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Santa Teresa de Jesús
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Santa Teresa de Jesús

UN VIAJE A TRAVÉS DE LA MUERTE

Por Roberto Carlos Miras Miras
viernes 27 de agosto de 2021, 18:00h
Son muchas las preguntas que a lo largo de la historia se han hecho sobre la muerte. Todos los pueblos han hablado de ella. Toda cultura tiene su espacio, para hablar... Unos le tienen miedo, otros la aceptan, mientras otros, viven pensando que ésta no existe. Pero, ¿que es la muerte?, ¿podemos decir que tan pronto como un hombre nace, ya es viejo, para hacer un cadáver?

El mundo de hoy esta lleno de cadáveres, tantos que ya no nos importan. Lo que de verdad nos importa es la muerte. La pregunta, sigue en el aire: una cosa es hablar de la muerte, otra distinta es entenderla. Como escriben José Luis Cordeiro y David Wood «¿Es inevitable la muerte? La historia de la humanidad ha estado moldeada por este hecho fatal. Religiones, fronteras y progresos nacen del atávico miedo a la muerte. Hasta hace poco tiempo, ese miedo y ese deseo de supervivencia sólo encontraba consuelo en paradigmas religiosos. Ahora ese mismo hecho puede hoy en día rebatirse desde fundamentos científicos técnicos». En donde según sus palabras «La ciencia ficción de hoy es la ciencia real del mañana» Pero no sigamos adentremonos en la muerte.

Tanto Sócrates como Platón, o el mismo Aristóteles, ya hablaban sobre la muerte. Sócrates, contemplaba su propia muerte con la serenidad de quien sabe que tan solo es el paso del alma a su verdadera patria.

«Morir es un cambio de existencia, y para el alma una migración de este mundo hacia otro».

Platón planteaba, la idea de que el alma es prisionera del cuerpo, y liberado de esta cárcel regresará a las esferas celestiales. En cambio Aristóteles iba más allá, concebía el alma como un principio vital. Según sus enseñanzas, las personas eran una combinación integral del cuerpo y el alma, el alma, no podía existir sin el cuerpo, y la muerte del alma implicaba la muerte del cuerpo. El alma constaba de tres partes cada una con funciones propias, aseguraba Aristóteles.

La ciencia curativa, durante el siglo XVIII se hallaba inmersa en una rica sub-cultura de mitos paganos, de supersticiones populares y leyendas religiosas. La muerte era definida como un estado en que la vida se había extinguido, y el alma había abandonado su cuerpo; las personas según las crónicas de entonces, o estaban muertas o vivas, y no existía el concepto del proceso de morir. Se tenía a la muerte por un fenómeno a todas luces sobrenatural. Muchos científicos consideraban que el alma se encontraba fuera del cuerpo, reclamaban un estudio más racional. Se hacía hincapié entre la muerte y el sueño. Decían ser capaces de comunicarse con Dios.

¿A donde vamos cuando fallecemos?, ¿Que dicen las distintas religiones?, ¿es lo mismo cielo y muerte?

Los musulmanes trajeron consigo la idea de un cielo centrado en el disfrute humano, no en la naturaleza eterna. El cielo del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, está reservado a los justos, que creen en Dios y que hacen sus buenas obras. Quizás uno de los autores, que dio la voz de alarma, fue el viajero y autor mallorquín, Ramón Llull. En su obra «Liebre del Gentil e dels Tres Savis» Llull narra un diálogo en que tres sabios (un judío, un cristiano, y un musulmán), exponen a un gentil, los fundamentos de sus distintas religiones. A través del sabio musulmán, Llull explica que, «Los habitantes del paraíso alcanzarán tanto la gloría espiritual como la gloría corporal. En el cielo, habrá palacios con espléndidas habitaciones».

Sin embargo, según Llull, para el cristiano, el punto de vista de su religión es superior al musulmán.

Santa Teresa de Jesús, en su obra «Las moradas (Castillo Interior, 1577)» «Antes de mi matrimonio espiritual con Cristo, el alma es conducida a la Septima Morada, que es la Morada del Señor. Cuando el alma es conducida a la Morada del Señor, por una visión intelectual, por una cierta manera de representación de la verdad, se le muestra la Santisíma Trinidad».

Podemos apreciar, durante el siglo XVI, un enfoque teocéntrico y escolástico en las representaciones del Cielo, unido a la muerte. El Greco (1541-1577), pinta «El entierro del Conde de Orgaz» cuadro que representa el alma del conde en su ascensión al cielo, en donde el alma adopta, la forma de un niño asexuado al que los ángeles conducen a la corte celestial en la que Cristo reina en toda su gloria. Son las creencias las que determinan ese modo de pensar. Fue, Miguel de Unamuno (1864-1936), el que se enfrentó, en el año 1913, a la cuestión del autentico significado del Cielo, en su ensayo «Religión, Mitología de Ultratumba y Apocatastasis» publicado en «Del Sentimiento Trágico de la vida».

