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"Marielle lo sabe todo", de Frédéric Hambalek: Lo que la verdad esconde

09/07/2026@11:11:00

La violencia nunca debería ser una solución, ni por supuesto algo bueno. Conduce a la reciprocidad y debe describirse como tal, incluso si es solo verbal. En ese sentido, fue la niña del título quien la inició, insultando de mala manera a su amiga. Esto dio como resultado una sonora bofetada que no pudo haber sido más impactante. La preadolescente de trece años de repente puede ver y oír todo lo que sus padres hacen y dicen. Nadie quiere esto, y menos aún Marielle, que no sabe lo que le está pasando. Como parece ser la norma en su familia abordar los problemas con relativa rapidez, mamá y papá también están informados, y enseguida se sienten avergonzados por ella porque ambos hicieron cosas de las que no se enorgullecen ese mismo día.

Nuestro poema de cada día

Blas de Otero y un metasoneto en loor del versículo

En "Tercer movimiento", Blas de Otero reflexiona sobre el sentido del soneto frente al verso libre. A través de preguntas y metáforas, explora la rigidez del soneto y anhela la libertad expresiva del verso libre, iluminado por la música de Beethoven, simbolizando una renovación poética necesaria.

Nuestro poema de cada día

Un pseudo-soneto de Blas de Otero

Blas de Otero busca liberar el soneto de su rigidez, proponiendo una extensión temática y métrica. En "Hagamos que el soneto se extienda", aborda recuerdos personales y critica la guerra y el imperialismo. Su poesía evoluciona hacia el verso libre, pero el soneto sigue presente en su obra.

SER CABALLO O LA ÉTICA DE LA INSUMISIÓN

Reseña del poemario "Ser caballo", de Malika El Assimi
Dar Bassma Editorial

Hay libros cuyo título constituye ya una declaración de principios. No designan un asunto; anuncian una forma de estar en el mundo. La historia de la literatura está poblada de caballos. Desde los corceles homéricos que arrastran la gloria y la muerte hasta Rocinante, que convierte la dignidad en una manera de resistir al ridículo; desde los jinetes del Apocalipsis, heraldos de la devastación, hasta el caballo lorquiano, donde galopan el deseo, la sangre y el destino. El caballo ha simbolizado la libertad, la fuerza, la nobleza, el impulso vital o la rebeldía. Sin embargo, pocas veces deja de ser un símbolo para convertirse en un imperativo moral. Eso es precisamente lo que consigue Malika El Assimi en Ser caballo: no nos invita a contemplar al caballo, sino a serlo. A asumir su ímpetu, su dignidad y su negativa radical a aceptar el yugo.