Fray Luis de León: Una oda contra la avaricia y la corrupción judicialLa oda de fray Luis de León, inscrita en la tradición horaciana centrada en la búsqueda de la paz interior y el desprecio de los bienes materiales, es una dura diatriba contra la avaricia, centrada en la figura de un juez que, llevado por su codicia, se deja corromper, ávido de acumular riquezas, sin importarle el quebranto ajeno; una conducta, por otra parte, inútil, a la que pone fin la muerte, que abre la puerta a tormentos infernales.
Contra un juez avaro
Aunque en ricos montones
levantes el cautivo inútil oro,
y aunque tus posesiones
mejores con ajeno daño y lloro,
y aunque, crüel tirano 5
oprimas la verdad, y tu avaricia
vestida en nombre vano
convierta en compra y venta la justicia,
y aunque engañes los ojos
del mundo, a quien adoras; no por tanto 10
no nacerán abrojos
agudos en tu alma; ni el espanto
no velará en tu lecho;
ni huirás la cuita, la agonía,
el último despecho;
ni la esperanza buena en compañía 15
del gozo tus umbrales
penetrará jamás; ni la Megera,
con llamas infernales,
con serpentino azote la alta y fiera 20
y diestra mano armada,
saldrá de tu aposento sola un hora;
y ni tendrás clavada
la rueda, aunque más puedas, voladora
del Tiempo, hambriento y crudo, 25
que viene, con la muerte conjurado,
a dejarte desnudo
del oro y cuanto tienes más amado.
Y quedarás sumido
en males no finibles y en olvido. 30
Fray Luis de León: Poesía completa. (Oda XVI).Madrid, Editorial Gredos, 1990. José Manuel Blecua, editor literario.
Emilio Alarcos nos ofrece la siguiente “prosificación” de la oda: Aunque levantes en ricos montones el oro que remites inútilmente, y aumentes tus posesiones a costa del dolor ajeno, y, cual cruel tirano, conculques la verdad, y, disfrazando vanamente de virtud tu avaricia, hagas de la justicia un negocio, y engañes al mundo que tanto amas. No por ello dejarás de nacer en tu alma abrojos pungentes, ni dejará de velar tu sueño el espanto, ni escaparás de tener agónico el último tránsito, ni jamas hollará tus umbrales la esperanza con la dicha, ni la furia del remordimiento (armada su larga mano feroz de fuego, azotes y sierpes infernales), te abandonará un solo instante, ni, en fin, lograrás detener -por mucho poder que tengas- el curso de la rueda voladora del Tiempo ávido y cruel, que, conjurado con la Muerte, viene a despojarte de todas tus riquezas y de todo cuanto amas. Y quedarás, así, sumido en penas eternas y en el olvido.
Artículo completo: “Una oda de fray Luis de León”. En “Castilla. Artículos de Literatura”, núm. 15, 1990, págs. 7-18. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=136159
Apoyo léxico. Título. “Contra un juez avaro”. El padre Ángel Custodio Vega (O.S.A.) se decanta por el título “A un avaro”, y este es su razonamiento: “No sabemos a quién pueda encarnar este juez avaro e injusto. Realmente el título debiera ser sólo A un avaro, porque no se ve por ninguna frase que sea juez, sino más bien un hombre poderoso, que todo lo atropella y avasalla con tal de lucrarse.” (cf. Fray Luis de León: Poesías. Barcelona, Planeta (CUPSA), 1976. Colección Hispánicos Planeta). Por su parte, Alarcos escribe al respecto: “El texto no apoya ni excluye la hipótesis de que vaya dirigida [la oda] a un juez, pues aunque se mencione en el verso 8 la ‘justicia’, prevaricador puede ser también quien compra al juez. Omitido el título, que evidentemente no es del maestro León, no hay ningún dato concreto externo referido a circunstancias personales del agustino. Tiene, pues, razón el P. Vera cuando cree que ‘en ella se habla simplemente de un avaro sin extrañas’” (op. cit., pág. 37). Verso 2. “el cautivo inútil oro”. El adjetivo “cautivo” alude al hecho de que el oro permanece encerrado y, de ahí, su inutilidad, porque no sirve para nada. Versos 6-7: “tu avaricia / vestida en nombre vano”. Alusión al hecho de que los avaros suelen disimular su afán ahorrador revistiéndolo de austeridad. Verso 10 y siguientes. no por tanto / no nacerán… ni… La doble negación tiene carácter afirmativo: “no por eso nacerán… ni…”. Verso 18. “Megera”. Es una de las tres Erinias -o Furias-, las diosas infernales de la venganza en la mitología griega (las otras dos son Tesifone y Alecto). Con cabeza de perro, alas de vampiro y serpientes en vez de cabellos, estas tres divinidades infernales son las encargadas de atormentar con remordimientos a los autores de malas acciones, especialmente crímenes”. Verso 27. a dejarte desnudo. “Este es el castigo del avaro -escribe Vera-: la muerte implacable, el despojo de todos los bienes, los tormentos compañeros de la muerte y, finalmente, el olvido absoluto, aun de los que heredaron y gozan sus bienes”.
