—Difícil, muy difícil por no decir imposible, Puri.
—Ya lo dijo el Fito sin los Fitipaldis, el ambiente está “raro, no digo diferente, digo raro”, Vani.
—Además, vienen los reyes sin la princesa y don Felipe VI va a decir unas palabras sobre los libros.
—Esperemos que esté más inspirado que el presi Sánchez con sus recomendaciones por Tik tok. Ya lo dijo el Badenes que las redes sociales están ayudando a que se lean más libros.
—Los que sí ayudan son los de Planeta, ya lo dijo Creuheras en la rueda de prensa: “Lo que queremos hacer es un mundo mejor y que la gente lea más”.
—Y tanto, llevan 47 millones de libros vendidos del Premio, Vani.
—Para mí, lo mejor del premio es la cena de periodistas. ¡Menudos cotilleos me contaron! Que si la presi de Madrid dejó al novio plantado en su ático y se ha ido con el periodista Juan Soto Ibars, que si Finito era un vago de siete suelas, pero muy simpático y tenía más peligro que el novio de la ilerdense Monse, tenedora de casas en vez de diputada buitre…
—Anda, no desbarres. Que pareces el AVE. El Soto Ibars ha desmentido lo de Ayuso. Que el está casado y bien casado y con niños pequeños.
—Cuando el agua suena… Pero quién es ese Finito del que me hablas, prenda.
—El ex novio, Alberto González Amador, divorciado de una doctora y con tres hijos, que se lio con la presi. Trabajó en el Corte Inglés de Castellana de librero y era más vago que la camisa de un guardia. Hacían sus compañeras el trabajo mientras él las contaba que era un emprendedor.
—Emprendedor sí que lo era. Pero no estamos aquí para contar intimidades sino para cubrir el evento literario del año, más que el Nobel que parece que el jurado sigue bebiendo más vodka que los rusos de Siberia.
—¡Ya te digo, muñeca chochona! Este año no tengo ni idea de quien puede ganar el Premio. Mi quiniela es por María Dueñas, la de “Tiempo entre costuras”. Está más difícil que tomar la sopa con un tenedor.
—Buena candidata. Vive Dios, pero a lo mejor es muy evidente. Es de la que más vende en Planeta. Yo creo que este año toca un fichaje de la competencia, como lo fue el de la buenorra Carmen Mola.
—Y quién crees tú, querida.
—Pues Sergio del Molino, no estaría mal. Lleva mucho tiempo de meritorio en Onda Cero con el ilustre Rubén Amón, que parece que tiene acciones en AtresMedia.
—Si aprendiese a escribir, estaría bien y que fuese más original y no tan pelota de los sociatas. Ya ganó un premio de ensayo con Planeta y no funcionó nada bien.
—Pues es lo que me ha dicho un periodista del mismo Burgos. Ya veremos, Puri.
—A mí, me han sugerido que Vicente Vallés está en la pomada. De Vallekas al cielo de Madrid.
—Pero eso no cuenta cosas de espías y de la Guerra Fría.
—Sí. En sus novelas hay mucho de eso y muchas muertes. Justo lo que piden los lectores para desconectar de la triste vida de los que no tenemos casa en propiedad.
—Bueno, veo que no tenemos ni idea este año. Así que yo voy a votar por el Monaguillo o Roberto Leal.
—Pasopalabra, Vani. Perdón que ahora no se llama así. Creo que este año no nos vamos a comer un rosco.
—Rosco no, pero cenaremos con los reyes. A ver si el año que viene nos invitan a la recepción del 12 de octubre.
—Pues hagamos la pelota como hace la cuchipandi. Aquí el que no da cera, no abrillanta el coche.
—¡Que razón tienes! Pequeña saltamontes.