DESDE MI SILLÓN OREJERO
Desde mi sillón orejero me traslado de nuevo a Cerdeña con su premio Nobel de 1926 Grazia Deledda (1871-1936) y la lectura de su novela Mariana Sirca.
En el álbum familiar hay una foto suya avanzando por el puente de Santa Catalina al lado de mis padres. Sonriendo bajo un bigote canoso y un sombrero ajado de ala ancha que había conocido tiempos mejores.
Publicamos un nuevo artículo del poeta y dramaturgo chileno Gustavo Gac-Artigas sobre las muchas "tiranías" que hay en el mundo.
Las piedras rúnicas erguidas por los vikingos a lo largo de las tierras nórdicas han sido testigos silenciosos de una época marcada por la intriga y la magia. Los símbolos grabados en esas piedras, conocidos como runas, conformaron el alfabeto de los pueblos germanos y del norte de Europa. Su legado perdura hasta nuestros días como un fascinante enigma. La palabra runa significa «secreto» o «misterio». Y el origen de la escritura rúnica ha sido objeto de especulación para muchos arqueólogos, historiadores e investigadores interesados en el tema. Se cree que el alfabeto rúnico es producto de una mezcla de alfabetos como el romano antiguo, el griego y el etrusco. El lenguaje rúnico recibió el nombre de futhark, originado por el sonido de las primeras letras llamadas runas: fehu, uruz, thurisaz, ansuz, raidha y kaunaz.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Nadie es más fiel que un enemigo. Tu odiador te vigila, te busca y sigue tus pasos. Tienes algo que él envidia. Agradéceselo, mejor que te envidie a que te compadezca.
Cuando se escucha “el mundial” inmediatamente se sabe de qué estamos hablando; ese momento mágico en el cual, sobre las diferencias, todas las esperanzas se vuelcan en un goooool, en un abrazo colectivo, en un momento de alegría.
Recuerdo que Ramón Otero Pedrayo visitó la casa de mi abuelo en Chantada. Yo no lo vi, pero lo leí en “Los gallegos en Argentina” de Alberto Vilanova. Mi abuelo reunió durante toda su vida cuadros impresionistas, gemelos de teatro, ceniceros como muñecas, biombos pintados, damas elusivas, caballeros con armadura, arcones, grabados de grandes pintores, manuscritos de hace siglos. El edificio era como un palacio encantado y Otero Pedrayo lo visitó. Vilanova dice que estuvieron hablando de Buenos Aires, los dos habían vivido con pasión Buenos Aires.
FIRMA INVITADA
Por Eva Losada Casanova
Cuando hablo de la intencionalidad de la escritura, mi memoria regresa una y otra vez, como niño hambriento, a uno de los grandes personajes del escritor madrileño Luis Landero. Recuerdo como, a lo largo de la lectura de El guitarrista, este personaje se pasea por los rincones de su vida exclamando a los cuatro vientos que está escribiendo una novela, lo hace con una mezcla de altanería y desasosiego. ¡La novela del eterno novelista! Aquella que no solo nunca se acaba sino que comienza cien veces, quizá mil. La edad temprana es ese campo de cultivo en el que la romántica idea de ser escritores va y viene como una cometa. Colorida y libre. Queda muy bien hacer volar nuestra cometa mientras compartimos unas tapas en un bar o bajo un hipnótico y peligroso cielo estrellado. El problema es que llega un momento en el que ese trozo de tela se hace pequeño en un cielo limpio y azul o bien cae en picado y descompuesto a nuestros pies.
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En el caso de creer que el concepto de generaciones esclarece o facilita de algún modo la reflexión y el análisis en torno a la práctica de la escritura y el consecuente fenómeno literario -¡lo cual ya es creer!-, Luis Martín-Santos integraría, con las previsibles imprecisiones que dimanan de toda clasificación de orden temporal, la generación narrativa española del ’50, o la generación del medio siglo, o la generación de los niños de la guerra: aquellos que nacen alrededor de 1920 (Martín-Santos nace en 1924) y comienzan a publicar alrededor de los años de la década de 1950 (Tiempo de silencio conoce su primera edición en 1961): Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, Francisco Umbral, Juan Goytisolo, y un largo etcétera cuya enumeración resultaría no sólo ociosa, sino también innecesaria.
