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"El Tercer Reich. Una historia de la Alemania nazi", de Thomas Childers

Editorial Crítica

lunes 06 de enero de 2020, 12:00h
El Tercer Reich. Una historia de la Alemania nazi
El Tercer Reich. Una historia de la Alemania nazi
Un nuevo acercamiento a ese sistema político, que tanto daño hizo a Europa en la primera mitad del siglo XX, pero siempre diferente, ya que existen multitud de análisis a realizar, en este caso en 700 páginas que no tienen desperdicio.

El prof. Childers es una especialista y se le nota. Es una obra muy completa, donde se analizan todos los hechos históricos que conllevaron la nacencia y evolución de aquel régimen político, concienzudo y abarcador de todo el poder en Alemania, ya que tenía en su esencia las habituales virtudes del pueblo alemán, que estereotipadas conllevan vicios nefandos; ya que hasta llevaban un control con nombres y apellidos de los judíos que exterminaban.

El padre de Hitler sería un funcionario de aduanas austriaco; además no hay que olvidar que algunos alemanes han acusado, siempre, a los austriacos y a los bávaros de ser la simiente del nazismo germano; con la especulación no contrastada de que podría haber tenido algún gen de origen hebreo, ya que su abuelo fue un desconocido. No obstante, este cripticismo siempre sería aprovechado por el futuro führer, y explotado en su pseudoevangelio de lucha o Mein Kampf. Pintaba, pero sin el talento o la disciplina necesarios para ser un artista de prestigio, le gustaba, supongo que por esnobismo, la música de Richard Wagner, sin entenderla, ya que sus conocimientos de música culta eran microscópicos.

En un caldo de cultivo germano tan delicuescente y fuliginoso, como era aquel del final de la derrota de la Guerra Europea, 1914-1918, y tras la caída del káiser, todo era posible entre los alemanes que reivindicaban el renacimiento de su patria, desde los comunismos de tipo bolchevique revolucionario y genocida, hasta los nacionalismos pangermanistas de derechas de igual ralea. En ese momento histórico es donde nace el Partido Obrero Alemán, luego transformado en Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), curiosa paradoja de partido, que agrupaba desde revolucionarios de izquierdas como serían Gregor Strasser, Otto Strasser y Ernst Röhm; personajes acomodaticios de derechas como Heinrich Himmler y otros; militares disgustados con el Tratado de Versalles como Hermann Göring o Erich Ludendorff; cínicos profesores universitarios como Joseph Göbbels; o ideólogos atrabiliarios como Alfred Rosenberg; y un personaje execrable como Julius Streicher.

Toda una panoplia de extrañas personalidades en un totum revolutum, el nexo de unión de todos ellos se llamará Adolf Hitler, un cabo del ejército alemán o Reichswehr, herido en la guerra, y que ha sido contratado por el servicio secreto militar para expiar a ese ridículo grupúsculo, nacido del deseo delirante de sus fundadores: el mecánico de ferrocarriles Anton Drexler y el periodista deportivo afiliado a la Sociedad Thule Karl Harrer. Sus fundadores tenían algo en común, y era la simbiosis existente, para ellos, entre el marxismo y el capital financiero de los judíos. Desde la dirección de propaganda, Hitler comenzó a transformarlo en una organización política activa y de alto perfil. Se comienzan a acuñar frases novedosas como la referida al Neues Volk. Pero, Hitler considera que para conseguir el Lebensraum es más que necesaria una guerra; y para vencer en ella necesita el apoyo de los medrosos y conservadores empresario alemanes, tales como: Thissen, Krupp, y tantos otros; y estos no aceptarán apoyar a un partido minúsculo e izquierdista; por consiguiente hay que eliminar al ala de izquierdas del partido, lo que ocurrirá en la denominada como “La Noche de los Cuchillos Largos” (30 de junio de 1934), donde serían vilmente asesinados y torturados cerca de 200 personas, entre ellos Röhm y G. Strasser (el número 2 del partido y farmacéutico de profesión).

A continuación es necesario conseguir una ideología fuerte, y que mejor que explotar el habitual antijudaismo de los luteranos alemanes, no se debe olvidar que el ex-monje agustino Martin Lutero era un furibundo enemigo de los judíos, así tendrá lugar la denominada como “La Noche de los Cristales Rotos” (9 de noviembre de 1938), previamente se estaba produciendo la arianización de las empresas de los judíos; aunque Göring recordaría que: “la arianización no tenía el objetivo de ser un plan de caridad para los miembros incompetentes del partido”; la excusa fue el asesinato de un funcionario de la embajada alemana en París llamado Ernst vom Rath, por cierto un antinazi, por medio de un joven judío polaco de 17 años Herschel Grynszpan. El resultado sería una orgía de violencia, incendios, saqueos y palizas: 7500 tiendas judías demolidas, 270 sinagogas ardieron, 20.000 judíos arrestados y 91 asesinados. Se deben leer con atención las páginas 459 a 467 donde se narran ejemplos desgarradores de esa barbarie.

El NSADP, entre tanto, se iba aprovechando de aquella pseudodemocracia débil de la República de Weimar para hacerse con el poder, suprimiendo al resto de partidos, creando campos de concentración “para reeducar a sus enemigos y a los judíos”. El intento de lavarse la cara con la Olimpiada de Berlín (1936). La invasión de Polonía el 1 de septiembre de 1939. Un tratado con el otro régimen criminal de Europa, el estalinismo. Y la Guerra Mundial de 1939 a 1945 con más de 60 millones de muertos. El Holocausto de los judiós (unos 6 millones). La eliminación de la oposición siempre burlada por el cinismo pragmático de Winston Churchill, etc. Un libro magistral, ¡Sobresaliente!, que recomiendo vivamente. Y la bibliografía para enriquecimiento del intelecto. ¡Quomodo vales!

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