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Raúl del Pozo
Raúl del Pozo

RECORDANDO A JESÚS DEL POZO (fallecido el 10-III-2026, a las 89 años)

“Jubilarme, jamás. El periodismo y mi vida es lo mismo”
miércoles 11 de marzo de 2026, 09:35h
Actualizado el: 11 de marzo de 2026, 09:48h

La sección «Los placeres y los días», en la última página del diario El Mundo, inaugurada en 1989, le dio ocasión a Francisco Umbral de mostrar, día a día, su talento para el artículo de opinión sobre las más variadas cuestiones de la actualidad, con fina ironía, sentido del humor y desbordante capacidad crítica; y en un lenguaje a veces transgresor, pero siempre dentro de los más exigentes cánones de la mejor prosa literaria. Tras el fallecimiento de Umbral, la sección permaneció «vacante», ocupada ocasionalmente por varios maestros del periodismo español que se arriesgaban a instalarse en el difícil «espacio periodístico» de Umbral. Con posterioridad, otro gran periodista, Raúl del Pozo, tomó magistralmente el relevo de Umbral en una nueva sección titulada «El ruido de la calle». Y de Raúl del Pozo recordamos hoy un artículo.

Orgías en Silicon Valley

«Si existo, no estoy muerto. Si estoy muerto, no existo. ¿Por qué he de temer lo que no existe si yo existo?». Epicuro fue uno de los primeros en explicar que era de necios pedir a los dioses lo que un hombre puede conseguir por sí mismo. Pero lo que asombra no es el pensamiento de este transgresor, que enunció la alegría de vivir frente a la religión, sino que los jóvenes dioses que han logrado el salto de la Humanidad con la tecnología sean ateos y sigan en el siglo XXI a un filósofo nacido en Samos 341 años antes de Cristo.

La California de la contracultura y del aullido de Ginsberg –el que vio las mejores mentes de su generación destruidas por la locura y los pinchazos coléricos– se ha conectado con las galaxias, aunque sobre ética y razonamiento filosófico no ha inventado nada nuevo. Los jóvenes colgados imaginaron la Arcadia tecnológica en un garaje y ahora añoran el Jardín de Epicuro. La fusión de universidad y capital-riesgo –con investigadores, programadores, ingenieros, empresarios– tiene como autores de cabecera a Epicuro y a Ayn Rand, a la que describen como el único cerebro que tuvo, con el Objetivismo, un pensamiento original en el siglo XX.

Los jefes del Valle del Silicio han coincidido al final de la escapada con Carlos Marx, que consideraba a la de Epicuro la cabeza más poderosa de la Antigüedad: el más grande educador griego, creador del materialismo junto a Demócrito. Séneca lo adoraba, lo cita constantemente en Cartas a Lucilio. Inspirándose en él, dormía en un tablón, tomaba polenta para cenar. Engels llamó al filósofo cordobés abuelo del cristianismo.

Además de Epicuro, se ha puesto de moda la citada Ayn Rand, atea y anticomunista, seguidora de Epicuro. Según ella, el único mandamiento moral que tiene el hombre es «Pensarás», y el único sistema orientado hacia la vida de un ser racional es el capitalismo. El manantial y La rebelión de Atlas son libros de cabecera de los ejecutivos. Ayn se escapó de la URSS, llegó a Hollywood, fue extra en películas de romanos y después trabajó como guionista.

No sé si los amos del mundo han tomado el numero cambiado respecto a Epicuro, que consideraba que el placer del hombre prudente consiste en la obtención de la ataraxia, la quietud del espíritu, el ánimo sereno, la tranquilidad, la disminución de las pasiones.

La alegre moderación del maestro de los estoicos no es lo que siguen los amos de Silicon Valley. Según Brotopia, el libro de Emily Chang que puede incendiar Santa Clara, los lobos de la tecnología, los amos del mundo, practican sexo en grupo, montan orgías metiéndose de todo, abusando de mujeres y muchachos emigrantes que buscan trabajo y duermen en la calle.

Raúl del Pozo: «Orgías en Silicon Valley». El Mundo, 19 de enero de 2018. Sección «El ruido en la calle». [Columnista del diario El Mundo desde 1991, en 2007, y tras el fallecimiento de Umbral, se hizo cargo de esta sección, en sustitución de «Los placeres y los días».

El artículo de Raúl de Pozo evidencia su preparación intelectual. Muy bien traídas están las referencias a Epicuro, al Séneca de Cartas a Lucilio (la Diputación de Córdoba las publicó en 1983); pero también a Marx, a Engels, a Allen Grisberg –autor del poema Aullido (Howl), muy conocido por su inicio: «He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura»–; y a Ayn Rand –la filósofa autora de las novelas El manantial (The fountainhead, 1943) y La rebelión del Atlas (Atlas Shrugged, escrita entre los años 1946 y 1957). Si bien, es el libro de la periodista de Bloomberg TV Emily Chang –Brotopia. Breaking Up the Boys’ Club of Silicon Valley– el que motiva el artículo de Raúl del Pozo, libro en el que se descubren las poco ejemplares costumbres que exhiben, a la hora de divertirse, los grandes ejecutivos de las empresas tecnológicas de San Francisco. Porque «los amos del mundo han tomado el número cambiado respecto a Epicuro» –tesis del texto–, pues Epicuro enseña que la felicidad implica una apelación a la sobriedad, a la moderación –«ataraxia»–, frente a los excesos y desenfrenos. Y si algo llama la atención del texto es su coherencia estructural, integrando informaciones diversas para llegar a un final demoledor en el que la dignidad humana –la de «los lobos de la tecnología»– queda en entredicho.

https://www.todoliteratura.es/noticia/51849/novela-negra/se-reedita-en-el-25-aniversario-de-su-publicacion-noche-de-tahures-de-raul-del-pozo-que-versa-sobre-el-mundo-del-juego.html

https://www.todoliteratura.es/noticia/12417/pensamiento/circulo-de-tiza-publica-el-libro-de-articulos-y-reflexiones-el-ultimo-pistolero-de-raul-del-pozo.html

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