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enanismo

PLAZA DE GUIPÚZCOA

PALOMITAS DE MAÍZ

12/08/2025@08:18:50
He vuelto de la bucólica paz del pueblo a la cosmopolita Semana Grande de San Sebastián. Da vértigo el cambio, tío. Pasas de los armoniosos trinos de los pájaros, a los petardos anunciando gigantes y cabezudos. Una pregunta retórica ¿A quién le gustan los gigantes y cabezudos?

Todavía… a Las Hurdes le duele la memoria

Hace dos años visité la comarca de Las Hurdes por vez primera, y toparme con la historia que guarda cada una de las miserables casas que aún se conservan en pequeños pueblos, me removió el alma. Tenía ganas de volver, comprobar si el hermoso meandro de El Melero tenía algo más de agua, pasear los pueblos, asombrarme con la belleza salvaje de los montes agrestes, charlar con las gentes -muchos oriundos de estas tierras que emigraron en busca de una vida mejor y regresan en verano a la casa nueva que se han construido lejos de la que los vio nacer-, degustar la típica ensalada hurdana de limón… Otra vez me he dejado atrapar por estas tierras, aunque el impacto, esta vez, ha sido un puñetazo en las tripas al descubrir que hoy todavía es ayer para algunos habitantes, que la miseria pervive como costumbre y no por necesidad, y que el cambio no solo depende de las ayudas, sino que empieza por uno mismo cuando la parte dura de la historia quedó atrás.

Presentación del libro “Lo raro, los raros y las rarezas”

La tarde del pasado martes 14 de octubre tuve el placer y el privilegio de asistir a la presentación del libro Lo raro, los raros y las rarezas: del Santo Precipuo, lluvias de peces y otras rarezas, publicado en 2025 por la editorial costarricense H.C. EDITORES. Esta obra es de la autoría del profesor, escritor e investigador costarricense Edgar Chavarría Solano. El evento cultural se realizó de manera presencial en la Benemérita Biblioteca Nacional de Costa Rica, con el respaldo del Ministerio de Cultura y Juventud, a través de la Biblioteca Nacional del SINABI y H.C. EDITORES.

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Las Hurdes, en el pasado, entre la pobreza y la esclavitud

Siempre que escribo sobre Las Hurdes hay polémica. Y no sé el porqué. Parece que todavía quedan heridas abiertas del pasado que sus habitantes no han superado. Las Hurdes tienen algo mágico, pero también algo oscuro y tenebroso. Se refleja en sus montes y en es su indomables tierras, también en sus habitantes. Muchos de ellos, sobre todo los mayores, no quieren hablar del pasado. Les cuesta recordarlo. Creo que es un error porque hay que conocer lo bueno y lo malo de la historia - y enfrentarse a los recuerdos- para saber enfrentarse al futuro.