Mi hermano: A ver, cuéntame bien. Últimamente me estás hablando mucho de este libro. ¿De verdad es para tanto? ¿De qué va INNOCENTIA exactamente? Porque si me dices "romanos" ya me echas para atrás. Estoy harto de gladiadores y de togas. Yo: Tranquilo, que no va de eso. Olvídate del circo y de Espartaco. El autor ya hizo eso en libros anteriores. Con este quiso cambiar. Ha comentado que quería hacer algo distinto. INNOCENTIA es una novela negra. Pero en vez de estar en Madrid o en Chicago, está en la Hispania romana del año 222. En la Bética. O sea, imagínate un thriller policiaco, de investigación, pero sin coches, sin móviles, sin policía científica. Con túnicas y con puñales. Por otra parte, es una novela que funciona a muchos niveles. Te atrapa como thriller, te interesa como reconstrucción histórica y, cuando te das cuenta, te está planteando preguntas morales bastante incómodas. Mi hermano: Eso ya suena más serio… ¿pero engancha de verdad o es de esas que prometen mucho? Yo: Engancha desde el principio. Y no es casualidad: el autor lo plantea claramente, su prioridad es que la historia atrape al lector. No pretende dar una lección de historia ni abrumarte con datos, sino que entres en la trama como si estuvieras viendo una película. Y lo consigue. Mi hermano: Vale, eso ya me suena más interesante. ¿Y cuál es el caso? ¿Un asesinato? ¿Una conspiración política? Porque si es solo "quién mató a fulanito" me aburro. Yo: La historia arranca con una serie de desapariciones de niñas en la Hispania romana. No hay explicación clara, no hay culpables visibles, y eso genera una inquietud muy potente desde el inicio. A partir de ahí, seguimos a Tauro, un antiguo centurión que intenta vivir retirado… pero al que la historia arrastra de nuevo a la acción cuando el problema de alguna manera, se vuelve personal. Vivía tranquilo en Mérida hasta que se entera de que entre las desaparecidas está la hija de su mejor amigo y él no puede mirar para otro lado. Tauro no es un héroe idealizado: es un hombre cansado, con pasado, con contradicciones. Y sobre todo, alguien que actúa no por deber abstracto, sino por lealtad, por afecto, por una especie de código moral muy íntimo. Podría decirse que una de las claves de la novela es que todo lo que ocurre tiene una base emocional muy fuerte y así, la historia no avanza solo por la intriga sino por las decesiones humanas. Sin duda, eso la hace mucho más intensa. Mi hermano: ¿Y va solo contra todo el mundo? Eso me parece poco creíble. Un tío solo no puede investigar una red así en la Antigua Roma. Yo: No va solo. Menos mal. Va con su mujer, Domicia. Y aquí te va a gustar. Porque ella no es la típica "esposa del héroe" que se queda en casa. Es lista, es la que piensa, la que se fija en los detalles. De hecho, gran parte de la investigación la saca ella. Son un equipo. Él pone los puños y ella la cabeza. Y luego se les pega un chaval huérfano, Dentatus. Al principio parece que estorba, pero acaba siendo clave. Mi hermano: ¿Y qué papel juega la época? Porque Roma ya se ha contado mil veces. Yo: Sí, pero aquí no se usa como decorado típico. No es la Roma monumental ni la de las grandes gestas. Es una Roma más cotidiana, más oscura, incluso más incómoda. Ves las ciudades, los caminos, las tensiones sociales… y sobre todo, una sensación de inseguridad que conecta mucho con el tono de thriller. Mi hermano: ¿Y por dónde se mueven? Porque si es todo en Mérida se me va a hacer repetitivo. Yo: Para nada. Se recorren media Bética. Empiezan en Mérida, luego Alcalá la Real, suben a Córdoba, van a Hispalis, Gades, etc. El autor se fue a todos esos sitios a documentarse y se nota. Te describe las calles, los foros, las casas. Y te enseña la Roma que no sale en las pelis. La oscura. La peligrosa. La de la corrupción, donde si tenías dinero comprabas a los jueces entre otras cosas. Mi hermano: Eso de la corrupción me interesa. ¿Se meten con gente poderosa? Porque si al final son cuatro matones de barrio me da rabia. Yo: Ojalá fueran solo matones. Detrás está gente muy importante de la provincia. gobernadores, ediles, ... El tema es la trata de niñas. Las usaban como mercancía. Y si la familia se quejaba, la deshonra caía sobre la niña, sobre el apellido, no sobre el que la