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"Un buen padre": El cura ya tiene hijo

21/05/2025@11:12:45

Me van a permitir la licencia de titular esta crítica con ese clásico de nuestro cine de la época del destape protagonizado por el gran Fernando Esteso. Y es que, aunque hagamos un pequeño spoiler (en la misma sinopsis de la película ya se nos avisa de la paternidad sacerdotal) el título le viene como anillo al dedo para referirnos a lo que va a ser el detonante principal de la trama. Y es que aquí la gracia del asunto está en que un clérigo convencido de su oficio hasta la médula se va a llevar el susto de su vida cuando aparezca por su parroquia un antiguo amor fruto del cual nació un inapropiado churumbel. La madre ya está hasta el gorro de criar sola al zamaco y le pide al apurado portagonista que asuma su responsabilidad como padre.

LA SIN PAR DULCINEA DEL TOBOSO [Retratos cervantinos IV]

Como todo caballero andante, Don Quijote debe estar enamorado de una hermosa mujer, que tiene siempre en el pensamiento cuando inicia cualquiera de sus aventuras (y a ella alude, por ejemplo, en estos términos: “¡Oh Dulcinea del Toboso, día de mi noche, gloria de mi pena, norte de mis caminos, estrella de mi ventura” (primera parte, capítulo XXV). Pero en verdad, la dama de sus sueños -Dulcinea del Toboso- no pasa de ser una sencilla campesina -Aldonza Lorenzo-, de la que Sancho Panza, desde su visión rústica de la realidad, elogia sus virtudes como mujer que pertenece a su misma condición social; una mujer que contrasta con la visión idealizada de Don Quijote. Merece la pena recordar este fragmento (primera parte, capítulo XXV), en el que Cervantes, echando mano de fina ironía, descubre quién es Dulcinea del Toboso: la hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales:

"La primera mestiza", de Carmen Sánchez-Risco

Ed. Harper Collins. 2023
A priori deseo destacar, como estimo es de rigor, que el que una novela-histórica presente bibliografía, incrementa su valor, sensu stricto. Estamos ante una novela muy bella y de un gran rigor documental, ya que se refiere a una de las mujeres más fascinantes del Siglo de Oro, la obra retrata, sin ambages, a Francisca de Pizarro y Yupanqui, la hija mestiza y ennoblecida del conquistador extremeño de Trujillo, la cual sería la primera con ese fenotipo en el Virreinato del Perú, heredera de las dos sangres y genes, sería una de las mujeres más poderosas y ricas de la época.