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Eliana Montemayor: “Más que ofrecer un manual de certezas, quería acompañar desde un lugar honesto”

29/03/2026@13:31:00

Bajo el seudónimo de Eliana Montemayor, la autora de Soltar para sanar: Aprende a amarte a ti mismo y dejar ir lo que te lastima construye una figura que encaja con bastante precisión en el mapa contemporáneo del bienestar emocional: una voz cercana, de tono confesional, que combina experiencia personal, divulgación psicológica y una vocación pedagógica orientada a un lector en busca de respuestas prácticas. Su trabajo, atravesado por conceptos como el amor propio, el desapego o la ansiedad, se articula desde una idea central que funciona casi como columna vertebral de su propuesta: sanar no implica borrar el pasado, sino integrarlo sin quedar atrapado en él.

Nuestro poema de cada día

Gerardo Diego. Viacrucis: Segunda estación

Poesía de Semana Santa, III.
Domingo de Ramos (29 de marzo de 2026)

Evangelio de San Juan, 19: 16-17.

Entonces [Pilato] se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota).

"Devoraluces", de Ángel Olgoso

Decía Poe, a propósito de Hawthorne, que «la auténtica originalidad —auténtica con relación a sus propósitos— es aquella que, al hacer surgir las fantasías humanas, a medias formadas, vacilantes e inexpresadas; al excitar los latidos más delicados de las pasiones del corazón, o al dar a luz algún sentimiento universal, algún instinto en embrión, combina con el placentero efecto de una novedad aparente un verdadero deleite egotístico». Creo no exagerar ni un ápice si digo que Ángel Olgoso es esa clase de escritor auténticamente original, y “Devoraluces”, el último libro de relatos que publicó antes de abandonar el género, la definitiva de las irrefutables pruebas que apuntalan semejante afirmación.

"El pozo de la promesa", de Raúl M. Mir: una lectura histórica y sapiencial del cristianismo naciente desde la voz de la samaritana

El Pozo de la promesa, de Raúl M. Mir se inscribe con acierto en la tradición de la novela histórica de inspiración bíblica, pero lo hace desde un ángulo poco frecuente y particularmente fecundo: la relectura sapiencial y femenina de los orígenes del cristianismo. La elección de la samaritana como voz narrativa no es solo un recurso literario original, sino una toma de posición histórica y teológica que revela un profundo conocimiento del contexto del siglo I y del dinamismo del cristianismo primitivo.