Estamos ante una novela histórica paradigmática. Si existió una familia destacada en la Roma republicana esta es la referida en esta obra. El padre fue Tiberio Sempronio Graco (cónsul en 177 a.C.), su sentido de la ética era de tal calibre que los celtíberos solo aceptaban tratados, si el cónsul firmaba los pactos, ya que siempre se cumplían los acuerdos políticos, sensu stricto. Su esposa sería Cornelia (ca.189-110 a.C.), que era hija de Publio Cornelio Escipión “Africano”, era una mujer de carácter fuerte y de amplia cultura; le fue erigida una estatua de bronce en el Foro Romano, el epígrafe indicaba que: Cornelia Africani F. Gracchorum. Sus hijos fueron tribunos de la plebe y ambos asesinados por los optimates: el primogénito Tiberio Sempronio Graco (162-133 a.C.) sería asesinado a golpes de mazas y de piedras por los seguidores de Publio Cornelio Escipión Násica Serapión, y su cuerpo arrojado al río Tíber. El segundogénito se llamaba Gayo Sempronio Graco (ca. 154-121 a.C.), asesinado por su propio liberto Filócrates, cuando fue declarado enemigo del pueblo. Esta estupenda novela-histórica trata sobre la vida militar del tribuno de las legiones, y que será posteriormente tribuno de la plebe, Tiberio Sempronio Graco, como Tribuno Militar de las Legiones de Roma. Si Tiberio Sempronio Graco hubiese sobrevivido al año 133 a.C. cuando fue vilmente asesinado, se habría dado perfecta cuenta de que el mundo conocido estaba comenzando a mutar nítidamente, ad contrarium, para la República de Roma o la res publica romana. La obra escrita por el investigador especialista de Historia Antigua, en un espacio literario de 792 páginas, es una novela-histórica grandiosa. Tiberio Sempronio Graco hijo fue, por pertenecer a una familia de patricios, uno de los personajes más conspicuos de su tiempo. Como tribuno de la plebe, y formando parte del grupo de los populares, consiguió y legisló, a fuer de conseguir un gran número de enemigos entre los optimates de la plutocracia, por causa de las leyes de la reforma de la propiedad agraria. La obra narra su espacio vital de niño y de joven, en la guerra celtibérica. Comenzó su ejercicio militar sirviendo a las órdenes de su primo Publio Cornelio Escipión Emiliano en el genocidio de Cartago en la Tercera Guerra Púnica. Luego estuvo como cuestor en Hispania en la Tercera Guerra Celtíbera, y está es la trama histórica narrada en esta obra. “La noche en que nació Tiberio Sempronio Graco, el cielo descargó sobre Roma una tormenta de tal magnitud que ni los más ancianos eran capaces de recordar otra semejante. Llevaba días lloviendo sin parar, una lluvia fina, incesante, que empapaba las ropas de quienes se aventuraban a salir a la calle y convertía las calles en arroyos desbocados. La Cloaca Máxima, el gran colector en el que desembocaban todas las alcantarillas de Roma, había dejado de tragar agua tras los dos primeros días de tormenta. El Tíber, un río por lo general tranquilo y de aguas mansas, amenazaba con desbordarse a su paso por el Foro Boario y arrastrar consigo las casas de los hombres y los templos de los dioses. La lluvia empapó las calles de Roma durante siete días y siete noches. Pero la auténtica tormenta se desató al octavo día: como si los cielos se hubieran abierto y los dioses hubieran decidido arrojar todo un océano sobre la Urbe, la lluvia fina y constante se convirtió en un auténtico aguacero. Los relámpagos, seguidos de truenos ensordecedores, iluminaban el cielo nocturno y permitían a los aterrorizados romanos observar fugazmente su propia ciudad anegada por las aguas”. El libro es tan completo que nos ofrece una Roma viva, esa República del Senado y del Pueblo Romano que está, todavía, en plena expansión, con una forma de hacer política difícil en una estructura sociopolítica extraordinariamente complicada. Publio Cornelio Escipión Emiliano Segundo Africano y Numantino, es primo-adoptivo de los Graco, pero no se le han adherido ninguno de los valores morales de esa familia, ya que es un intrigante en cada uno de sus actos y, sobre todo y por todo, lo que es nítido y palpable es el amoral genocidio que está cometiendo con Cartago, en la Tercera Guerra Púnica, mientras que su cronista Polibio se sorprende del cinismo de su patrono, ambicioso por antonomasia. Su antagonista en todos los comportamientos morales es el del joven Tiberio Sempronio Graco, personaje íntegro y sumamente valeroso, que será siempre un absoluto cumplidor de la Lex Romana, lo que define que sea un ejemplo del antañón honor de los romanos del inicio republicano. En el campo de batalla nunca defiende el genocidio del vencido, controlará sus impulsos, presentará una firmeza de carácter típicamente reseñable, todo ello le conducirá hacia el mantenimiento de su lealtad a su linaje o a su dinastía y, por ser obvio, hacia la propia Roma. Tiberio Sempronio Graco recibirá una educación esmerada y exquisita, su maestro será, por supuesto, un griego llamado Diófanes de Mitilene, y, por supuesto escuchará con suma atención las enseñanzas de tres personalidades paradigmáticas dentro de su familia: su padre Tiberio Sempronio Graco, su abuelo Publio Cornelio Escipión Africano, y su madre que es una matrona típicamente romana, fría y distante, poco cariñosa, pero muy afectiva, Cornelia. En este entorno es donde el joven se irá formando, y tratará de hacerse un hombre con los mejores valores morales de los que pueda adornarse. “La matrona era una mujer alta, de largas piernas y brazos proporcionados. Su rostro era hermoso, aunque sin rastro alguno de dulzura: un rostro duro, afilado, poco acostumbrado a las sonrisas y nada a la risa. Llevaba el cabello recogido sobre la nuca en un sencillo y austero moño. Sus ropajes eran muy simples: una túnica de color gris y, sobre ella, una capa parda. No llevaba joyas: ni anillos, ni pulseras, ni colgantes”. Estamos ante una descripción esclarecedora sobre la típica matrona romana, sobre todo aquellas que eran definición prístina de lo que se le suponía a cualquier mujer romana del grupo de los optimates. “Cornelia era la quintaesencia de lo que debía ser una matrona romana según el mos maiorum, la costumbre de los antepasados. