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PLAZA DE GUIPÚZCOA

LA FELICIDAD

26/05/2026@07:07:00

Dicen que se aprende más de la desgracia que de la felicidad. Que el sufrimiento te ayuda a evolucionar. Cuando maduras como ser humano, priorizas lo importante y desechas lo superficial. Vale, suena bien. Muy crecimiento personal “new age”.

"La mística de la compasión", de Antonio J. Mialdea

Editorial Cántico. 2025

Escribir, al igual que vivir, en estos tiempos de absoluta globalización, de intereses espurios, donde Narciso, tan de culto al cuerpo, campa a sus anchas y se abandona el espíritu; donde el dinero es la única razón de la existencia, como comprenderán, amigos lectores, es asunto de una cierta complejidad. Sin embargo, hay ocasiones en que surge o se encuentra uno en el camino con la sabiduría y una honda meditación sobre nuestro mundo actual a través de dos conceptos universales como lo son “mística” y “compasión”, de tal manera que la esperanza parece renacer de las cenizas en las que estamos convirtiendo a nuestro planeta.

OPINIONES DE UN LECTOR

"El magisterio de los árboles", de Javier Gilabert

Editorial Renacimiento. 2026
EL MAGISTERIO DE LOS ÁRBOLES de Javier Gilabert. Editorial Renacimiento, Espuela de Plata. 2026. De 17x24 centímetros. Premio XXXI Certamen de Letras Hispánicas Rafael de Cózar. 75 páginas y 43 poemas, repartidos en dos partes: El primer árbol con 14 poemas y El magisterio de los árboles con 29 poemas. Aquí el mejor amigo del poeta no es un perro, sino un árbol, con su enseñanza y magisterio, como metáforas que aglutinan su poética. El libro está dedicado a sus amigos, su brújula en los momentos difíciles. Una cita de Herman Hesse abre el libro. «Los libros son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, aprenden la verdad. (...)» La primera parte nos recibe con una cita de Roberto Juarroz: «La vida dibuja un árbol y la muerte dibuja otro.» El poemario tiene algo de bosque y panegírico, de alabanza y oración, de homenaje-funeral que loa a un padre que se hace árbol y símbolo de vida y consuelo, como sus amigos, que son otro refugio dentro de su jardín espiritual y lingüístico. Un libro que pretende “asimilar el vacío”. Este libro es el tiesto en el que el poeta se ha hecho poesía bonsái, se ha dado forma y se ha esculpido en cada verso hasta transformarse, como Dafne, salvando las distancias con el mito, en otro árbol de palabras y hojas escritas. Porque el poemario es una metamorfosis emocional del poeta y de su mundo interior que se trasplanta al lenguaje compost, y con él, también lo hacemos sus lectores. Como si sucediese un milagro, un lugar donde busca el arraigo de los recuerdos y los amigos para no desarraigarse de la vida y su sentido. En él se mezclan, como dos corrientes marinas, meditación y contemplación, la espiritualidad o transcendencia oriental japonesa con la espiritualidad o transcendencia occidental, de herencia más católica. Por lo que tiene algo de oración o rezo, de búsqueda de lo importante, de tintineo divino y humano, de tintineo contemplativo y experimental.