La novela es una obra que se mueve entre los géneros negro e histórico. En 2012, la población costera de L’Escala se ve conmocionada por el descubrimiento de restos óseos en las ruinas de Empúries. Estos hallazgos no corresponden en absoluto a lo que se esperaría encontrar en un yacimiento griego. Poco después, encuentras un segundo cuerpo. Alex Sabell, una de las investigadoras involucradas, se encuentra inesperadamente atrapada en una pesadilla centrada en una mentira que parece estar arraigada en su propia familia. Con la ayuda del comisario francés Jérôme Tolbert, comenzará a investigar sin el conocimiento de sus superiores y pronto descubrirá que esos cadáveres son, en realidad, las grietas por las que el pasado se filtra. La ilusión de Mateu Mercader, un joven arqueólogo que acaba de llegar a las excavaciones de Empúries, se desvanece en 1912 al darse cuenta de que los expolios más descarados son comunes. ¿Qué ocurrió en Empúries a inicios del siglo XX que sigue teniendo repercusiones un siglo después? En esta detallada narración, se entrelazan de manera magistral lo mejor del género negro con la novela histórica, creando una trama inquietante donde el pasado y el presente se fusionan. Usted es periodista y ha publicado diferentes libros de no ficción. ¿Cómo ha sido el dar el paso a la ficción? Ser periodista y pasarse a la ficción creo que es un salto orgánico; periodismo y ficción tienen algo en común: ambos explican historias. La herramienta esencial son las palabras. El primero exige rigor y fidelidad absolutos a la realidad y la segunda desboca la imaginación. Pero hoy en día incluso las fronteras entre ambas se diluyen. Haces una reconstrucción ficcionada para un documental o llenas de datos reales una ficción. Su estreno ha sido “Los malos muertos”. ¿Los crímenes que se narran en su novela son malos o buenos? Nunca diría que un crimen es bueno. Pero en este caso el título hace referencia a unos cadáveres que aparecen en lugares ajenos a toda lógica, muertos que perturban, soliviantan y agitan a toda una población. Y en especial, a la protagonista de la novela, la policía local Alex Sabell. En su novela, mezcla dos géneros diferentes: la novela histórica y la negra. ¿Le ha resultado difícil gestionarlos? No voy a mentir, no ha sido fácil. Digo que es una novela con doble alma por sus tramas dobles, pero además hay códigos de género distintos, aunque ni son incompatibles ni me he propuesto hacer una novela negra canónica. Pero añaden más capas. El lector o la lectora pueden quedarse en la resolución del crimen o ir ahondando, como en una excavación, hasta las capas más subterráneas. Va alternado ambos géneros en casi todos los capítulos, casi hasta el final. ¿Cómo decidió la estructura de la novela? La estructura se divide en capítulos contemporáneos y capítulos antiguos, por decirlo de una forma simple. Se alternan porque un capítulo proporciona información de la otra época. Las tramas se entrecruzan y esa es la originalidad de la novela. En la parte histórica, nos encontramos a principios del siglo XX con los trabajos en el yacimiento arqueológico de Empúries. Josep Puig i Cadafalch fue su impulsor y uno de los personajes de la novela. ¿El resto de los personajes, como Gabalda o Mercader son históricos y fruto de su imaginación? Los únicos personajes históricos reales que aparecen en la novela son Josep Puig i Cadafalch y Caterina Albert, que con el nombre de Víctor Català escribió algunas de las novelas cumbre del naturalismo catalán. Tienen una participación pequeña en el libro, apenas unas escenas, pero tuvieron tanto peso real en la época y en el lugar, en Empúries, que me parecía injusto no hacerles asomar la cabeza. Y ya que lo mencionas, Jaime Gavalda es un personaje inventado, pero está inspirado en el auténtico director de la excavación en la época, 1912, Emili Gandía, que documentó con precisión y detalle la evolución de la temporada de excavaciones y tiene unos diarios interesantísimos. ¡Ah! Y me olvidaba de un personaje real que se menciona, pero que no aparece, Josep Esquirol, un fotógrafo-cronista de L’Escala, la población donde sucede todo, que documentó con unas fotografías preciosas las excavaciones, así como la vida pesquera cotidiana de la localidad. Para mí, fue una gran fuente de inspiración para hacer una inmersión en la época. Uno de los temas que trata en la parte histórica