Apuntaba Unamuno «Hay que creer en la otra vida, en la vida de más allá de la tumba, y en una vida individual y personal, en una vida en la que cada uno de nosotros sienta su conciencia y sea universal, sin confundirse con las demás conciencias».

Y, cuando a la ensayista Elisa Ramos, le preguntaron, sí la muerte habría de separarla para siempre de su marido, y de sus siete hijos. «No comprendo - respondió -, como puede vivir un amor compartido, la persona que esta convencida de que cada día, es un día menos para estar con el otro, y alguna vez el sol se levantará sobre una separación definitiva. No comprendo como se exponen a perder un hijo aquellos padres que esperan no volver a verlo nunca».

¿Y, actualmente?, ¿Le tenemos, miedo a la muerte?

En opinión del doctor Reverte Coma, «Yo tengo, una gran fe, soy providencialista. Sí no tuviera fe, no haría nada. La fe que yo tengo, es la que Dios me ha dado. Lo malo, es ver un cadáver en descomposición. Eso nunca es agradable" ¿Y a nivel personal? "Es un acto de servicio más (contesta tajante), en la vida, uno sirve, durante una temporada. Luego, se prepara y ayuda a los demás» ¿Estamos cerca de ella? «Por mi trabajo estoy constantemente cerca de ella. Incluso yo mismo he estado enterrado en vida debajo de una fosa, estudiando huesos. Hasta que me levantaron la lapida de encima. Personalmente, me preocupa el dolor y el sufrimiento».

¿La muerte y el alma...? «Todos tenemos un espíritu. El espíritu se separa de la materia y la materia queda aquí. Es una especie de envoltura, para entendernos, es como la metamorfosis del gusano de seda, de una mariposa. El individuo se deshace de su cubierta exterior, que le ha servido durante ochenta o cien años. Lo importante desaparece: el espíritu va a reunirse con lo creado, con el todo».

OTRAS FORMAS DE MORIR

«¡Tan solo las comunidades musulmanas y cristianas, tienen sus cementerios propios! Nos encontrábamos viajando por Asia, y decidimos ir a la India, y luego al Nepal – Nos explica el Padre José Cardoso Liñares, Diplomado en Sociología, por el instituto Social León XIII – «los hindúes y los budistas incineraban a sus cadáveres y las cenizas eran arrojadas al río, nosotros lo pudimos observar en Benarés. A lo largo del viaje que hicimos en la India, era frecuente ver impresionantes y silenciosas ceremonias de cremación» ¿Cual fue su experiencia? «Iba con nosotros una guía que se llamaba Indira, y vimos un espectáculo tétrico, el difunto se va asando - literalmente-, hasta que tan solo quedan los huesos, una columna de humo ambienta la atmósfera, y un olor a carne quemada invade el ambiente. El hindú cree en la trasmigración de las almas. En la Bhagavad Gita, (Canto del Señor), Krishna enseña a Arjuna el guerrero, el discípulo, que a pesar de que la muerte del cuerpo físico es inevitable, el alma individual no muere, sino que reencarna. Atman, el yo eterno, la semilla de la divinidad que se oculta dentro del alma trasciende el nacimiento, y la muerte, y no puede ser destruido, ya que en el momento de la muerte se funde con Brahman».

¿Y, el sutee, esa ceremonía por la cual, la mujer debe de ser incinerada con el marido?- Le pregunto: «Nosotros veíamos arder, día y noche, piras funerarias. Nos acercamos a una plataforma cercana, al río, recuerdo las llamas que quemaban los leños. Todavía recuerdo a un santón como atizaba el fuego, y varias personas llorando. En cuanto a lo que usted, me pregunta, esa ceremonia, fue prohibida en 1825; aunque en algunas aldeas aún se práctica. Se lo pregunte a nuestra guía y nos respondió: no, no lo he hecho, aunque la presión social era muy grande. Prefiero vivir nos dijo. Además soy cristiana»

