Una investigación interdisciplinar que combina Historia y Psicología ha tratado de medir precisamente esa herencia, siguiendo la estela iniciada por Anna Miñaro y Teresa Morandi. A través de entrevistas, relatos familiares e instrumentos psicológicos se han estudiado las consecuencias que siguen teniendo hoy determinadas pérdidas producidas durante la Guerra Civil y la posguerra. El resultado más significativo es que el paso de las décadas no implica necesariamente que desaparezcan las consecuencias emocionales de una pérdida que nunca pudo cerrarse.
La investigación ha encontrado niveles relevantes de sintomatología asociada al duelo entre los familiares estudiados, incluidos descendientes de segunda y tercera generación. Esto no significa que los nietos de las víctimas sufran exactamente lo mismo que quienes vivieron la guerra. De hecho, los resultados muestran diferencias entre generaciones: los familiares más próximos presentan mayores niveles de intrusión —recuerdos, imágenes o pensamientos que aparecen de manera involuntaria—, mientras que en generaciones posteriores estas manifestaciones disminuyen. La experiencia no se reproduce de manera idéntica: se transforma al pasar de una generación a otra.
Esa transformación puede observarse también en las historias familiares. La guerra puede transmitirse mediante un silencio, una fotografía, un relato incompleto, un objeto conservado durante décadas o una pregunta que nadie consiguió responder. En algunos casos, los descendientes reciben el miedo o la tristeza de sus padres; en otros, reciben la necesidad de buscar. No se hereda literalmente la guerra: se heredan las formas en que una familia aprendió a convivir con sus consecuencias.
Los testimonios permiten comprender mejor lo que muestran los datos. Hay familias en las que determinados nombres dejaron de pronunciarse; otras conservaron fotografías y documentos como únicos vínculos materiales con quienes desaparecieron. También aparecen historias en las que la búsqueda de un desaparecido continuó durante décadas y terminó siendo asumida por los nietos. Incluso objetos aparentemente sencillos pueden adquirir una enorme importancia. Una botella que contiene arena recogida en el lugar donde murió un familiar se convierte, dentro de una familia, en una forma material de conservar a alguien cuyo cuerpo nunca pudo recuperarse.
Una de las cuestiones más relevantes de la investigación es qué ocurre cuando los restos finalmente aparecen. La exhumación no elimina el dolor ni devuelve la vida a la persona asesinada, pero puede modificar radicalmente las condiciones en las que la familia afronta esa pérdida. La desaparición deja de ser una incertidumbre absoluta; aparece una identidad, un lugar y la posibilidad de realizar una despedida.
Los datos muestran una relación clara entre la situación de los restos y la realización de rituales. Quienes disponen de los restos tienen muchas más posibilidades de realizar un ritual con ellos, mientras que las familias que no los tienen también desarrollan otras formas de despedida. Además, el apoyo institucional aparece significativamente relacionado con la posibilidad de realizar estos rituales. Esto resulta especialmente relevante porque indica que las condiciones materiales y públicas en las que se desarrolla una exhumación pueden formar parte de la experiencia emocional de las familias.
La investigación apunta además a algo todavía menos estudiado. El sufrimiento psicológico no funciona necesariamente como una suma de síntomas independientes. El análisis de redes realizado permite observar cómo diferentes dimensiones —duelo, estrés y sintomatología relacionada con el trauma— se conectan entre sí. Y esa organización cambia según la situación de los restos. No solo importa cuánto sufrimiento existe, sino cómo se estructura la experiencia psicológica de una familia ante una desaparición.
Estos resultados no permiten afirmar que recuperar unos restos «cure» el trauma ni que todas las familias necesiten atención psicológica. La muestra y el diseño de la investigación obligan a interpretar los resultados con prudencia. Pero sí permiten plantear una cuestión que hasta ahora ha ocupado un lugar secundario: las exhumaciones tienen también una dimensión psicosocial que merece ser estudiada y atendida.
Hasta ahora hemos tendido a entender una exhumación como un proceso que comienza con la búsqueda y termina con la recuperación e identificación de los restos. La evidencia obtenida sugiere que debería contemplarse de una manera más amplia. Informar a las familias antes de comenzar, explicar las posibilidades y las incertidumbres, acompañarlas durante la intervención y facilitar, cuando sea necesario, apoyo especializado podría formar parte de una política pública de memoria más completa.
No se trata de medicalizar la memoria ni de convertir a las familias en pacientes. Se trata de reconocer que una desaparición producida hace ochenta años puede seguir teniendo consecuencias humanas en el presente y que esas consecuencias pueden estudiarse científicamente.
La Guerra Civil ha sido investigada desde la historia, la arqueología, la antropología forense y los estudios de memoria. Incorporar la Psicología permite formular una pregunta diferente: ¿qué ha dejado una guerra en las personas que tuvieron que vivir después de ella?
Responderla no significa reabrir una herida. Significa comprender por qué, para algunas familias, esa herida nunca pudo cerrarse del todo. Y quizá ahí se encuentre una dimensión todavía poco explorada de la reparación democrática. Una democracia no puede devolver la vida a quienes fueron asesinados, pero sí puede ayudar a devolver un nombre, un lugar, una historia y una posibilidad de despedida a quienes durante generaciones tuvieron que vivir con su ausencia.
Raquel Martín-Ríos, departamento de Psicología de la Universidad Rey Juan Carlos
Francisco J. Leira-Castiñeira, departamento de Humanidades de la Universidad Carlos III de Madrid
Para saber más:
- Martín-Ríos, R., & Leira-Castiñeira, F. J. (2026). Grief and trauma structures among relatives of Spanish Civil War victims: A network analysis approach. European Journal of Trauma & Dissociation. Advance online publication. https://doi.org/10.1016/j.ejtd.2026.100690: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2468749926000591
- Leira-Castiñeira, F. J., y Martín-Ríos, R. (2026). Lágrimas del pasado. Superación del proceso de duelo de la Guerra Civil española a través de rituales de paso. Prisma Social, 52, 225–247. https://doi.org/10.65598/rps.5918: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10564654
- Martín-Ríos, R. y Leira-Castiñeira, F. J. (2025). Análisis de los factores psicológicos y contextuales que moldean el proceso de duelo en familiares de víctimas de la Guerra Civil.. Acción Psicológica, 22(2), 131-143. https://doi.org/10.5944/ap.44383: https://revistas.uned.es/index.php/accionpsicologica/article/view/44383