es la mercantilización del arte. ¿Se dio mucho en esa época? ¿Se continúa dando? La mercantilización del arte está a la orden del día, y lo estuvo en ese momento. La diferencia es que entonces, a principios del siglo XX, la legislación sobre el tema era casi inexistente, empezaba la concienciación sobre que había un patrimonio que formaba parte de la historia colectiva y que había que protegerlo y ponerlo a disposición pública. En la actualidad pese a que las leyes son muy explícitas, el expolio de yacimientos o incluso de museos - por ejemplo, de países en conflicto - es habitual y existe un mercado negro dispuesto a adquirir piezas sustraídas. La trama principal versa sobre el asesinato de Ricard Vidal y la investigación de su crimen, al que luego se añadirá otro. ¿Cómo ha conseguido llevar ambos trabajos en paralelo? ¿Resulta difícil? Sin duda es más difícil que dedicarse a la resolución de un solo asesinato, pero también le da riqueza a la novela. Y, además, aunque son de épocas distintas, tienen relación entre ellos y creo que ir descubriendo cuál es ese vínculo es apasionante y funciona como imán para el lector o la lectora. Hay una colaboración entre los Mossos d'Esquadra y la Policía Municipal de L´Escala. ¿Es normal este tipo de cooperación entre diferentes cuerpos? No es rara. Quizás hace unos años fuera inviable, pero cada vez es más habitual e incluso existen, para delitos de más envergadura, con tentáculos internacionales, comisiones o grupos de coordinación. Al fin y al cabo, la policía local está en la calle, y tienen un conocimiento del medio que requeriría mucho tiempo de convivencia local para alguien foráneo. ¿Y lo más raro, que se lleven bien? Ahí ya he dejado que la imaginación actuara: mi decisión fue que, salvo algunos roces, se iban a llevar bien.
"La memoria es traicionera, la memoria es frágil y siempre he pensado que es relativamente fiable"La protagonista, Alex Sabell, está implicada emocionalmente con alguno de los personajes de la novela. ¿Si la hubiesen apartado del caso, hubiera habido novela? Definitivamente no, así que a la pobre Alex Sabell le toca sufrir un rato, pero me permitirás que no me extienda en esta respuesta para no revelar algo que tiene que sorprender al lector en las páginas del libro. Que funcione el suspense. La memoria juega un papel clave en la novela. ¿Qué papel juega esa memoria, a favor o en contra de la resolución del caso? La memoria es traicionera, la memoria es frágil y siempre he pensado que es relativamente fiable. Me escalofrían esas películas o libros de juicios en las que el fiscal le pide a un testigo presencial que describa una escena o a una persona que vio diez años atrás. ¿Qué es realidad y qué es inventado? Es muy interesante confrontar los recuerdos de varias personas sobre un mismo suceso antiguo, para comprobar que lo más normal es que no coincidan. Además, hay quien recuerda detalles visuales, hay quien recuerda impresiones, hay quien se queda solo con una sensación abstracta. La memoria es reconstrucción. ¿Hurgar en los recuerdos personales nos trae beneficios o problemas? Hurgar en los recuerdos puede ser problemático, pero es peor dejar recuerdos en las sombras, mal cerrados, bloqueados, que cuando aparecen explotan como un volcán. Confrontarnos con nuestro pasado es el camino para sanar aquello que nos ha dolido, o sencillamente, no hemos entendido. También la ayuda un ex comisario francés en la resolución del crimen cometido en el pasado. ¿Es Tolbert la mente analítica que le falta a Sabell? Diría quizás que Tolbert es la voz de la experiencia que le falta a Sabell. Ella es novata en el mundo de la investigación y Tolbert acumula a sus espaldas décadas de ejercicio como policía que lo han conformado como un investigador solvente, y de mirada analítica. Tolbert y Sabell son un tándem excelente, cada uno saca lo mejor del otro. Para concluir, ¿existe en crimen perfecto? Supongo que no. Hay crímenes muy limpios que han sido resueltos por equipos policiales eficaces. Una investigación tardía, negligente o prejuiciada puede convertir un crimen en perfecto. Es cierto que algunos crímenes están tan elucubrados, son tan sofisticados, tan milimetrados que parece un milagro que se puedan resolver y la perseverancia de un agente o una brigada lo consiguen. Puedes comprar el libro en:
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