OTRA EXPERIENCIA

«Gueshe Tamding Gyatso nació en Kham (Tíbet) en el año 1927, y en 1959, se exilia en la India, en donde trabajaba como profesor para refugiados tibetanos - me cuenta Acharya Migmar Tsering, guía espíritual, en el Centro de Estudios Budistas Tibetanos "Ganden Chöeling" (Jardin Alegre del Dharma), en Menorca- A finales del año pasado lo nombraron Abad de Ganden Shartse. Dag Rimpoché dice de él, que una reencarnación de un Gueshe es muy buena. El pasado 20 de Abril a medía mañana, Gueshe Tamding Gyatso, sabia desde hacia tiempo que el período de su espacio vital, en ésta su actual existencia, había llegado a su fin» ¿Que paso? «Ese mismo día y después de haber asistido a varias clases y rompiendo su monotonía, fue a visitar, la clase de los más pequeños. Al despedirse, les dijo: 'Quizás a partir de mañana, ya no nos volveremos a encontrar' Después de una ducha y su meditación nocturna se acostó. A eso de las siete de la mañana, dijo que iba a tomarse una ducha, que le trajeran una muda y hábitos limpios. No quiero daros trabajo. Se sentó sobre su cama y adoptó la postura de meditación».

Mientras Acharya, nos lo cuenta, aunque trata de impedirlo, se le ve la emoción en sus ojos. «A las siete y medía sus asistentes se dieron cuenta de que no respiraba. Se aviso al Abad, a su Santidad el Dalai Lama, y a Lati Rimpoche, quienes aconsejaron no molestarlo. Durante el tiempo que permaneció en meditación, en luz clara, su rostro mostró una apariencia apacible. Estas y otras señales fueron interpretadas como correspondientes a un verdadero bodisatva».

Era el año 1998, tuvimos la oportunidad de poder conocerlo, y cuando le pregunté sobre la muerte. «No le doy importancia al lugar en donde voy a morir. Donde la conciencia... Ese será el lugar».

¿Y, la muerte en África?

«La muerte es vista por el africano como una etapa en la renovación del hombre. El más allá africano, es tan solo, un lugar de transito - escribe Louis Vicente Thomas, gran experto en el tema de África - no retienen al ser difunto, sino que le autorizan a regresar a la tierra y reiniciar un nuevo circulo vital. La mayoría de las tribus africanas reconocen la trasmigración de una u otra forma».

«En mis viajes, me he encontrado también con la muerte,- añade el doctor Reverte Coma - estuve en Egipto, en Filipinas, en Sumatra, en tantos sitios» ¿Tienen miedo a la muerte? «En otras culturas es distinto, aunque también tienen su temorcillo. Cuando un individuo esta agobiado, el brujo, el Chamán, le dice que ya no puede seguir adelante. Le da una medicina que en los indios cuna, se llama idalos, y en cinco minutos termina. Eso se llama eutanasia. En Matto Grosso, precisamente, publiqué un libro con ese nombre ‹Mis exploraciones en Matto Grosso y Amazonas’ los indios utilizan mucho otro sistema, un golpe en la cabeza. El hombre ya esta en las ultimas, y terminan rápido con él».

¿Y aún hay más? «Sí, en Sudamérica, la despeñadora es toda una institución - le estrangula, le asfixia, y así no padece más» ¿Como dijo? «Es el individuo encargado de ejecutar la eutanasia. Hay personas que se dedican exclusivamente a eso. Los borodos utilizan otro sistema, para despeñar, cuando el viejo ya no sirve, le dice al hijo mayor: lleváme y todo pintado, lo llevan al lago que hay cerca. El mismo hijo le mete la cabeza en el agua y se ahoga. Lo dejan allí metido en el agua. Al regresar encuentran los huesos putrefactos, regresan y pintan los huesos. Los pintan de rojo uruku,adisa orellana. Yo me he untado muchas veces, es una sustancia muy buena, para prevenirse de los mosquitos».

¿Y? «Acto seguido lo meten en la sepultura dentro de una olla y le hacen el entierro. A veces también he visto como los indios incineraban a sus muertos. Sus familias les guardan sus cenizas en una bolsa y cuando hay una fiesta los mezclan con la bebida y se la toman. Les he preguntado: ¿por que hacen eso? Se llama etno- canivalismo, ¿por que se comen ustedes a sus familiares? Bueno, mejor que lo que hacen ustedes, que dejan que se los coman los gusanos. En África, recién muertos, se los comen, se los devoran. Y sí no tienen muertos se los piden a cambio a otra tribu».

RELIGION, PSICOLOGIA Y MUERTE

Una anciana, soñó que estaba preparándose para su boda, le llenaba de alegría, pero, al despertar, comprendió que el sueño constituía una preparación para la muerte. El mismo matrimonio en ocasiones, puede ser experimentado como una especie de muerte, especialmente, en aquellas mujeres que renuncian a su identidad individual para asumir una nueva identidad al servicio de su esposo.

