En esta ocasión, Santis y Q3 nos explican las discusiones de parejas de lectores.
Comienza esta nueva edición de Sexto Continente, el café literario de Radio Nacional de España dirigido y presentado por Miguel Ángel de Rus, con Justo Sotelo y su nuevo libro “ Un hombre que se parecía a Al Pacino”. Artículos divididos en 4 estaciones, ensayo fragmentario, de tintes postmodernos, donde se relacionan la literatura y el cine. La literatura alimentó el cine en sus inicios, aunque ahora el cine, de manera paradójica, alimenta a la novela y la inspira a su vez. De la cotidianidad emergen los hilos que tejen esas relaciones entre la ambas artes, descubriendo Justo Sotelo sus profundas raíces y su razón de ser, a lo largo de un recorrido heteróclito, variado y plural que le lleva a comprender la magia de una relación pletórica de realizaciones y de simbolismos,. Nos encontramos desde la Calle Mayor de Bardem al 8 y1/2 de Fellini; desde aquella exnovia que se casó en El Paular a la decadencia de la belleza; desde las pasiones mitológicas de Tiziano a la conclusión de que todos hacemos el idiota por alguien alguna vez.
La sempiterna lucha entre el ser y el no ser. La invocación de esa imagen propia que tenemos dentro de nuestra mente, pero que nunca se hace realidad. Por imposible. Inútil. U onírica. Esclavo demiurgo de la vida que se escapa de nuestras manos como el agua cristalina de un manantial. De esa incompleta transparencia nacen los versos de Elizabeth Siddall, que tal y como suscribe Eva Gallud en la introducción de su Obra completa, con casi total seguridad los escribió cuando estaba enferma y su estado de salud no le permitía pintar.
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La proclamación de la obra ganadora ha tenido lugar en acto público desarrollado en el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca, el viernes 15 de diciembre, organizado conjuntamente por la Fundación Fernando Rielo y la Cátedra Fernando Rielo de esta misma Universidad.
Editorial Actas. 2022
Una obra grandiosa en tamaño y en calidad, sobre un hecho histórico paradigmático. “El periódico La Democracia decía el otro día que la defensa de Baler lo mismo podía ser un acto de heroísmo que de locura. Conformes, pero es indudablemente una locura en la que jamás incurrirán, de seguro, los redactores de aquel periódico (El Noticiero de Manila, 13 de julio de 1899). La iglesia de San Luis Obispo de Tolosa en Baler, una pequeña localidad filipina de la costa nororiental de la isla de Luzón, fue testigo de uno de los hechos más heroicos de la historia militar. Allí, un pequeño destacamento del Ejército español, junto a tres padres franciscanos, se hicieron fuertes durante 337 días defendiendo la última bandera española en las islas filipinas”.
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