Alcalá de Henares, cuna de Cervantes y del Siglo de Oro español, es defendida por José César Álvarez García como su lugar de nacimiento. Su obra "La disputada cuna de Cervantes" argumenta la importancia histórica y literaria de esta ciudad, resaltando la necesidad de reconocer su legado cultural.
CAPÍTULO 1
La primera vez que oí hablar de Mar de Marchis fue precisamente la noche de la presentación de mi novela “Muerte de atlante” –Anaya, 2024- en Alicante. Ese nombre, de resonancias vagamente aristocráticas, con equívocos vislumbres de máscara veneciana, divisada tal vez en la grisalla vaporosa de algún canal durante los carnavales, todavía no significaba nada para mí cuando se lo oí pronunciar a Rafa Burgos, el veterano y destacado periodista de El País. La mención surgió en un excelente restaurante marroquí al que acudimos después de la brillante y generosa intervención de mi paisano y tocayo. Cumplido en la librería el consabido ritual de firma de ejemplares, no tuvimos que hacer otra cosa que cruzar la calle para ir a buscar nuestro premio: una cena africana y suculenta.
En el fútbol, como en la vida, hay momentos que parten la historia en dos. No son simples partidos; sino nodos temporales donde el destino de una selección nacional se decide para las siguientes décadas. Argentina, Brasil y España son los ejemplos perfectos de cómo cruzar el umbral del éxito transforma la mentalidad de un país entero. México (su selección de futbol), por el contrario, parece atrapado en un bucle de "casi aciertos" que han forjado una identidad de resistencia, pero no de victoria.
"Yo soy mi cuerpo”, sentenciaba el filósofo existencialista cristiano Gabriel Marcel.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Se ha ido el Papa, pero empieza el Mundial. Esto es un no parar. Si el Papa te ama y procura la salvación de tu alma, papá Estado, que también te ama y vela por ti, no pierde de vista tus necesidades.
El excelente historiador José Cabello Núñez, secretario de la Asociación Provincial Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales (ASCIL), archivero del Archivo Municipal de La Puebla de Cazalla, autor de los espléndidos trabajos de investigación, sirva de ejemplo: «Novedades documentales sobre Miguel de Cervantes y sus comisiones en Andalucía al servicio de la Corona: ingredientes básicos para su biografía» (2025); «Hallados dos documentos inéditos sobre la labor recaudadora de Cervantes» (2018); «Nuevos documentos para la biografía de Miguel de Cervantes Saavedra, un comisario real de abastos en los antiguos Reinos de Jaén y Sevilla (1592-1593)», (2016); «Miguel de Cervantes, comisario del Rey en Andalucía: nuevas aportaciones documentales para su biografía» (2015-2016); «Miguel de Cervantes, un comisario real de abastos en La Puebla de Cazalla: documentos inéditos sobre el abastecimiento de la Armada de Felipe II y la Flota de la Carrera de Indias», en Trigo y aceite para la armada. El comisario Miguel de Cervantes en el Reino de Sevilla 1587-1593 (2015) encuentra dos nuevos documentos de capital importancia con las firmas sobre Miguel de Cervantes Saavedra, comisario de su Majestad.
FIRMA INVITADA
Por Margarita Melgar, autora de "El verano de nunca acabar"
A la gente le extraña muchísimo que Margarita Melgar seamos dos (Ana Sanz-Magallón y Montse Ganges), y que escribamos novelas. También escribimos guiones, pero esto no sorprende tanto: como espectadores ya sabemos que las películas son cosa de muchos. Pero como lectores, seguimos esperando que el autor sea esa Sherezade que se sienta a nuestro lado para susurrarnos solo a nosotros una historia, así que una novela escrita a cuatro manos suscita más preguntas. Por lo menos dos: cómo y por qué.
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