- Todo está bien, Vani. Todo está bien.
- No me jodas, Puri. ¡Nada está bien! Estoy harta de la gente buenista que repite sin pensar la jodida frase, ¡todo está bien!, o peor aún, ¡todo va a salir bien! Hay una serie en Netflix sobre una idílica familia de padres, hijos, nietos y arrimados que la repiten cada vez que abren la boca. ¿Qué planta el novio a la hija inconstante? No te preocupes, ¡todo va a salir bien!; ¿Qué el chaval de diecisiete años embaraza a la novia?, no te preocupes, ¡todo va a salir bien!; ¿que la abogada se queda sin trabajo?, no te preocupes, ¡todo va a salir bien! Una mierda de mantra que significa todo lo contrario.
- Colega, entiende que hay frases hechas a las que recurrimos los humanos buenos para dar apoyo emocional al amigo que sufre. Ayudar a calmar su ansiedad, tranquilizar, reducir el miedo ante situaciones difíciles y, a veces inevitables, y alentar la resiliencia frente a los obstáculos.
- Sí tía, de miedo. Buenismo sin más que te hace ver que, en el fondo, estás frente a un problema gordo.
- Por mucho que lo niegues, las aguas siempre vuelven a su cauce y el tiempo es el mejor antídoto para poner las cosas en su sitio y restañar las heridas. De amor, de ausencia… De todo. Incluso de política. Gioia, vigilanza e agitazione, que dicen los italianos, y a vivir ¡qué son dos días, tía!
- Sabes que la suerte es ladina y pocas veces cambia de bando. Jamás me tocó la muñeca en la feria, y después, más de lo mismo. Pero nunca es tarde, ¿verdad colega? Estoy por comprar huevos Kinder hasta que me toque un collar con diamantes y esmeraldas como a Zapatero. Tía, ¡eso sí es tener suerte!
- Que me meo, sis. Con el karma que te gastas y lo llorona que eres, te saldrá Kalimero, un avión para montar o una miniatura de Super Mario. Ni tan mal.
- Sí Puri. ¡Todo irá bien! Ahora me dirás que este verano no habrá incendios porque hemos llenado el campo de ovejas y cabras… cuando en realidad, hemos abarrotado la ciudad de cabrones, y que me perdonen los machos artiodáctilo de la subfamilia Caprinae que los antiguos consiguieron amaestrar. Mas tarde, cuando se puso derecho, también se amaestró al homo…
- Pero qué burra eres, criatura, quedan todavía, por suerte, muchos díscolos. Y volverán los incendios porque no hacemos bien los deberes; un año de estos habrá elecciones y volverá a presentarse Peíto, -que dice Maque-, y le votarán, porque somos fieles a nuestras convicciones -y a los malotes- sin que medie la razón; encenderemos todos a la vez el aire acondicionado elevando la temperatura de la urbe que nos achicharra porque no soportamos un par de grados más sin saber que el 14 de agosto de 2021 se registró la temperatura más alta en España, 47,6 °C, cuando solo existían los abanicos; se llenarán las piscinas porque nos sobra el agua; abarrotaremos las terrazas cuando se oculte Manolo porque lo importante es pasarlo bien; nos iremos de vacaciones porque hay que aprovechar que todavía podemos trotar… y seguirá la rueda hasta que la parca nos diga que ha llegado la hora. Avanzar sin aprender.
- Siempre nos quedará la roja, tía. La única camiseta que nos une hayas nacido en Etxarri Aranatz, Vallfogona de Ripollès, Benavides de Órbigo o Gallegos de Sobrinos… hasta que acabe el Mundial. Seremos capaces de gritar con la misma bandera meta gol Cucurella, Zubimendi, Lamine Yamal, Fornals… o Unai Simón…
- ¡Pero si ese es el portero! ¿Tú has visto algún partido en tu vida?
- ¡Ahí de has dao, sis! El próximo no me lo pierdo… mira que no ganar a un cabo verde… Pero ¡todo va a salir bien!
- Lo único que me ha quedado claro, es que necesitamos vacaciones, amiga. Voy buscando el sombrero y el botijo y a meter en la maleta un par de cosillas y siete libros. Y a disfrutar de las verbenas.
- ¡Todo irá bien! Y si no, lo arreglamos a la vuelta.
- ¡Cien por cien, tía! ¡Cien por cien!