• Diario Digital | Sábado, 16 de Diciembre de 2017
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El escritor sirio kurdo Salim Barakat publica "Las cuevas de Haydrahodahós"

En Haydrahodahós, la tierra de las cuevas habitadas por centauros, el hastío arrastra a Zioni, el príncipe déspota que los gobierna, a infringir el pacto más sagrado entre sus súbditos. Un desconcierto se adueñará entonces de los centauros Hodahós —que sueñan siempre medio sueño y lo comparten únicamente con su compañero de vida—, y dejarán de soñar poco después de que el príncipe ordene que cada mañana una pareja deberá revelarle un sueño.

El escritor sirio kurdo Salim Barakat publica "Las cuevas de Haydrahodahós"

Entretanto, la irrupción del misterioso Orsín, una figura que evoca al ser humano, sedicioso para unos y liberador para otros, provoca recelo en el círculo del poder al tiempo que alimenta una velada ambición entre el pueblo. Las intrigas se suceden y las confabulaciones silenciosas forjan dos laberintos entrelazados que llevarán a la muerte a quien se adentre en ellos.Portada_Las-Cuevas

Los personajes, seres dotados de un sugestivo lenguaje, cuyo proceder se rige por la dualidad de su naturaleza —la de ser medio hombres y medio caballos—, empujan las escenas hacia lo más asombroso e inesperado, en una trama que destila una imaginación prodigiosa. Desfilan por estas páginas seres como un sacerdote que ruega al Dios Color, un bufón incomprendido, una sabia bibliotecaria de singular estirpe y una hembra negra de cola y trenza doradas que trastorna el curso de los acontecimientos.

Salim Barakat cincela con la minuciosidad de un tallista cada página de esta narración, en la que predomina un tono lírico. Y es que cada detalle de la novela desempeña un papel en la configuración de este mundo extraordinario: sueños, alfanjes, tablillas, palomas mensajeras, grabados, tinturas, poetas, herraduras, espejos, máscaras, tahonas, llanuras de trigo, tintineo de gargantillas… y un sinfín de relinchos y resuellos.

Por la tarde, Zioni reveló a su esposa Anexamida su voluntad de salir a deambular solo por las Cuevas de Haydrahodahós: «Mañana a mediodía saldré disfrazado», dijo. Dio una vuelta alrededor de ella mientras ella volvía a disponer los espejos de marcos de piedra sobre los bordes prominentes de los muros de la Cueva de las Alhajas y las Vasijas de oro. «¿Crees, Hodahós Princesa, que mis leales y los notables de la administración de la Cueva Suprema han estado inventando los sueños que me han contado? Si fuera así, lo más probable es que tú y yo hayamos sido los únicos en toda la tierra de Haydrahodahós en relatar abiertamente las mitades de nuestro sueño».

Cayó un espejo de las manos de Anexamida. Los añicos se diseminaron. Ella resolló, enojada. Zioni se le acercó. Y al estar junto a ella le rodeó los hombros con el brazo. «Mira: en los añicos hay varias Princesas y varios Príncipes», dijo mientras contemplaba las imágenes de ambos reflejadas en el espejo quebrado. Emitió un resuello que contenía gratitud: «Juro por el espejo que huelo una rebelión en Haydrahodahós».

El estruendo de un trueno colmó la entrada de la Cueva Suprema. Una paloma entró por un ventanuco situado en lo alto del techo. Revoloteó un poco y luego salió por el mismo ventanuco por el que había entrado.

Salim Barakat es poeta y novelista kurdo sirio de voz singular, es un escritor hecho a sí mismo, según lo describe la crítica. Se le atribuye el haber aportado riqueza imaginativa a la novela árabe y el haber convertido el lenguaje en un elemento indisociable del esqueleto de la narración, hasta el punto de que el lenguaje casi deja de ejercer de intermediario y se convierte en la narración misma. En sus propias palabras, «en el lenguaje extenso el espacio es extenso, y es más puro el aire en los pulmones».

En el ámbito de la poesía se le considera maestro de sí mismo, pues ha hecho que el poema recuperara sus propiedades como medio de libertad expresiva llevándolo hasta más allá de sus límites.

En su obra, Barakat no se limita a adoptar un determinado tipo de escritura ni se ciñe a una corriente literaria concreta. Tenaz escultor de la frase, no teme emprender aventuras peligrosas, y cada libro suyo, tanto de poesía como de narrativa, es una enciclopedia abreviada.
Salim Barakat nació en Mosisana, cerca de la ciudad de Qamishli, en el norte de Siria, en 1951. Se trasladó a Damasco para ingresar en la universidad, donde estudió un año de Filología Árabe antes de mudarse a Beirut en 1972, y desde allí a Chipre en 1982, y más tarde, en 1999, a Suecia, donde reside actualmente.

Hasta la fecha ha publicado veintiún libros de poemas, veinticuatro novelas, dos autobiografías y algunas recopilaciones de artículos. Su obra se ha traducido a las lenguas kurda, francesa, sueca, turca, alemana, catalana y española.

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