Zadar eds. 2026
10/09/2026@20:20:00
Bajo la denominación aparentemente precisa de «microrrelatos», este volumen reúne pequeñas ficciones, escenas de observación, apuntes autobiográficos, diálogos, meditaciones, parábolas, ejercicios de humor, recuerdos y fugaces iluminaciones que constituyen una suerte de cifra secreta de lo cotidiano. No se trata tanto de narrar acontecimientos como de descubrir, en aquello que normalmente pasa inadvertido, la posibilidad de una revelación. Con humor, ironía y una imaginación que se desplaza sin advertencia entre la realidad y el sueño, estos textos proponen mirar las cosas hasta que comiencen a decir algo distinto de lo que parecían decir: una bicicleta, un pájaro, una ventana, una conversación, un amigo ausente o una imagen detenida pueden abrir de pronto una puerta hacia el deseo, la muerte, el misterio de ser quienes somos, qué significa estar aquí o de qué manera el tiempo transforma aquello que creemos recordar.
¿Qué hacer con los niños que no encajan, que constantemente causan problemas y a quienes nadie quiere? Han pasado algunos años desde que la película System Crasher (que no se llegó a estrenar en nuestro país pero que se puede ver en Filmin) contó una historia similar, convirtiéndose en un fenómeno en aquellos Festivales donde se proyectó. Ahora, otra película, Bad Apples, se estrena aquí, narrando la historia de un niño igual de difícil, incluso imposible. Pero mientras que la película alemana era un drama, la producción británica adopta un enfoque humorístico. De hecho, esta adaptación de la novela de Rasmus Lindgren de 2020, "De Oönskade", es principalmente una comedia. Sin embargo, es una comedia con un toque oscuro que ocasionalmente coquetea con elementos de thriller, manteniendo sutilmente una atmósfera amenazante.
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Nuestro poema de cada día
La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
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