Sangre sin rocío, inocentes que mueren, la desesperación de negar la evidencia, de ocultar lo que se consideraba pecaminoso, de evitar un escándalo que acabará trayendo consecuencias aún más nefastas todavía.
Aquí el homenajeado es Dante, pero bienvenido sea el ejemplo traído para sustentar el sugerente título.