04/11/2026@10:10:00
Esta sección se vistió de luto con la catástrofe de Adamuz, el 31 de enero. La titulé ‘Una tragedia anunciada’ y la cerré con esta reflexión: “¿Quién nos garantiza que no volverá a ocurrir? Nadie. ¿Aprenderemos? Por supuesto que no”. Acertar un pronóstico fatalista con este Gobierno es fácil, trágicamente fácil. Nos tiene acostumbrados a lo peor, a superarse a sí mismo en su acelerada huida hacia adelante, siempre con víctimas directas e indirectas, daños colaterales de su nefasta gestión.