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Firma invitada

La novela El Innombrable es el testimonio de un reinicio personal y familiar que confluye con el reset que vive hoy, con la pandemia del Covid 19, la humanidad. Para mí, esta historia empezó un mes antes, el 7 de febrero de 2020, cuando me exilié junto a mi esposa y mis hijas.

Benjamin Constant dejó escrito que la guerra era impulso salvaje, mientras el comercio cálculo civilizado. Resultaba evidente que “cuánto más domine la tendencia comercial, más habrá de debilitarse la tendencia guerrera”. Era pues, y es, el intercambio comercial un más que adecuado cauce de conexión entre territorios y pueblos.

Lo importante es la experiencia humana hecha palabra, superando barreras intercontinentales. Los lectores se identifican con sus personajes e interiorizan las miserias y los desgarros novelados.

Mahatma Gandhi (1883-1869 con su libro clave «Mis experiencias con la Verdad») aconsejó una vez a un visitante que quería saber cosas sobre la India que estudiase los pueblos y las mujeres de la India. Y quizás entre otros motivos debido a eso «Una gloria incierta» es uno de los muchos títulos que ha escrito el Premio Nobel de Economía Amartya Sen en 1998 por su trabajo en el campo de la Matemática Económica y ha recibido el Bharat Ratna uno de los máximos galardones de la India en 1999. Con Jean Dréze (Bélgica, 1959) siendo éste profesor visitante en Allahabad University quién ha vivido en la India desde 1979 y ha obtenido la nacionalidad en 2002 Bajo el subtítulo de «India y sus contradicciones»

The “logical thinker”, as Borges affirms (1), can find “patterns” in poetic metaphors. I will try to indicate some logical patterns in eight books.

Intento leer un artículo de Michael Löwy en Letras libres sobre las ideas políticas de Walter Benjamin, pero me resulta imposible, porque mi imaginación, azuzada por este tiempo vacacional, se escapa hacia abril de 1932, cuando el sabio berlinés desembarcó por primera vez en Ibiza, invitado por los Noeggerath, dónde escribió sus siete cuentos y residió, hasta bien entrado el mes de julio, en una modesta masía, sin luz ni agua corriente, en el paraje, llamado en el catalán local, “La punta del molino”, al otro lado de la bahía de San Antonio.

Los test de psicometría no pueden medir la inteligencia, pero miden bastante bien la estupidez; sobre todo la de sus más enfervorizados devotos. Sostienen los expertos que son predictivos del éxito académico, e incluso del laboral. Probablemente lo sean, pero la inteligencia es una mariposa muy difícil de atrapar con las redes de la mera eficacia o de la utilidad. No se trata de que esos test sean inútiles o falsos, ni mucho menos; se trata de que lo que cuantifican y evalúan son, en todo caso, las capacidades y aptitudes del cerebro en relación con objetivos específicos y tareas concretas.

Llegas a una edad en la que solo quieres hablar de ti misma. Dar la chapa como esas viejas folclóricas cargadas de joyones. Sara Montiel rodando “Veracruz” con Gary Cooper o Marujita Díaz viviendo las noches locas marbellíes con Espartaco Santoni. No quiero traumatizarte, pero seguro que los chicos, chicas, chiques, confinados en Malta, no tienen ni zorra idea de quiénes estamos hablando.

FIRMA INVITADA

Por Eva Losada Casanova

Cuando hablo de la intencionalidad de la escritura, mi memoria regresa una y otra vez, como niño hambriento, a uno de los grandes personajes del escritor madrileño Luis Landero. Recuerdo como, a lo largo de la lectura de El guitarrista, este personaje se pasea por los rincones de su vida exclamando a los cuatro vientos que está escribiendo una novela, lo hace con una mezcla de altanería y desasosiego. ¡La novela del eterno novelista! Aquella que no solo nunca se acaba sino que comienza cien veces, quizá mil. La edad temprana es ese campo de cultivo en el que la romántica idea de ser escritores va y viene como una cometa. Colorida y libre. Queda muy bien hacer volar nuestra cometa mientras compartimos unas tapas en un bar o bajo un hipnótico y peligroso cielo estrellado. El problema es que llega un momento en el que ese trozo de tela se hace pequeño en un cielo limpio y azul o bien cae en picado y descompuesto a nuestros pies.

La relectura de un autor es la que el tiempo considera un clásico. Luego merecido es recordar tras los años transcurridos del autor de Rayuela desde su último adiós, su permanencia perenne entre nosotros, la creadora vida de prosa y verso, verso y prosa, que al ser leída una y otra vez alcanza la categoría de clásico sublime.

PLAZA DE GUIPÚZCOA

“Sé lo que es llevar el 10 en la camiseta y que vayan a por ti.” La frase no la he dicho yo en uno de mis delirios megalómanos, sino el defenestrado Iván Redondo. Comparto su tesis, pero como cantaba Lina Morgan, agradecido y emocionado tenía que estar.

Escritora olvidada, colaboró junto a otras feministas del siglo XIX –también olvidadas- en publicaciones destinadas a la mujer. En la actualidad, se está revalorizando su figura aunque son todavía escasos los estudios y muy parcas las investigaciones de su obra.

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Tengo un pacto de sinceridad con mis lectores y no pienso romperlo. Ni siquiera en tiempos de pandemia. Respeto mucho a la gente que ha echado de menos abrazarse y besarse, pero te confieso que para mí ha sido lo único bueno del Covid.

Últimamente está de moda hablar del lenguaje inclusivo, lo que no entiendo es que se le de tal patada al diccionario de la lengua española.

Celosa de su vida personal y de su intimidad, la sociedad en la que vivió siempre conoció sus fisuras, sus complejos. Sin querer contarlo, su obra era el espejo de todo lo que pretendió esconder.

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra
El benemérito investigador sevillano Eduardo Peñalver Gómez, Jefe de Sección de Fondo Antiguo y Archivo Histórico de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, redescubrió una joya documental después de 103 años-, dejada en tintero por los biógrafos cervantinos-, que pone en evidencia dos nuevas firmas autobiográficas de Cervantes, sobre el Proceso seguido a instancia del autor de comedias, Tomás Gutiérrez Castro, contra la Cofradía y Hermandad del Santísimo Sacramento del Sagrario de la Santa Iglesia Mayor, de Sevilla, el 4 de junio de 1593.

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Por Margarita Melgar, autora de "El verano de nunca acabar"

A la gente le extraña muchísimo que Margarita Melgar seamos dos (Ana Sanz-Magallón y Montse Ganges), y que escribamos novelas. También escribimos guiones, pero esto no sorprende tanto: como espectadores ya sabemos que las películas son cosa de muchos. Pero como lectores, seguimos esperando que el autor sea esa Sherezade que se sienta a nuestro lado para susurrarnos solo a nosotros una historia, así que una novela escrita a cuatro manos suscita más preguntas. Por lo menos dos: cómo y por qué.