Otra obra fuera de serie de la editorial Polifemo. En este caso se trata de una de las eximias obras de Pedro Mártir de Anglería, quien nació en la ciudad de Arona, en el ducado de Milán o el Milanesado. Pedro Mártir de Anglería tiene unos deseos enormes de conocer a los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón, I de Navarra y V de Castilla y de León, e Isabel I de Castilla y de León, y este deseo incoercible presenta un sumatorio importante, ya que los soberanos hispanos han conseguido la unidad de los Reinos de las Españas, desde León hasta Navarra, pasando por Castilla y Aragón, y solo resta Portugal para llegar a la integridad total de todos los territorios de la Hispania romana. Además, le emociona la lucha que por la Reconquista sostienen contra el Islam invasor, y a la que los Reyes Católicos le han dado un gran impulso. Por todo ello, el conde de Tendilla consideró que el intelectual lombardo era muy importante, para que fuese invitado a la corte española. “No resulta disparatada, ni mucho menos, la suposición de algunos autores según la cual, además de su embajada ante el Papa, don Íñigo López de Mendoza llevaba el encargo de la reina Isabel de buscar un humanista, un ilustrado profesor de latines que pudiera hacerse cargo de enriquecer literaria y culturalmente los espíritus escasamente dados al estudio de la joven nobleza española. Pero a su llegada a Zaragoza a principios del año 1488, donde a la sazón se encontraba la Corte, el elegido (que, no hay que olvidarlo, había realizado ese trabajo en Italia junto al obispo de Pamplona y el arzobispo de Braga) rechaza el puesto que se le ofrece, y manifiesta su irrenunciable deseo de participar en la guerra contra el reino árabe de Granada. La recepción ofrecida por los Reyes al protegido del Conde ha sido muy benevolente, y la favorable impresión que ambos monarcas han causado en el joven italiano perdurará durante toda su vida”. Aunque Mártir de Anglería no estuvo nunca en Las Indias sí conoció los relatos y los comentarios de los Conquistadores españoles de toda condición, a los que conoció personalmente, ya que estuvo en las diversas Cortes evolutivas cronológicamente de los Reyes Católicos, de Juana I y de Carlos V. Tuvo un conocimiento personal y de relación historiográfica con Cristóbal Colón, Alonso de Ojeda, Américo Vespucio, Fernando de Magallanes y Hernán Cortés. Estudió los eventos, las particularidades y las características de los indígenas, comenzando su estudio ya en 1492 y llegando hasta 1526. Es obvio que los libros, en número de ocho, están dedicados, como era rigor para la época, a diversas personalidades contemporáneas, que eran las que podían aportar el dinero y los permisos oportunos para su divulgación y publicación. 1ª DÉCADA: 1493 a 1510. I/II-Ascanio Sforza. III/IV/hasta IX-Luis de Aragón. X-Íñigo López de Mendoza y Quiñones, el Gran Conde de Tendilla. 2ª DÉCADA: 1514-Papa León X. 3ª DÉCADA: 1514-1516. Papa León X. Libros I al X. 4ª DÉCADA: 1520. Margarita de Habsburgo y Papa León X. 5ª DÉCADA: 1521-1523. Papa Adriano IV y Papa Clemente VII. 6ª DÉCADA: 1524. Papa Clemente VII. 7ª DÉCADA o DUCAL: 1524. Duque Francesco María Sforza de Milán. 8ª DÉCADA: 1524-1525. Papa Clemente VII. En el año de 1530, tras la muerte del autor, la obra se publicó completa con sus ocho partes. Pedro Mártir de Anglería nacería el 2 de febrero de 1457, y pasaría a mejor vida en Granada en octubre de 1526. Fue un humanista riguroso y genial, un sacerdote, y formó parte de la Corte de los Reinos de Castilla y de León, con los Reyes Católicos, Juana I y Carlos I de España y V de Alemania. Miembro del Consejo de Indias entre 1520 y 1526. Cronista de Indias en 1520. Inclusive sería embajador de los monarcas de Castilla y de León en Egipto. Tuvo como discípulos y alumnos a Diego y a Hernando Colón, y al humanista Maximiliano Transilvano, cortesano del emperador Carlos V, y autor del primer texto sobre la expedición de Fernando de Magallanes y de Juan Sebastián Elcano, quienes hicieron la primera circunvalación terrestre. Mártir de Anglería también utilizo las Cartas de Relación de Hernán Cortés como referencia historiográfica, escribiendo aquella frase axiomática de: ‘así me lo cuentan’. La inspiración del humanista para la creación de su obra se remontaría al regreso de Cristóbal Colón de su primer viaje oceánico a Las