23/07/2026@16:16:00
De entrada podemos afirmar que nos hallamos ante una propuesta que cumple con creces su promesa de ofrecer una historia inspiradora y realista. Es cierto que la música, con sus marcadas tendencias manipuladoras, interrumpe el ritmo con frecuencia. Esto resulta aún más sorprendente si tenemos en cuenta que Anthony Marciano es coautor tanto de estas melodías puramente ilustrativas como de una narrativa mucho más sobria. Pero, en última instancia, quizás sea este doble papel —la música para los aspectos más accesibles y la dirección para contar la extraordinaria historia de estos dos agentes franceses sin excesivo énfasis— lo que explica el éxito del cuarto largometraje del director. Gracias a las interpretaciones profundamente comprometidas de Jean-Pascal Zadi y Raphaël Quenard, creemos firmemente en esta odisea llena de obstáculos en suelo estadounidense.