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Colette: "Sido"

Acantilado, 2026
25/06/2026@21:21:00

Un lenguaje suelto, abierto, animado por la curiosidad y el conocimiento –exigencias que propicia el vivir- es lo que muestra este libro que cautiva por su decir y que evoca, en un momento u otro, la figura de la madre como vínculo de significación y unidad.

Las runas que cuentan historias de la vida y de la muerte

Las piedras rúnicas erguidas por los vikingos a lo largo de las tierras nórdicas han sido testigos silenciosos de una época marcada por la intriga y la magia. Los símbolos grabados en esas piedras, conocidos como runas, conformaron el alfabeto de los pueblos germanos y del norte de Europa. Su legado perdura hasta nuestros días como un fascinante enigma. La palabra runa significa «secreto» o «misterio». Y el origen de la escritura rúnica ha sido objeto de especulación para muchos arqueólogos, historiadores e investigadores interesados en el tema. Se cree que el alfabeto rúnico es producto de una mezcla de alfabetos como el romano antiguo, el griego y el etrusco. El lenguaje rúnico recibió el nombre de futhark, originado por el sonido de las primeras letras llamadas runas: fehu, uruz, thurisaz, ansuz, raidha y kaunaz.

El Fútbol de las Cicatrices: Por qué a México le urge un Punto de Inflexión Psicológico

En el fútbol, como en la vida, hay momentos que parten la historia en dos. No son simples partidos; sino nodos temporales donde el destino de una selección nacional se decide para las siguientes décadas. Argentina, Brasil y España son los ejemplos perfectos de cómo cruzar el umbral del éxito transforma la mentalidad de un país entero. México (su selección de futbol), por el contrario, parece atrapado en un bucle de "casi aciertos" que han forjado una identidad de resistencia, pero no de victoria.

LOS LUNES AL SOL

Los lunes no son un mal día

Decía León Felipe, “como tú, que no has servido para ser piedra de una lonja, ni piedra de una audiencia, ni piedra de un palacio, ni piedra de una iglesia…” Los seres humanos, a veces, somos como piedras, guijarros humildes, y nos pisotean y, alguna vez, alguien tropieza en nosotros, pero las más de las veces nos dan patadas o, simplemente, no nos tienen en cuenta.