Un Discurso Construido Alrededor del Quijote
Celorio había trabajado el texto durante meses y se notó. Su lectura giró en torno a la libertad de la novela y al estatus del Quijote como un canon que se sostiene precisamente porque no acepta canon alguno. Citó a Carlos Fuentes para describir su país como parte sustancial del territorio manchego, evocó a Cortázar cuando este escribió en Rayuela que el sentido del humor cava más túneles que todas las lágrimas, y reconoció en Vargas Llosa la lectura del Quijote como defensa de la soberanía del individuo frente a la autoridad.
Hubo también un momento íntimo, casi de confesión genealógica. "Después de veinte años de navegación, por fin atraqué en la Ítaca de mis antepasados", dijo, refiriéndose al rastreo de su linaje asturiano y cubano, materia que ha alimentado su trilogía Una familia ejemplar. La frase resume su poética narrativa, ese género híbrido que él describe con la imagen del centauro acuñada por Alfonso Reyes para el ensayo, donde caben novela, memoria, crónica y reflexión sin paredes intermedias.
Cinco Décadas de Obra y un Premio Esperado
La trayectoria del autor se reparte entre la docencia universitaria, la dirección de instituciones culturales y una obra escrita que el jurado calificó de elegancia notable y hondura reflexiva. Antes del Cervantes ya había acumulado reconocimientos cruzados a ambos lados del Atlántico.
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Año
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Premio
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Obra reconocida
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1986
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Periodismo Cultural INBA
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Los subrayados son míos
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1999
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Nacional de Novela IMPAC-CONARTE
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Y retiemble en sus centros la tierra
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2010
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Nacional de Ciencias y Artes
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Lingüística y Literatura
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2015
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Mazatlán de Literatura
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El metal y la escoria
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2023
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Xavier Villaurrutia
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Mentideros de la memoria
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La tabla deja fuera al menos otra docena de distinciones menores, entre ellas la Orden de la Cultura Nacional recibida en 1996 desde el Ministerio cubano. El ministro de Cultura habló durante el acto de un corpus que diluye la frontera de la literatura con la vida, observación que el propio Celorio matizó luego al recordar que escribe con más dudas que certezas absolutas.
La Cuestión Mexicana sin Diplomacia
El escritor aprovechó la tribuna para defender una posición que viene marcando sus intervenciones públicas recientes. La nacionalidad mexicana, dijo, no puede disociarse de la historia y la cultura españolas que le son inherentes, peculiaridades prehispánicas incluidas. La afirmación llega en un momento de tensiones diplomáticas abiertas alrededor de la petición de disculpas por la conquista, controversia que él mismo ha calificado de despropósito anacrónico y retrotópico.
Su argumento es de método más que de bandera. Juzgar con categorías contemporáneas un proceso ocurrido cuando ni existían los Estados modernos ni el mundo prehispánico respondía a la idealización posterior, sostuvo, equivale a renunciar al rigor histórico que la propia literatura debería defender. La sala respondió con un aplauso largo, sin matices.
Lo Que Queda Después del Acto
Celorio cerró su intervención con dos imágenes que conviene anotar. La primera, la de un profesor que confiesa no haber tenido mayor placer que contagiar el entusiasmo por la literatura a sus alumnos a lo largo de cinco décadas. La segunda, la de un lector que se define como aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, frase que tomó prestada de uno de los personajes secundarios del Quijote y que devolvió, así reformulada, al lugar donde Cervantes la había dejado.
El sello conmemorativo emitido por Correos esa misma mañana, dedicado al Premio Cervantes dentro de su serie Literatura, encontró en Celorio al protagonista que la efeméride necesitaba. Felipe VI lo definió como una voz consolidada a través de toda una vida de dedicación, descripción que el propio autor, fiel a su gusto por el matiz, probablemente habría reescrito tres veces antes de aceptarla.