La oda de fray Luis de León, inscrita en la tradición horaciana centrada en la búsqueda de la paz interior y el desprecio de los bienes materiales, es una dura diatriba contra la avaricia, centrada en la figura de un juez que, llevado por su codicia, se deja corromper, ávido de acumular riquezas, sin importarle el quebranto ajeno; una conducta, por otra parte, inútil, a la que pone fin la muerte, que abre la puerta a tormentos infernales. El poeta ha abandonado, en esta ocasión la lira, y ha preferido la combinación de grupos de cuatro versos (7 en total), de los cuales el primero y el tercero son heptasílabos y riman en consonante, mientras que el segundo y el cuarto son endecasílabos y riman, asimismo, en consonante. El poema se cierra con un pareado heterosilábico (heptasílabo seguido de endecasílabo) con rima consonante: “Y quedarás sumido / en males no finibles y en olvido”; un pareado en el que el fraile agustino ha querido dejar claro que la condenación eterna aguarda a quien ha procedido en la vida terrenal corrompiendo la justicia para obtener beneficios personales, lo que ya denunciaba en los versos 5-8: “y aunque, crüel tirano / oprimas la verdad, y tu avaricia / vestida en nombre vano / convierta en compra y venta la justicia”. En el plano fonético-fonológico hay algunos aspectos relacionados con la métrica que conviene destacar. En primer lugar, el empleo de la diéresis en el adjetivo “cruel” (verso 5: “y aunque crüel tirano”. El uso de la diéresis es una licencia poética frecuente en fray Luis de León, no porque necesite una sílaba más para cuadrar un verso, sino porque desea prolongar la carga semántica de la palabra cuyo diptongo deshace. Y, en segundo lugar, el poema ofrece diversos encabalgamientos (versos 6-7: “tu avaricia / vestida”; versos 11-12: “abrojos / agudos”; versos 16-17: “en compañía / del gozo”; versos 20-21; “la alta y fiera / y diestra mano armada”); aunque los más reseñables son aquellos que eliminan las pausas estróficas: tal es el caso de los versos 9-10 (“los ojos // del mundo”), versos 24-25 (“la rueda […] del tiempo”). Por otra parte, observamos alguna aliteración: del fonema /o/ en el verso 4 (“mejores con ajeno daño y lloro”); y de dentales en los versos 27-28: “y dejarte desnudo / del oro y cuanto tienes más amado”). Y hay que tener presente que el “corsé métrico” ha condicionado varios hipérbatos, algunos de ellos bastante complejos. Por ejemplo: “Y ni tendrás clavada / la rueda, aunque más puedas, voladora // del Tiempo hambriento y crudo” (versos 23-25; en vez de: “y, aunque puedas, no tendrás clavada la rueda voladora del Tiempo hambriento y crudo”); “ni la esperanza buena en compañía / del gozo tus umbrales / penetrará jamás” (versos 16-17; en ve de: “ni penetrará jamás tus umbrales la esperanza buena en compañía del gozo”). Fundamental resulta en el poema la adjetivación, con adjetivos antepuestos al nombre, o pospuestos, o antepuestos y pospuestos simultáneamente, en parejas e incluso triadas, formando encabalgamientos…; unos adjetivos que en ocasiones aportan sugestivas connotaciones al significado de los nombres a los que acompañan. Véase la exhaustiva relación:
