La función se adentra en una trama de divertidos tópicos bien conocidos. Una convocatoria misteriosa, secretos familiares que afloran de la peor manera y varios muertos que no parecen estar del todo ausentes. La estructura narrativa camina sobre raíles previsibles, pero su evidente ligereza es precisamente su mayor virtud para una tarde de verano. Es una propuesta jocosa que no busca sorprender con situaciones originales, sino hacerla girar a velocidad de vértigo.
Bajo la dirección y dramaturgia de José Warletta, la obra avanza entre un costumbrismo algo trasnochado y la parodia más desatada. Los giros argumentales se suceden como un bombardeo de réplicas que conectan de inmediato con la actualidad social, lanzando guiños directos al espectador sobre la realidad cotidiana.
El verdadero éxito del espectáculo es su reparto. Todo el elenco despliega una energía desbordante que convierte el escenario en un templo de la carcajada. Goizalde Núñez es una auténtica fiera escénica. Su vis cómica y su arrolladora presencia eclipsa cualquier atisbo de lógica en el guion. Maneja el tempo cómico con una maestría insultante. Nunca me ha defraudado. Miguel de Miguel y Cristina Irala son rotundos en sus diálogos afilados. Construyen un delicioso contrapunto cargado de carisma. David Tortosa y Julio Bellido completan este engranaje con un juego físico impecable y un desparpajo que levanta los aplausos y las risas del espectador.
El montaje se desarrolla entre ruidos ajenos de un silencio estrepitoso. Cada pausa dramática, marcadas muchas de ellas por los desmayos de Cristina Irala, se llena con las risas cómplices de una platea entregada. La puesta en escena abraza una caótica armonía, donde el histrionismo más exacerbado se equilibra con la milimétrica precisión de los actores. Los personajes son caricaturas vivientes que disparan verdades como puños a través de la exageración más absoluta.
Uno de los puntos álgidos de la representación llega cuando la obra decide que el escenario se queda pequeño. El espectáculo rompe de golpe la cuarta pared y pide la participación directa del público, que hace lo que puede, je, je. Los asistentes dejan de ser meros observadores pasivos para convertirse en cómplices necesarios de la farsa. Esta interacción corona una noche de comunión teatral idílica.
Por mis muertos no engaña a nadie. Ofrece un refugio de frescura, risas contagiosas y un trabajo actoral sobresaliente. Es el plan definitivo para las calurosas noches madrileñas.
INFORMACIÓN
POR MIS MUERTOS
Dirección: Jose Warletta
Elenco: Goizalde Núñez, Miguel de Miguel, David Tortosa, Cristina Irala, Julio Bellido
Escenografía: Asier Sancho Senosiain
Teatro Lara