26/08/2025@16:16:00
Ponerte un nombre al nacer se hace difícil cuando tus progenitores rebuscan en ancestros, en revistas de moda, series de televisión o en profundos recuerdos de sueños, viajes, exparejas, en el nombre del padre, de la madre y del sunsuncorde. Ya de por sí habrá algún que otro enfado,discusiones familiares, suegros con pataletas y tíos con anginas de suplicar en sus segundos compuestos un acuérdate de mí cuando lo inscribas. Es una tarea titanica mientas el vientre se hincha apresurado y las aguas vienen de camino, sobre todo las que rompen en cualquier lugar. En una parada de autobús, taxi, en el portal de la vecina, o en el preámbulo de un antojo. En cualquier caso es difícil, muy difícil o cuesta mucho llamarse Antonio, Manuel o Maria Concepción. Una vez que lo llevas en una pulsera de plástico reciclado con un código de barras en un hospital de cualquier lugar ya es imposible que se borre de la memoria del grupo familiar que te visita, del ramo de flores del amigo o amiga que te ha llamado o escrito por WhatsApp ni se sabe las veces.