Nos cuenta Azucena del Valle en "Vuelta al redil, tía" que la Vani se ha ido a su pueblo abulense a pasar la Semana Santa y que no han podido sacar las procesiones por culpa del Brasero que dio malas nuevas. Por lo menos estuvo calentita en su chiscón pueblerino gracias al otro brasero. Ella sí pudo degustar las torrijas y no como los políticos que las llevan encima. Aquí, no hemos podido comerlas porque tenían un precio tan desorbitado como las ostras con perla. De vuelta a la city, a trabajar que son dos días hasta el verano sahariano que nos espera.