Al menos, eso parece. Realmente, no tengo certeza de nada. Dudo de todo. A veces, todo me parece falso, ficción, irrealidad. Otras, hay demasiados síntomas que me indican que mi existencia es real y verídica, como el dolor, las guerras, los pensamientos caóticos, aunque estos podrían estar también dentro de la mentira.
De eso trata este montaje, “Casi ninguna verdad” que, ¡ojo!, no es que sea mentira, es que es teatro y el teatro nunca es falso, puede ser invención, engaño, enredo, selenosis en las uñas, pero siempre será transparente, apelando al mundo de los sentidos, también al conocimiento, al entretenimiento, incluso al amor y todos sus derivados.
Cris Blanco juega. Juega con todos estos conceptos que cabalgan entre la verdad y lo que no lo es, entre la ficción y la realidad, entre lo verídico y lo falso.
Y rompe muros, rompe esquemas, rompe el escenario, no escribe e interpreta un guion teatral al uso y a lo que otros nos tienen acostumbrados. Comienza con una ‘falsa’ conferencia para seguir en una historia de terror, en la aparición de unos monstruos, en los recuerdos que distorsionan lo que realmente pasó y que cada uno o una vivirá de distinta manera. Incluso interpretarán un musical, un vaticinio de un futuro que es el presente, una representación idílica donde todo cabe menos quedarse dormido.
Porque hay intrepidez en su propuesta, grado de locura, horizonte sin ir más lejos, hay intercambio de roles, la vida en todo su galimatías, el deseo de que las cosas salgan como uno se las imagina.
En esta construcción de la destrucción, de la caída de los mitos, del recuerdo en el olvido colaboran, además de la propia Cris Blanco, Óscar Bueno… Bueno, y Nuria Crespo, Gloria March, Norberto Llopis que es un personaje que no tiene nombre, ¿es por eso menos personaje? Yo mismo contesto: pues no. Y también están, e intervienen, no están solo por estar, e interpretan, y muy bien, Espe López, Alberto José Lucena y Julia Romero, en una puesta en escena unánime y bien preparada, de verdades y mentiras, de sombras, de humos y luces, de tierra que gira y el tiempo pasa, de sonrisas y risas en el aire, de bares falsos, y ruinas que no lo son, de telones rosas, de palabras vivas y silencios muertos, de auroras que no se ven porque no vienen al caso, y estamos dentro de un escenario.
Casi ninguna verdad. Casi todo, mentiras. Teatro dentro del teatro y dentro del teatro la vida misma y dentro de la vida los personajes y dentro de los personajes sus historias y sus relaciones y el juego de creérnoslo, que va a ser que sí, porque queremos y porque nos gusta. Ni mentiras piadosas ni falsas verdades, ni engaños sutiles ni certezas insondables. Ya lo dijo el gran bardo (que más parece un insulto) William Shakespeare, “todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores”, o Charles Chaplin, “la vida es una obra de teatro que no permite ensayos."
O, con la esencia de la propia Cris Blanco, “el teatro no se hace para cantar la verdad, sino para decir mentiras que revelen verdades más profundas." “¿Eso me pasó a mí?” Nunca el teatro es mentira.
INFORMACIÓN
CASI NINGUNA VERDAD
Texto y dirección: Cris Blanco
Dramaturgia: Cris Blanco, Óscar Bueno Rodríguez y Anto Rodríguez
Reparto y colaboración en la creación: Cris Blanco, Óscar Bueno Rodríguez, Nuria Crespo, Gloria March, Norberto Llopis, Espe López, Alberto José Lucena y Julia Romero
Dramaturgista: Anto Rodríguez
Producción: Centro Dramático Nacional
Espacio: Teatro Valle Inclán – Sala Francisco Nieva