03/04/2026@16:16:00
A Antonio Abad y a mí nos une una similar y asoleada infancia en tierra norteafricana. Esta experiencia ha marcado una gran parte de su obra literaria, como saben quienes lo hemos venido leyendo, particularmente novelas como Quebdani (1997), El renegado (2021) o La mudanza (1997). Si señalo esta circunstancia no es por resaltar mi coterraneidad con Antonio Abad, sino porque esa ubicación fronteriza y transmediterránea define su persona y su obra.