Indias, que le produjo un enorme interés. “Hay un episodio, ocurrido en el mes de septiembre de ese primer año, 1488, de su estancia en España, que suele ser citado y comentado con cierta amplitud por todos sus biógrafos, y puede ser un hermoso ejemplo de cómo el inexorable transcurrir del tiempo y de los trabajos históricos puede transformar un suceso. El hecho al que se está haciendo referencia es el de su visita a la Universidad de Salamanca, invitado por el profesor de derecho civil Pedro Ponce o Pontea. La invitación llenó de alegría a Mártir pues, dejando al margen el honor que representaba pronunciar una conferencia en la prestigiosa Universidad, se encontraban en ella algunos compatriotas o conocidos suyos: Lucio Marineo Sículo, amigo y condiscípulo en Roma; Antonio Blaniardo, conocido con el sobrenombre de Flaminius; Arias Barbosa, famoso helenista, y su admirado Antonio de Nebrija, con quien desgraciadamente no habría de encontrarse en esta ocasión por estar ausente de Salamanca durante la estancia de Pedro Mártir. No resulta ocioso añadir, antes de dejar la palabra al autor, que había sido calurosamente recomendado al rector, don Gutierre de Toledo, pariente del Rey Católico; y así: EPÍSTOLA, 57. EPISTOLARIO, vol. I, p. 83-84: … he fijado en las puertas de las escuelas y de la iglesia vecina un epigrama, de doce versos tan solo, en alabanza de esta Universidad. Esto ha motivado que la Universidad entera vuelque en mí su afecto. Tengo por fuerza que explicar algo… Así, pues lanzáronse pregones de que a las dos de la tarde del día siguiente un extranjero iba a disertar sobre Juvenal. Era jueves, y en este día no había lecciones públicas. Hubo tal concurrencia, que era imposible entrar en las clases… A fuerza de voces, de golpes y de amenazas, se abrió por fin un camino. A hombros me llevan en volandas hasta la cátedra…, muchos del público tuvieron que ser sacados fuera medio axfisiados… Desde antes de las dos en que subí a la cátedra, hasta las tres, se me estuvo oyendo con oídos atentos, en perfecto orden, sin el menor ruido, sin moverse nadie. Todavía a las tres estaba en mi disertación, cuando dos jóvenes, en vista de mi prolijidad, empezaron a restregar los pies en el suelo -según su costumbre-. Los reprende la gente mayor, y me ruegan que prosiga. Cuando terminé el capítulo que había comenzado, pidiéndoles perdón descendí de la cátedra. Como a un vencedor desde el Olimpo, los más autorizados me acompañaron hasta mi domicilio…”. La obra de Pedro Mártir de Anglería, siempre escrita en la lengua del Lacio y del SPQR, está conformada por tres obras, paradigmáticas, obviamente, en toda su extensión. Son: la LEGATIO BABYLONICA, el OPUS EPISTOLARUM y las DECADAS DE ORBE NOVO. La obra más conocida es la Opus epistolarum, cartas que resumen toda la inteligente idiosincrasia del humanista. Fueron 813 cartas, una más que ingente producción, las cuales serían publicadas en el año de 1530 en Alcalá de Henares, cuatro años después del fallecimiento del propio autor. Todos los años relatados en las misivas definen las vivencias del humanista en la Corte, que es un lugar auténticamente privilegiado para darnos todo tipo de información sobre los hechos sociopolíticos narrados y que ocupan la época narrada. «El año 1526, cansado y algo enfermo, se retira a Granada, donde en septiembre redactará su testamento, en el que no parece olvidarse de nada ni de nadie: familia, amigos, criados, para todos tiene algo Mártir, incluso su mula favorita Pardilla, es legada a uno de sus amigos. Se fijan también en él, el número de misas que deberán celebrarse en su memoria, la cera que ha de consumirse, el vestido de duelo de sus criados… En nota marginal, escrita por los contadores, puede leerse: ‘falleció en Granada, por septiembre de 1526’, pero en otros documentos se afirma que murió a primeros de octubre, lo que parece más verosímil. Algunos de sus biógrafos han llegado a fijar esta fecha: el 7 de octubre». En suma, una obra que voy a definir directamente y sin circunloquios como: ¡Extraordinaria, esclarecedora y más que rigurosamente necesaria! «Arma virumque cano. ET. Fidem erga populum punicum. ET. Apud quam sacrificare instituerat, eamque ceteris remotis tenentem iurare iussit nunquam me in amicitia cum Romanis fore». Puedes comprar el libro en:
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