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Actualidad literaria: “Dando caña”, el periodismo ha muerto

jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h

"Políticos y banqueros forman una oligarquía indistinguible", afirma José Donís

Por José Donís Catalá

¿Qué tienen en común los sistemas políticos de España, Portugal, Grecia e Italia? En todos ellos, políticos y banqueros forman una oligarquía indistinguible, y tienen a su servicio descomunales aparatos de propaganda que se hacen llamar "medios de comunicación". En Italia, un país sin complejos, hace décadas que encontraron el nombre más apropiado: Mafia.

"Dando caña", el libro de Enrique de Diego sobre Intereconomía

«Julio Ariza, pelo blanco, navarro recriado en Barcelona, exsecretario general del PP de Cataluña y exdiputado en el Parlamento autonómico, presidente del grupo Intereconomía, iba a agasajar a Mariano Rajoy con una mariscada». Así da comienzo el último libro de Enrique de Diego, Dando Caña. Así funciona el sistema, peleando con el centollo, arreglando el mundo entre percebes y bogavante, llegando a acuerdos mientras apuran el Montecristo. Lo de 1984 era cosa de aficionados, el langostino deja en mantillas al Gran Hermano de Orwell, un principiante al lado de estos profesionales.

Dando Caña, editorial Rambla, 238 páginas en letra grande que se agradece. Un ensayo que parece novela (de terror), hilvanado en primera persona para adentrar al lector por la trastienda de la mamandurria político-mediática. Una descripción de hechos que provocaría depresiones melancólicas si el autor no ofreciera salida. «El periodismo ha muerto», es la tesis que razona con evidente dolor un enamorado de esa profesión que nació en el s. XVII en España, y por la que han pasado grandes hombres, desde Juan Pablo Forner a Larra.

Intereconomía ha llegado a niveles inauditos de servilismo. ¿Alguien podía imaginar un medio "con valores" (cristianos, además, dicen para ofendernos) defendiendo noche tras noche a los gerifaltes de la corrupción? Carlos Fabra y Jaume Matas reparten prebendas y, por tanto, son de "los nuestros", son buenos; Francisco Camps ha llevado la Comunidad Valenciana a la bancarrota, pero maneja subvenciones, es de "los nuestros". Para terminar de convencernos, Mario Conde, alias el Místico, dando clases de ética. Pero no siempre fue así, hay un proceso de corrupción moral que de Diego destripa como un cirujano ante el cuerpo sin vida de Intereconomía.

Enrique de Diego sitúa con claridad las grandes preguntas del ciudadano corriente: quién, cuándo, cómo y por qué. Finales de 2005, año y medio después de ser elegido, el gobierno Zapatero aprueba el reparto de canales digitales a operadores públicos y privados. Desde ese instante, todo es politiqueo. Los medios evolucionan y se especializan en adulación, ya ni siquiera son medios de partido sino de distintas facciones en los partidos, que acuden raudos para defender a sus señores. En 2008 el presidente de la Diputación de Castellón -ganador de tres gordos de la lotería- llama "hijo de puta" al portavoz socialista. Roures manda a su paladín, la sobrina de Gabilondo, y Ariza a un grupo de matones vestidos de Caiga quien caiga, para batirse en duelo por sus amos. Un bochorno inenarrable que llevó la vergüenza ajena a inexploradas simas de ridículo. Riñas entre hermanos, nada grave, desde enero de 2011.

Roures de la Sexta gestiona la publicidad de Intereconomía TV

Roures gestiona toda la publicidad de Intereconomía TV a través de Publiseis, de La Sexta. Además, ambos magnates son grandes aficionados al cine, o mejor, a las subvenciones del cine, como informó en solitario Diario El Aguijón. Mientras pone cara de españolísimo y arrea a los nacionalistas, Ariza hace películas con el Institut Catalá de les Indústries Culturals y se lleva crudas las subvenciones. Un Willy Toledo con pasta.

Para escribir un libro así, dando caña a los titiriteros hasta no dejar títere con cabeza, solo caben dos opciones: la temeridad inconsciente propia de kamikazes, o una convicción tan fuerte y comprometida con la verdad como es el caso que nos ocupa (sin descartar buenas dosis de lo otro, ¡banzai!)

Uno de nuestros genios universales y empresario periodístico, don José Ortega y Gasset, hacía publicar su diario, El Sol, con el siguiente entrefilete: «El sol no admite subvenciones, ni anticipos reintegrables. Su precio es de 10 céntimos porque el papel cuesta más de 5, y no cuenta con más ingresos que los lícitos y confesables en que se basa toda empresa seria e independiente». Los tiempos cambian y hoy, al indefenso ciudadano, le sirven cada día su ración de propaganda bajo la leyenda: «Dame algo, se admiten subvenciones y cohechos impropios».


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