secuestraba. Es durísimo. El libro te da mucha rabia por eso. Porque te das cuenta de que el abuso de poder y la violencia contra los débiles es algo que sigue pasando. Mi hermano: Me estás asustando. ¿Es muy gore? Porque Yo de sangre y torturas paso. No quiero leer algo que me quite el sueño. Yo: A ver, no te voy a engañar. Hay violencia. Desde la primera página. Pero no es gratuita. El autor lo hace a propósito. Para que sientas la misma impotencia que las familias. Para que te duela. No es para el morbo. Es para que entiendas lo que había detrás. Y para que te preguntes: ¿Yo qué haría si me pasara a mí? Mi hermano: Entonces no es la típica novela histórica densa. Tú: Para nada. De hecho, uno de los aciertos es cómo maneja la documentación: está ahí, se nota el trabajo, pero nunca interrumpe la narración. No hay esa sensación de que el autor quiere demostrar lo que sabe. Todo está al servicio de la historia. Mi hermano: Háblame de Tauro. Porque si es el típico héroe perfecto, musculoso y sin miedos, paso. Yo: Todo lo contrario. Tauro está roto. Tiene un pasado de honor, pero también una espada de Damocles sobre su cabeza y ello irónicamente por fidelidad, por honor. Es desconfiado, es duro, pero tiene un código. No es un genio. Es más de intuición y de ir pegando palos cuando hace falta. Pero es leal. Y cuando le tocan a los suyos se convierte en una bestia. La relación con Domicia es lo mejor del libro. Se nota que se quieren y que se necesitan. Mi hermano: ¿Y se lee rápido? Porque no tengo tiempo para libros de 600 páginas que se me hacen eternos. Yo: Vuela Antonio, vuela. Con decirte que yo me la he leído en tres días. En esta novela lo que manda es el ritmo y eso tiene que ver con el estilo: mucho diálogo, poca descripción aburrida. Capítulos cortos. Siempre te deja con la miel en los labios. "Un capítulo más". Y los giros te pillan. Porque claro, como no había forenses, la investigación va por caminos que tú no te esperas. Tienes que pensar como un romano. Y eso está muy bien conseguido. Aun así, lo más interesante no es tanto “quién lo hizo”, sino cómo se va desarrollando la investigación y lo que van descubriendo los protagonistas, porque, aunque hay dos investigadores digamos oficiales, aparecen otros personajes que contribuyen a… aquí tengo que callar por aquello de no revelar lo no revelable. En todo caso es más una inmersión que un simple enigma. Mi hermano: Eso suena bien… ¿y qué temas toca realmente? Tú: Aquí es donde la novela sube de nivel. Porque en el fondo habla de tres cosas fundamentales: la ofensa, el dolor y la venganza. Y no de forma superficial. Te obliga a preguntarte hasta dónde llegarías tú en determinadas circunstancias como ante dije. Mi hermano: ¿Y qué me aporta que no me aporte otra novela negra actual? Yo: El contexto. En una novela negra de hoy llamas a la policía. Aquí no. Aquí la justicia dependía de tu apellido, de tus contactos, de tu honor. Eso le da un punto distinto. Te sorprende. Y además te hace reflexionar. Porque te das cuenta de que la corrupción, el poder, la violencia... eso no ha cambiado tanto en 1800 años. Mi hermano: Vale, pero dime algo claro: ¿qué la hace diferente de otras novelas? Tú: Mira, te lo resumo en tres ideas: Primero, la mezcla de géneros: no es solo histórica ni solo negra, es una fusión muy bien equilibrada. Segundo, el enfoque: no idealiza la época, la muestra con crudeza. Y tercero, la intención: está escrita para atrapar, pero también para hacerte pensar. Es en definitiva una historia que te incomoda un poco. No es solo entretenimiento, es entretenimiento con carga moral y eso la hace memorable. Mi hermano: ¿El final cierra bien o me voy a quedar con mal cuerpo? Yo: Cierra. Y cierra bien. Hay acción, hay respuestas, hay justicia. Pero no es un final de Disney. Es realista, es verosímil. Te deja pensando. Y con ganas de hablarlo con alguien como ahora contigo. Mi hermano: Mira, me has picado. Sobre todo, por lo de Domicia y por lo de que no es la típica histórica. Pero si me aburre en el capítulo 3 la devuelvo. Yo: Trato hecho. Cómprala. INNOCENTIA, de Juan Tranche. Y cuando llegues a la parte de Dentatus me llamas. Que lloramos los dos. Mi hermano: Venga, la pido hoy.
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