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mujeres en la historia

"Flamencas. Las mujeres en la historia del flamenco", de Eduardo Castro

01/03/2026@13:31:00

Eduardo Castro es un conocido y destacado escritor granadino, periodista y miembro supernumerario de la Academia de Buenas Letras de Granada donde ha desarrollado una trayectoria centrada en la escritura de buen número de obras como Muerte en Granada: la tragedia de Federico García Lorca (1975), La mala conciencia (1979), premio Ángel Ganivet de narrativa; Granada, pueblo a pueblo (2002), –premio Arcipreste de Hita- (1989), Sábados a contracorriente (2004), Tiempo de hablar (2010), La Alpujarra en caballos de vapor (2017), Cajón de sastre (2023)… Ha dirigido y llevado a cabo el guion de programas televisivos, y ha participado en el Consejo Audiovisual de Andalucía. En la actualidad dirige el Boletín de la Academia de Buenas Letras de Granada y es responsable de su Diccionario de Autores Granadinos.

Entrevista a María José Rubio: “Hay que hacer resurgir a los personajes femeninos, enriquecen nuestra visión histórica”

Autora de “La marquesa y Bonaparte”

María José Rubio es historiadora del arte y autora de varias biografías y novelas histórica. Acaba de publicar la novela “La marquesa y Bonaparte” que trata de la importancia de Madrid a comienzos del siglo XIX como centro geoestratégico y político. Mantuvimos una interesante charla sobre su novela en un conocido hotel madrileño de la calle Atocha. Justo cuando se estaba desarrollando, una tractorada irrumpió por las calles de la capital.

Historias escritas en agua

Sobre "El retrato de casada" de Maggie O'Farrell

Esa pintada ahí es mi última duquesa;
parece que estuviera viva… ¡Considero esa
obra una maravilla! Fray Pandolfo, apremiado,
trabajó con esmero, y ahí ve usted el resultado.

Robert Browning

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"La dueña", Isabel San Sebastián

Ed. Plaza y Janés
Está claro que esta obra es una novela; por lo tanto, es una narración literaria de ficción, en la que se cuentan una serie de hechos prolongados en el tiempo, con el fin de ofrecer placer estético a sus lectores. Hasta aquí todo correcto, pero el apellido invalida casi todo lo anterior, ya que una novela-histórica exige un 60% o más de hechos históricos probados. Y eso falla, cuanto menos, en la contraportada ilustrativa del libro.