Mucho hombres han sido entrenados para la guerra, aprenden a suprimir todo pensamiento de compasión o empatía hacia sus víctimas inocentes, diciéndose que no son más que enemigos. Un hombre que había sido ateo, describió su salida del Infierno durante una experiencia cercana a la muerte. Aquejado de peritonitis se vío a sí mismo atravesando una región oscura, mientras era atacado y descuartizado por seres hostiles. Escucho una voz en su interior que le empujaba a rezar. No quiso. Al final, desesperado, rezo a Jesús llamándolo a gritos, y su plegaria hizo que las criaturas demoníacas se dispersaran. El impacto de esta experiencia, hizo que abandonara todo y se hizo sacerdote.

Jean Paul - Sartre, en su obra de teatro, «Sin Salida» Describe a tres seres desesperados que viven en el Infierno y que prefieren permanecer en donde están, antes de entrar por una puerta que se abre a lo desconocido.

El señor Sallustro era director de la Fiat en Buenos Aires. Fue secuestrado en 1972 por un comando revolucionario, y fue ejecutado. Le había muerto su hijo unos dias antes, entonces, dijo: «Acepto la muerte, pues, me va a permitir saber, lo que le pasó a Giorgio».

Marie Louise Von Franz en su estudio sobre la muerte y los sueños, ha puesto de relieve que el motivo más recurrente en los sueños de las personas, que se hallan próximas a la muerte, no es la muerte misma, sino el matrimonio. Las imágenes luminosas y las descripciones de la energía también son frecuentes. Von Franz propone que la muerte da lugar a la liberación gradual de las limitaciones del espacio y del tiempo.

Sugiere Von Franz que, en un determinado umbral de frecuencia incrementada, nuestra percepción del tiempo y del espacio deja de funcionar. También era de a misma opinión Carl Gustav Jung «Nuestra psique entra en una región que no se halla sometida al cambio del tiempo ni a las limitaciones del espacio. En esa modalidad de ser, el nacimiento es una muerte, y la muerte un nacimiento, y los platillos de la totalidad permanecen en equilibrio».

LA MUERTE EN LA HISTORIA

- En la Prehistoria, encontramos huellas significativas de una idea de supervivencia: el muerto es enterrado aún de forma muy rústica, bajo un monton de piedras - con objetos de trabajo, sílex tallados, etc.

- En el Paleolítico (35.000 - 10. 000 a de C.) se entierra a los muertos en grutas, refugios o incluso bajo el hogar junto al que se reunen los vivos. El cadáver es untado con almagre, una costumbre muy extendida.

- En el Neolítico ( 10. 000 a de C. ), se asegura a los muertos una existencia estable y protegida en el más allá: se tapian las grutas tras haber depositado el cuerpo. Aparecen entonces, las primeras sepulturas: túmulos, dólmenes, monumentos funerarios y los primeros cementerios.

- Los romanos no eran muy dados a entrar en disquisiciones filósoficas, ni metafisicas o religiosas. Creían en la supervivencia del alma. El hecho cierto es que había que morir, bien incinerado, o bien introducido en un sarcófago o ataúd de piedra. Las cremaciones no eran habituales y la pira era encendiada por un familiar. Enterraban a sus muertos hasta siete dias después del fallecimiento. Durante ese tiempo se dirigían a él como si estuviera vivo y si no respondía los familiares más allegados al difunto divulgaban públicamente su muerte.

- Para los egipcios, la muerte representaba el cese del cuerpo fisíco. Cuando un egipcio moría se procedía a momificar minuciosa y sabiamente su cuerpo. En su largo viaje para proteger al muerto, entre las vendas utilizadas se colocaban bastantes amuletos protectores. Así aseguraban el viaje hacia otra existencia.

- En la antigua Grecia tenían la costumbre de hacer una procesión con el muerto, y mientras el féretro era llevado por las calles camino del lugar de incineración , un trompetero le tocaba al oído con el animo de despertarlo por sí estaba vivo. Esto se hacía para darle la última oportunidad al fallecido y que pudiera resucitar.

- Ciertas sectas heréticas cristianas cometíeron suicidío colectivo cuando fueron objeto de persecución llegando a enterrarse vivos o a morir de hambre voluntariamente. El Antiguo Testamento, menciona a varios suicidas honorables, mientras que el Nuevo Testamento sólo recoge el suicidio de Judas Iscariote.

- Históricamente algunos cristianos creían que la muerte era el castigo por el pecado - es decir -, del sexo, mientras otros consideraban al sexo y a la muerte como parte natural e inevitable de la vida.

