Voy a ir al teatro, “Pero no se lo digas” a nadie, aunque todos saben que me dedico a ver obras de teatro y escribir después sobre ellas. Pero no se lo digas a nadie.
Hartzenbusch continuó el legado de los grandes fabulistas del XVIII -Samaniego e Iriarte-, y renovó el género adaptándolo a los gustos románticos. En 1848 se publica por primera vez, en el Semanario Pintoresco Español, y en formato libero, Fábulaspuestas en verso castellano; y dos años después se vuelve a publicar la obra en edición ampliada. La claridad expositiva y el trasfondo moral de sus fábulas le garantizaron una gran difusión en su época.