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la celestina

Nuestro poema de cada día

La vitalidad expresiva del lenguaje proverbial y su raigambre literaria: Los refranes

10/08/2026@13:31:00

En el Diccionario de uso del español, María Moliner define así el vocablo refrán: “Cualquier sentencia popular repetida tradicionalmente con forma invariable. En particular, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonancia o asonancia, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma, y de sentido figurado. Como Mas vale pájaro en mano que ciento volando (refrán que aconseja conservar una cosa segura, aunque sea escasa, que perderla por obtener otra insegura en mayor cantidad), o Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar" (refrán que se emplea como aviso o que aconseja escarmentar con lo que se ve que les pasa a otros)” [1].

"La Celestina", de Fernando de Rojas (Edición: Dorothy S. Severin)

Ed. Cátedra. 2023
Estamos ante una obra genial, que fue titulada, en sus primeras ediciones, como ‘La Comedia de Calisto y Melibea’, las cuales fueron publicadas en Burgos, caput Castellae, por el impresor Fadrique Alemán, hacia el año 1499, y en segunda ocasión o edición, ya en Toledo, siendo el editor Pedro Hagenbach en el año de 1500.
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Una discreta celebración

Ignoro si ha sucedido con toda intención o, como parece, por mera coincidencia, pero ciertamente presentaba algo de celebración de la Diada, aunque carente de las suspicacias, de los agrios desafíos en los discursos y de los pitidos y gritos insultantes que suelen envolver en la actualidad a los actos de esta conmemoración en Barcelona; pues, por el exacto solapamiento de las fechas, lo acontecido en Madrid no podía escamotear un ineludible eco a esta fiesta; sin embargo, en sosegada, en espléndida y, sobre todo, en merecida; ni más ni menos que, tras ciento veinte años desde que el entonces empresario del Liceo, Alberto Bernis, se negase al estreno de La Celestina (1902), el Teatro de la Zarzuela subía a escena esta tragicomedia lírica de ese gran y siempre memorable catalán, que fue Felipe Pedrell; de quien, por otra parte, este agosto, se ha cumplido, bajo el más ominoso silencio oficial, el centenario de su muerte.