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Luis Bacigalupo: “Reivindico la comedia como el lugar del chiste, la réplica, el retruécano, la transgresión, la política…”

14/01/2026@11:11:00

Luis Bacigalupo nació el 5 de octubre de 1958 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina. Cursó la Carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Coordina talleres de escritura. Es director de la editorial El Jardín de las Delicias. Dirigió la revista de literatura y el sello editorial de poesía “La Papirola”. Textos suyos han sido incluidos en antologías —“70 poetas argentinos, 1970-1994”, compilador: Antonio Aliberti, 1994, “El textonauta”, compiladoras: Graciela Komerovsky y Noemí Pendzik, 1994, etc.—, como así también en publicaciones periódicas del país y de España, Venezuela, Perú, Estados Unidos y Uruguay. Publicó entre 1987 y 2014 los poemarios “Trogloditas”, “Yo escribía un poemita”, “El relumbrón de la claraboya”, “Madagascar”, “Las purpurinas”, “El océano”, “Elíptica del espíritu” y “Mixtión”. En 2000, a través de Ediciones Simurg, aparece su novela “Los excomulgados”, precedida por su relato “La deuda”.

Nuestro poema de cada día

Gloria Fuertes, una poeta para niños y no tan niños

La simplicidad del lenguaje de Gloria Fuertes, los llamativos juegos de palabras, el encanto poético de sus ingenuas imágenes... han sido siempre el mejor caldo de cultivo para atraer a los más pequeños hacia la lectura del verso (y son docenas los títulos publicados por, entre otras, las editoriales madrileñas Escuela Española, Susaeta, Torremozas...) que han logrado aupar a Gloria Fuertes en un lugar de privilegio en la literatura infantil de nuestro país.

Nuestro poema de cada día

Maite García-Nieto: Una voz lírica que fusiona naturaleza y emociones en Hilos de colores

El poema de Maite García-Nieto refleja el despertar de la protagonista a través del canto insistente de los pájaros, simbolizando libertad. Su lírica destaca por musicalidad, sencillez y un profundo lirismo, fusionando emociones y naturaleza en una obra que invita a la reflexión sobre el desasosiego y el anhelo de libertad.

13 de enero

Muere, en 1941, en Zúrich, a los 58 años, el novelista, poeta y crítico literario James Joyce (nacido en Rathgar, suburbio de Dublín, el 2 de febrero de 1882). Debe su celebridad a la novela Ulises, publicada en 1922, una recreación de la obra homérica en la que se funden estilos literarios muy variados y se introduce el llamado “flujo de conciencia”, técnica narrativa en la ficción no dramática que consiste en reproducir desorganizadamente pensamientos y sensaciones, tal y como se presentan en la mente, sin estructura lógica ni gramatical, para sumergir al lector en los más profundos recovecos anímicos de los personajes.

14 de enero

Fallece, en 1898, en Guildford, Surrey (Inglaterra), el escritor británico Lewis Carroll, a los 65 años. Había nacido en enero de 1832 en Daresbury, Cheshire (Inglaterra). Su popularidad se debe a obras como Alicia en el país de las maravillas (1865), A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1872) y Silvia y Bruno (1889).

PLAZA DE GUIPÚZCOA

EL ARTE DE ENGAÑAR

Lo han conseguido. El planeta es un sindiós. Los poderes fácticos se han pasado la democracia por los mismísimos y han convertido la política en un antro de perdición, por no decir en una casa de putas. Tendré que cambiar de aficiones. Qué pena, tío. Con lo que yo disfrutaba comentando los pifostios de los chupópteros y mangantes que dirigen el mundo.

Besar de nuevo la tumba de Wilde

«El amor ya no está de moda; lo han matado los poetas. Han escrito tanto sobre él que nadie los cree, y no me extraña. El verdadero amor sufre, y sufre en silencio.»

Hace 125 años moría Oscar Wilde en París, pobre, enfermo y repudiado por quienes antes, en pleno apogeo de su éxito, lo habían celebrado. Murió como viven muchos de sus personajes, pagando un precio demasiado caro por haber dicho la verdad en voz alta. Pero, sin embargo, pocas figuras literarias resultan hoy tan actuales como él a pesar de que en las librerías apenas se pregunte por La importancia de llamarse Ernesto o El retrato de Dorian Grey; quizá porque Wilde entendió antes que nadie que el amor, la belleza y la verdad que transpiran sus textos no suelen sobrevivir bien en sociedades líquidas, superficiales y obsesionadas con la apariencia.