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“Los huérfanos” no son tan huérfanos porque Carmen Mola tiene millones de seguidores

“Siempre hay un Mola de guardia”
08/09/2026@20:25:51

Mañana estará a la venta el nuevo thriller de Carmen Mola “Los huérfanos”. Si las cuentas no me fallan, con esta novela son ya ocho los libros que han escrito juntos este trío que se hace llamar Carmen Mola. Después de dejar a un lado a la inspectora Elena Blanco, han decidido pasarse al lado oscuro de la historia y centrarse en los malos. “En esta novela son todos malos. Una novela coral donde los protagonistas son malísimos”, nos dicen los Mola casi al unísono.

"Memoria lírica del sur", de José Luis García Herrera

Ed. Alhulia. 2025

«El lenguaje habla a través / del poeta. Es su instrumento. / En la gruta feroz de las palabras / no hay otra verdad que el verso. / El verso trasciende porque transmuta. / El verso es verso porque ama ser. (…) Para ser, el poeta es una / metáfora incompletea / cuyo sujeto se ha perdido. / He ahí lo infinito / de lo finito. / Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», escribe el poeta y crítico Enrique Villagrasa en su último libro En la esquina del verso. Me quedo con: «Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», que viene a conformar una sabia manera de entender el mundo, la poesía, la vida, al fin y al cabo.

Nuestro poema de cada día

“Platero y yo”: Una de las cumbres absolutas del poema en prosa y de la prosa lírica en lengua española. XII

El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.