- Los esenios - según Flavio Josefo -, mantuvieron que el cuerpo es corruptible, pero el alma es inmortal e imperecedera. Creian al igual que Filón, que la muerte liberaba a las almas de la prisión del cuerpo (...) y los trasportaba hacia lo alto. Igual que los filósofos, los esenios esperaban un más allá relajado y confortable.

QUE DIJERON...

- En su «Cántico de las Criaturas» San Francisco de Asís, se refiere a «nuestra hermana, la muerte corporal» Lo que puede parecer extraño, pero la muerte es inseparable de la vida, como las caras de una misma moneda, aseguraba.

- Igual que muchos judios del siglo I, San Pablo, aceptaba la idea de que al morir la persona dormía, seguramente en un mundo inferior. Siguiendo, la costumbre judía , prohibió incluso a los gentiles convertidos realizar cualquier forma de culto a los antepasados; «el único muerto que debía de ser venerado era Cristo resucitado».

- Para el recién nacido, el parto puede experimentarse como la muerte: el paso del calido claustro materno al frio y desconocido mundo exterior. Por eso el niño llora cuando nace, ignorando que volverá a llorar. Cuando deba abandonar una existencia que logró finalmente amar. «Nacer es llegar, morir es volver» afirma Lao Tsé.

- En cierta ocasión le preguntaron al pintor Salvador Dalí, sobre el alma «Creo que sobrevive, el alma, no creo en premio, ni en castigo, también creo en la resurrección de la carne individual».

- A Mirra Alfassa (Madre) Le preguntaron sobre la muerte. «No esperéis nada de la muerte. La vida es vuestra salvación. Es en ella donde hay que transformarse. Es en la Tierra donde uno progresa, es en el cuerpo donde se logra la victoria».

¿EXISTE EL TIEMPO?

Al doctor Reverte Coma, además de su trabajo como antropólogo forense le han interesado mucho las experiencias casi muerte. «Me ha pasado y a compañeros míos igual, lo que denomino el sueño paradójico. A las seis en punto, en la selva cae el sol matematicamente. Es brusca la desaparición del sol, charlas un rato, y te pones a dormir. Abres de pronto los ojos y el sol esta saliendo. Has descansado, sin embargo, en ese mismo instante, tu crees que no has pasado la noche» ¿Pero no hay que ir a la selva? «Platón en su Republica, ya hablaba del soldado erg, que fue arrojado a la hoguera, pues había muerto en la guerra, y revivió. Hay una dimensión distinta en la que vemos que no existe el tiempo. Suele ocurrir, primero, que a una persona se le paraliza el corazón en una intervención quirurjica, o que tiene una experiencia de shock o de angustia terrible. Se introduce en un tunel oscuro y tiene una experiencia desagradable, y al final del tunel ve una luz maravillosa. San Pablo en la segunda epistola a los Corintios, seguramente tuvo una experiencia casi muerte. Su vida cambió radicalmente. Iba a cargarse cristianos, es entonces, cuando se entrena con Ananias. Estas personas cuentan que lo que han encontrado allí es todo luz. Lo comprenden en un instante. Cuando les hablan de regresar, ninguno quiere regresar, pues, se sienten muy bien».

MORIR, ¿CÓMO?

Muchas prácticas meditativas tibetanas, incluyen la reflexión sobre las distintas formas de morir. Otras parecen hacer las paces con la muerte incluyendo la visualización de nuestro propio funeral. Cuenta la leyenda que, cuando Buddha contaba cuarenta años, se enteró de que su padre el monarca Suddhona estaba enfermo, viajó hasta el lecho del rey. Le instruyó en su doctrina y le enseñó a meditar. También Sariputra, uno de los díscipulos de Buddha, al sentir, su proximidad, pidió al Buddha permiso para morir en su ciudad natal y enseñó a su madre a meditar.

¿Cómo debemos afrontar la muerte? «La muerte no es un castigo, es una ley de vida. Para el cristiano tras su muerte, no hay un final – escribió el teólogo Enrique Miret Magdalena -, es una continuación sobrenatural. Se recupera por así decirlo, en lo que llamamos resurrección. No debemos de imaginarnos a Dios como sí fuera una especie de Sátrapa Oriental con una serie de súbditos a su servicio. La única definición del Dios cristiano, la dio San Juan, Dios es Amor» Y a la pregunta: ¿cómo morir? «Me gustaría, morir, no durante un largo período de tiempo, pero, si conscientemente. Muchas personas dicen: ' Que suerte, se murió y no se dio cuenta' Creo que para un cristiano y en general para todo hombre, lo mejor sería tener una mente consciente, en que pudiera reflexionar sobre lo que significa la muerte y no en teoría, sino en su propia vida».

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