Nuestro poema de cada día
Para situar en el contexto personal de Josefina de la Torre el poema “Mis amigos de entonces”, es necesario rastrear sus lugares de residencia y tiempo de permanencia en ellos. La polifacética Josefina de la Torre abandonó Las Palmas de Gran Canaria (en donde había nacido en 1907) a los 17 años, y se trasladó a la Península en compañía de su hermano Claudio. que había obtenido el Premio Nacional de Literatura. Este primer viaje a Madrid lo realiza en 1924, con la intención de conectar con el ambiente vanguardista y completar sus estudios artísticos, y pronto empezó a relacionarse con “las sinsombrero” y otros miembros de la Generación del 27. En el año 1927 la revista malagueña Litoral, que dirigen Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, publica su primer libro, Versos y estampas, con prologo de Pedro Salinas. Tras esta obra surgen Poemas de la isla (1930) y Marzo incompleto (1933). Regresó a Canarias durante la Guerra Civil, y a su término vuelve Madrid, donde desarrollará una intensa carrera en el teatro, la radio y el cine hasta su fallecimiento en 2002.
"La enfermera" es un thriller hospitalario de Martín Torres, que se desarrolla en el Hospital Universitario Donostia. Centra su atención en un caso real relacionado con una supuesta red de tráfico ilegal de medicamentos en Gipuzkoa.
Nuestro poema de cada día
"El hombre acecha" es el penúltimo poemario de Miguel Hernández, y el segundo escrito durante la Guerra Civil, tras Viento del pueblo (publicado en Valencia por Socorro Rojo Internacional el 2 de octubre de 1937). Se compone de 19 poemas sin uniformidad temática: en algunos de ellos irrumpen sus preocupaciones sociales y políticas; otros, como es el caso de los titulados “Rusia” y “La fábrica-ciudad”, surgen como resultado de su viaje a la Unión Soviética formando parte de la comisión que representaba a España en el V Festival del Teatro Soviético. Y aunque el tono exaltado de Viento del pueblo se ha moderado, un sentimiento de aflicción recorre el poemario, que está precedido por una dedicatoria a Pablo Neruda.
"El librero de Macondo", de Roser Amills, que ha pasado diez años de silencio literario. Ganó el Premio Ciudad de Badajoz 2025 y lo ha publicado la Fundación José Manuel Lara (Grupo Planeta).
Todavía deslumbrados por el “evento astronómico del siglo” y ya a la espera del siguiente, el próximo verano, viene a cuento la respuesta de Baroja un siglo atrás. Su sobrino, Julio Caro, le anticipa otro evento excepcional: el primer vuelo París-Nueva York. “Pasará sobre el Bidasoa, tío”. Respuesta de don Pío: “me lo puedo imaginar”, dijo, y no levantó la vista al cielo en todo el día.
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"La vida fuera de casa"es una colección de relatos del escritor y docente de creación literaria Kike Parra Veïnat. En esta obra, se explora la biografía ficcionada de un grupo de hombres y mujeres que se encuentran en un momento crucial de una crisis cotidiana, lo que los lleva a la renuncia, a situaciones inquietantes y a una búsqueda desesperada de conexión emocional.
Vivir una soledad no deseada en una ciudad muda, es como tener un aguacero inmediato y no tener el paraguas chino que aunque se vuelque hacia arriba con el viento inesperado, al menos protege hasta el primer soportal. En cuaquier papelera caerá retorcido como los sueños enjaulados del trotamundos que llevamos dentro. Una vez un cantero abulense, de esos de voz también canteada por los años, me dijo que las piedras hablan y que la lluvia las termina de acomodar, de biselar. Tambien estan solas a merced del tiempo devorador de su brillo, en la soledad de sus gárgolas, que te protegen, pero también te aísla entre el silencio de los arcos, testigos inmortales y callados de tu paso.
«Cuarta pared» es un concepto nacido en el teatro del siglo XIX —esa pared invisible que separa el escenario de la platea— y trasladado después al cine, la televisión y el cómic. Aplicarlo a una novela de 1605-1615 es, en rigor, un anacronismo cómodo.
“Doña Urraca, emperatriz de Hispania”, de Alfonso Solís, no es solo una novela histórica. Es un viaje a una época convulsa donde el poder se ganaba con sangre, alianzas y traiciones. Una historia de ambición, resistencia y legitimidad en un mundo que no estaba preparado para que una mujer reinara.
«Un poema es una cosa que será. / Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser. / Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser», dice Vicente Huidobro en el prefacio de su celebradísimo Altazor. Esta seguidilla de postulados propone algo que durante mucho tiempo estuvo en la cabeza de la crítica, y que puede reducirse a lo siguiente: el poema no es más que una imposibilidad. Pero ¿de qué tipo de imposibilidad estamos hablando?, ¿de una de orden semántico?, ¿de una de orden sintáctico?, ¿de una de orden fonético? Por lo general, se trata de una de orden semántico, aunque, en ocasiones, también de una de orden sintáctico y, en casos excepcionales, hasta de una de orden fonético. El poema es al fin y al cabo un imposible, y, por eso mismo, tiene la facultad de incomodar siempre. Rolando Revagliatti se ha ocupado de poner en evidencia este curioso hecho en cada uno de sus libros, y, naturalmente, Habría de abrir no pretende ser una excepción.
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