04/07/2026@11:11:00
Winston Churchill, 1945. Acaba de coronarse como uno de los héroes de la II Guerra Mundial. Se presenta a las elecciones y, contra todo pronóstico, las pierde. Dimite esa noche. Su mujer, lady Clementine, intenta consolarle: “Dale una vuelta, my dear, la derrota puede ser una bendición disfrazada”. Respuesta del Viejo León: “No lo dudo, darling, pero si es así, se ha disfrazado de una manera muy eficaz”.