15/10/2026@11:11:00
Escribe Albert Camus en La peste que “hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura humana”. Su escasez y su mendicidad en estos tiempos de sensiblería cursi nos definen y nos determinan como especie, porque es un sentimiento humilde y sincero, una felicidad recogida y privada, incompatible con esa felicidad chillona y aspaventosa y publicitada sin límites -retransmitida hasta la exageración- que ha conseguido adueñarse de nuestras vidas como una manifestación obligada y conveniente. El mundo no puede destilar espontáneamente ternura porque está muy ocupado en recitar cada dos por tres una oda estridente a la dicha y hacerla viral con codicia, con gula, con lujuria. Y justamente en ese mero acto consiste propiamente la dicha más que en experimentarla con profundidad y arraigo.
Las calles, tanto en Francia como en España, están que arden. Nos recuerdan al mayo del 68 parisino. La primera columna que publicamos a Gustavo Gac-Artigas hace ya varios años trataba sobre mayo del 68. Y está escrita en un estilo novedoso que ha ido perfeccionando estos últimos años y que hace poco se le ocurrió nombrar como "croniverso" que definió como "escritura de la permanencia que nace donde la crónica concluye su relato y comienza la poesía. Su territorio no son los hechos, sino aquello que les sobrevive. Es el lugar donde el dramaturgo, el narrador, el viajero, el testigo y el poeta escriben al mismo tiempo. En él, la experiencia abandona la cronología, la crónica abandona la obligación de contar y el verso abandona la obligación de ser solamente verso.
Su pregunta esencial es: ¿qué permanece de lo ocurrido cuando los hechos ya han dejado de existir?"
Debería tomarme 5 días para reflexionar si me compensa discrepar de la mayoría social. Aunque no sé si es más peligroso reflexionar que discrepar.
La IA se ha convertido en el quinto jinete del Apocalipsis. La que nació para ayudar a los humanos, ha dado paso a un riesgo cada día más presente en nuestras vidas. El escritor y dramaturgo chileno Gustavo Gac-Artigas tiene una visión nueva sobre este fenómeno.
Al ahogado lo llevaron a la tierra. Al herido lo llevaron al cielo. No sabía llorar. Al moribundo dudaron entre la ceniza y el hielo. Y al final se lo dejaron olvidado. A los recién nacidos les brillaba la piel en los hospitales como neones de la calle. Los suicidas aumentaron. Todo el mundo calla.
El Informe español de PISA 2025, publicado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes), confirma un patrón que se repite ciclo tras ciclo: la Comunidad de Madrid es, de largo, la comunidad autónoma con mejor rendimiento medio de España en las tres competencias evaluadas —ciencias, lectura y matemáticas—. Pero los propios datos del informe obligan a matizar el titular: ni Madrid ni ninguna otra comunidad española logra situar a un porcentaje relevante de su alumnado entre los niveles de excelencia que sí alcanzan otros países de nuestro entorno.
Dice un proverbio japonés: “La vida es la misma, tanto si ríes como si lloras”. Me encanta la filosofía oriental, tan exótica, tan zen.
«Solo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida».
— Albert Einstein (1879-1955)
«La verdadera investigación de la vida de Cervantes debe realizarse en el archivo y nunca asimilando o interpretando los textos del escritor como una fuente inagotable de sucesos biográficos».
— Emilio Maganto Pavón (1943-2026)
Es un gran honor y privilegio presentar el legado científico, humanístico e intelectual de mi queridísimo amigo y excelente profesor Emilio Maganto Pavón, de reconocido prestigio como jefe de Sección de Urología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, exprofesor de la insigne Universidad de Alcalá de Henares, prologuista de mi segunda Vida de Miguel de Cervantes Saavedra (Barcelona, Penguin Random House, 2025) y autor de los espléndidos libros sobre el ejemplar soldado aventajado de los invencibles Tercios Viejos españoles Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote (1605 y 1615), y sus familiares y amigos, entre ellos: El poeta Pedro Laínez (1538-1584) (Alcalá de Henares, Editorial Universidad de Alcalá, 2021); La partida de bautismo de Miguel de Cervantes y sus detractores (Alcalá de Henares, Editorial Universidad de Alcalá, 2015); La familia Villafranca y Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, Editorial Universidad de Alcalá, 2014); Isabel de Saavedra. Los enigmas en la vida de la hija de Cervantes (Madrid, Editorial Complutense, 2013); y Ana de Villafranca. Amante de Miguel de Cervantes (Madrid, Editorial Complutense, 2011).
FIRMA INVITADA
Por Eva Losada Casanova
Cuando hablo de la intencionalidad de la escritura, mi memoria regresa una y otra vez, como niño hambriento, a uno de los grandes personajes del escritor madrileño Luis Landero. Recuerdo como, a lo largo de la lectura de El guitarrista, este personaje se pasea por los rincones de su vida exclamando a los cuatro vientos que está escribiendo una novela, lo hace con una mezcla de altanería y desasosiego. ¡La novela del eterno novelista! Aquella que no solo nunca se acaba sino que comienza cien veces, quizá mil. La edad temprana es ese campo de cultivo en el que la romántica idea de ser escritores va y viene como una cometa. Colorida y libre. Queda muy bien hacer volar nuestra cometa mientras compartimos unas tapas en un bar o bajo un hipnótico y peligroso cielo estrellado. El problema es que llega un momento en el que ese trozo de tela se hace pequeño en un cielo limpio y azul o bien cae en picado y descompuesto a nuestros pies.
