Nuestro poema de cada día
05/03/2026@07:07:00
El neorromanticismo de Luis Cernuda asoma en este poema, que recuerda a las “Rimas”, de Bécquer, por la sencillez sintáctica y léxica, por la ausencia de complicados recursos estilísticos y, sobre todo, por la suave melancolía que destila.
La jungla de cristal y sus secuelas... Este thriller de acción tuvo tanto éxito en 1988 que no solo dio lugar a una serie de secuelas, sino que también se convirtió en sinónimo de películas donde el o la protagonista debe enfrentarse a todo un ejército en un solo lugar. Los ejemplos abundan. Ya sea un bombero luchando contra criminales en un estadio en Muerte Súbita (1995) o un cocinero a tiro limpio en un acorazado repleto de terroristas en Alerta máxima (1992), el principio siempre es similar. Ahora se estrena Cleaner: rescate vertical, otra película que sigue los pasos del clásico. Sin embargo, también toma su propio camino y no acaba cumpliendo con todas las expectativas.
Carmen Palomo Pinel explora en sus poemas el espacio que existe entre lo visible y lo invisible, así como entre lo mínimo y lo inmenso, y también entre lo cotidiano y lo sagrado.
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DESDE MI SILLÓN OREJERO
Aunque parece que marzo es mes de mujer, yo lo voy a resaltar hablando de una pareja, hombre y mujer, que trabajando en igualdad rescataron gran parte de nuestro legado del romancero español: Ramón Menéndez Pidal y María Goyri. Nadie puede dudar de la importancia del Romancero español en todos los aspectos lingüístico, social, histórico, etc. como bien dice en su prólogo de Flor Nueva de Romances Viejos, Ramón Menéndez Pidal, “recolector de romances” como así se nombraba él mismo. Edición que dedicó a su hija Jimena: “A Jimena que Antígona de mi ceguera transitoria recreó mis días de tedio, llevándome a sacar del olvido este Romancerillo, que estaba hacía muchos años arrumbado”. Romances recolectados junto con su sobresaliente mujer María Goyri, recorriendo tierras de Castilla en burro desde su viaje de novios allá por 1900.
Nuestro poema de cada día
El poema que presentamos a continuación forma parte del tercero de los libros que componen La realidad y el deseo: “Un río, un amor”; obra de 1929, adscrita al surrealismo, aunque distante de los excesos del surrealismo francés. El tema de la composición es la lamentación del poeta por su penoso estado espiritual. Y, para articular este tema, el poeta compara su depresiva interioridad -plano real- con el viento -plano evocado-. Dicha comparación se extiende por catorce de los quince versos de que consta el poema para, en el quince, recordar, frente a la situación presente de desolación, una situación pasada de alegría, felicidad y dicha, de plenitud vital perdida.
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