Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, III.
Lunes Santo (30 de marzo de 2026)
Evangelio de San Juan, 1:19..
«El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua».
El abismo del fracaso
Los rascacielos tienen la leyenda de la nostalgia. Sirven, además de para contemplar unas vistas espectaculares, si subimos a su chapitel, entre otras cosas, para inducir a un posible suicidio, para que se encuentre una pareja y, después de besarse, se declaren su amor incondicional a pesar de dificultades, para llamar al orden al subordinado de turno y que no pase por la humillación de que el resto de la oficina se entere, para fumarse un cigarro cuando se está dejando de fumar, para llorar sin que nadie nos vea, para increpar en voz alta cuando no nos atrevemos a hacerlo directamente a la cara del interfecto, para hablar más de cerca a Dios o a quien sea de forma espiritual, o para ponerle trampas a alguien ante un horizonte que le cercará en un día de lluvia y donde lo verá todo nublado, extendiendo las sombras de un sol insolente en la azotea.
Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, III.
Domingo de Ramos (29 de marzo de 2026)
Evangelio de San Juan, 19: 16-17.
Entonces [Pilato] se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota).
Decía Poe, a propósito de Hawthorne, que «la auténtica originalidad —auténtica con relación a sus propósitos— es aquella que, al hacer surgir las fantasías humanas, a medias formadas, vacilantes e inexpresadas; al excitar los latidos más delicados de las pasiones del corazón, o al dar a luz algún sentimiento universal, algún instinto en embrión, combina con el placentero efecto de una novedad aparente un verdadero deleite egotístico». Creo no exagerar ni un ápice si digo que Ángel Olgoso es esa clase de escritor auténticamente original, y “Devoraluces”, el último libro de relatos que publicó antes de abandonar el género, la definitiva de las irrefutables pruebas que apuntalan semejante afirmación.
Memoria histórica: entre los estertores de la dictadura y la emergencia de la democracia ya triunfaba un cine así. Lo capitalizaba la santísima trinidad de la caspa y la sal gorda -Esteso, Pajares y Ozores-. Cincuenta años después resulta muy ilustrativo el éxito de Santiago Segura, hoy con ‘Torrente presidente’. La sexta entrega de su ya mítica saga redunda en los mismos códigos, con un factor diferencial.
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Libros del Asteroide. 2026
Suele ser un tema bastante recurrente en las novelas que transitan cualquier tipo de drama familiar: Un padre muere y la familia se reúne para el funeral y así llorar desconsoladamente su pérdida, quizás para reconciliar sus diferencias, quizás para tratar de perdonarse por anteriores diferencias y discusiones. Phillip Brooke ha fallecido y la familia está de luto, cada uno a su manera, pero sobre todo albergan resentimiento hacia su progenitor por sus, según ellos, malévolas acciones pasadas. Cada miembro de la familia carga con los demonios de su pasado y su presente, cada uno agobiado por el resentimiento hacia su padre y también hacia los demás.
Bajo el seudónimo de Eliana Montemayor, la autora de Soltar para sanar: Aprende a amarte a ti mismo y dejar ir lo que te lastima construye una figura que encaja con bastante precisión en el mapa contemporáneo del bienestar emocional: una voz cercana, de tono confesional, que combina experiencia personal, divulgación psicológica y una vocación pedagógica orientada a un lector en busca de respuestas prácticas. Su trabajo, atravesado por conceptos como el amor propio, el desapego o la ansiedad, se articula desde una idea central que funciona casi como columna vertebral de su propuesta: sanar no implica borrar el pasado, sino integrarlo sin quedar atrapado en él.
El Pozo de la promesa, de Raúl M. Mir se inscribe con acierto en la tradición de la novela histórica de inspiración bíblica, pero lo hace desde un ángulo poco frecuente y particularmente fecundo: la relectura sapiencial y femenina de los orígenes del cristianismo. La elección de la samaritana como voz narrativa no es solo un recurso literario original, sino una toma de posición histórica y teológica que revela un profundo conocimiento del contexto del siglo I y del dinamismo del cristianismo primitivo.
Pocas figuras en la cultura popular española han generado una fascinación tan persistente y polarizada como Isabel Pantoja, capaz de transitar durante décadas entre la admiración masiva y la controversia constante. Su historia, marcada por el éxito, el drama y la exposición mediática, ha terminado por desdibujar los límites entre la persona y el personaje.
Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, II.
Sábado de Dolores (28 de marzo de 2026)
El poema "Ofrenda a la Virgen María" de Gerardo Diego expresa una profunda conexión emocional con la figura de María, intercalando ruegos y recuerdos familiares. A través de imágenes vívidas, el poeta refleja el dolor de la Madre ante la condena de su Hijo, fusionando lo religioso con lo personal en un itinerario de sufrimiento y amor.
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