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En junio pasado se celebró en Lenox, Massachusetts, una cumbre mundial sobre Edith Wharton, una de las grandes escritoras de la época moderna. Me hubiera gustado ir, pero no pude.
Lo que en estos momentos se llama erróneamente Guerra de Irán es un choque más de los que componen un conflicto de intensidad variable y que dura más de 40 años (desde 1979). Es un ejemplo de la tendencia de los EE. UU. a complicarse en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, sin desearlo al inicio, después de que Inglaterra abandonase por agotamiento imperial sus posiciones en la zona (Palestina e Irán). Unas veces lo hacen los propios EE. UU. de forma directa y, en otras ocasiones, a través de su principal aliado en la zona, Israel.
La batalla entre don Quijote y los molinos de viento es quizás uno de los momentos más emblemáticos de la literatura universal, un símbolo inquebrantable de la lucha entre la idealización y la realidad, entre el deseo de trascendencia y la cruel constancia de la nada. Cervantes, en su Don Quijote de la Mancha, no solo nos narra la historia de un caballero idealista que lucha contra gigantes imaginarios, sino que, a través de este acto, nos enfrenta a las estructuras más profundas del ser humano: nuestra constante búsqueda de sentido y la desilusión que esta conlleva. Esta batalla se desarrolla, como no podía ser de otra manera, en las cumbres borrascosas de la locura, donde la razón se encuentra con el abismo del vacío y la búsqueda de propósito se enfrenta a la nada.
European Cultural Cooperation in Ireland (1976-2026)
Irlanda asumió la presidencia de turno de la Unión Europea a partir del 1 de julio, durante seis meses, hasta el 31 de diciembre de 2026, que será la octava vez, antes de ceder el relevo a Lituania. Con tal motivo deseamos informar de la contribución del Instituto Cultural Español/Cervantes de Dublin, así como la de los institutos alemán, francés, italiano y del Arts Council of Ireland, pioneros en y de la cooperación cultural europea.
Hay realidades ante las cuales las palabras parecen insuficientes y, sin embargo, precisamente por ello, tenemos el deber de encontrarlas. A mí me sucede cuando contemplo la pobreza, la exclusión y esa forma silenciosa de desposesión que obliga a tantos seres humanos a abandonar su tierra en busca de lo que, con cierta ligereza, llamamos «el sueño europeo». Detrás de esa expresión hay, muchas veces, algo mucho más elemental y profundo: el deseo de poder vivir. Vivir con dignidad, desarrollar las propias capacidades, ofrecer un futuro a los hijos y habitar el mundo sin que la pobreza determine de antemano los límites de una existencia.
Ha sido una grata experiencia, Yoel (usaremos este nombre, ¿vale?, que suena casi como el tuyo y sirve para protegerte), ha sido muy agradable pasar una parte de nuestro tiempo en tu compañía este verano. Es bueno que muestres alguna gratitud, pero en realidad no nos debes nada, o muy poco. Integrarte en nuestra familia, en la medida de lo posible, forma parte de nuestras obligaciones, si queremos ser mínimamente coherentes. Además, tienes derecho a disfrutar de la atención, del cariño y de las oportunidades que merece cualquier chico de tu edad, especialmente si se orienta -y creo que ese es tu caso, precisamente- hacia la luz y hacia la vida, para expresarlo con las palabras acendradas y precisas de don Antonio Machado. Y no supone sacrificio alguno compartir nuestras horas de ocio con un muchacho tan cariñoso, tan solícito como estás demostrando serlo tú. No es ningún esfuerzo, Yoel, te lo aseguro; y lo que no duele –la vida te confirmará esto que yo te anticipo-, lo que no resulta gravoso o hiriente para nuestro ego, aunque pueda entrañar algún valor no tiene demasiado mérito.
Colaboradores destacados
El pintor George Cambell (1917-1979), nacido en Arklow y amigo del también pintor Gerard Dillon, vivií y trabajo en Pedregalejo – cerca de la ciudad de Málaga – durante seis meses al año a lo largo de dos décadas. Vititó por primera vez este pueblo, que entonces era una pequeña localidad pesquera, en la década de 1950 y creó obras de estilo cuasi-cubista inspiradas en el paisaje y sus habitantes. En 1978, Cambell fue nombrado Comendador de la Orden del Mérito Civil – equivalente español a la investidura como caballero – y falleció repentinamente en Irlanda al año siguiente, a los 62 años de edad.
FIRMA INVITADA
Por Margarita Melgar, autora de "El verano de nunca acabar"
A la gente le extraña muchísimo que Margarita Melgar seamos dos (Ana Sanz-Magallón y Montse Ganges), y que escribamos novelas. También escribimos guiones, pero esto no sorprende tanto: como espectadores ya sabemos que las películas son cosa de muchos. Pero como lectores, seguimos esperando que el autor sea esa Sherezade que se sienta a nuestro lado para susurrarnos solo a nosotros una historia, así que una novela escrita a cuatro manos suscita más preguntas. Por lo menos dos: cómo y por qué.
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