“ricos montones” (verso 1), “el cautivo inútil oro” (verso 2), “ajeno daño y lloro” (verso 4), “cruel tirano” (verso 5), “tu avaricia / vestida en nombre vano” (versos 6-7), “abrojos / agudos” (versos 11-12), “el último despecho” (verso 15), “la esperanza buena” (verso 16), “llamas infernales” (verso 19), “sempiterno azote” (verso 20), “la alta y fiera / y diestra mano armada” (versos 21-22: triada de adjetivos unidos por polisíndeton, encabalgamiento y, además, anteposición y posposición al nombre); “y ni tendrás clavada / la rueda, aunque más puedas, voladora / del Tiempo, hambriento y crudo” (versos 23-25, con el hipérbaron al que ya hemos hecho referencia, así como el encabalgamiento que elimina la pausa estrófica); “el Tiempo… que viene con la muerte conjurado / a dejarte desnudo” (versos 25-27, con los adjetivos en función predicativa); “en males no finibles” (verso 30).
Es fácil descubrir en estos adjetivos la crítica moral de fray Luis de León al juez avaro, un “cruel tirano” (verso 5) que acumula riquezas (verso 1: “ricos montones”) que de poco sirven por estar a buen recaudo (“verso 2: “el cautivo inútil oro”), para beneficio personal y con quebranto para los demás (verso 4: “con ajeno daño y lloro”)… y cuyas actitudes vitales -la avaricia descontrolada que le lleva a convertir la justicia en un instrumento de sus apetencias económicas-, una vez que la muerte le despoje de los bienes acumulados mediante prevaricación, le acarrearán penas eternas (verso 30: “males no finibles”). El poema posee una sólida organización estructural: construcciones concesivas desde el verso 1 al 10 (que constituyen la primera parte del texto); y, a partir de “no por tanto” (segunda parte del texto, que se prolonga desde el verso 10 hasta el 28), las construcciones con polisíndeton negativa “no… ni” (versos 11-12, versos 13-14), “ni… ni” (versos 16 y 18), “y ni” (verso 23); mientras que los versos 29-30 actúan como corolario final: el castigo que perdura tras la muerte El profesor Alarcos justifica esta estructura sintáctica apoyándose en las unidades léxicas empleadas: “En la primera parte aparecen el oro, las posesiones, la verdad, la justicia, los ojos del mundo, palabras con halo positivo, pero que, acompañadas de adyacentes idóneos, ya anuncian los valores negativos y funestos del léxico de la segunda parte. Así, el oro es cautivo e inútil, las posesiones se asientan sobre daño y lloro ajenos, la verdad es oprimida por el cruel tirano, la justicia se convierte en compra y venta por los oficios de la avaricia disfrazada, los ojos del mundo son engañados. Y aunque en la segunda parte persisten elementos positivos (como la esperanza buena y el gozo), quedan neutralizados de raíz por el contexto negativo (ni jamás) y por el cúmulo de connotaciones de lo adverso y lamentable: abrojos agudos, espanto, cuita, agonía, despecho, llamas infernales, sempiterno azote, fiera, hambriento y crudo, desnudo, nociones todas presididas por la terrible Megera, la furia implacable, y el vuelo impasible del Tiempo, en los que parece resonar el sentido de la Dira Necessitas (la cruel Fatalidad) de los versos de Horacio.” (op. cit., págs. 15-16). Puedes comprar sus obra en:
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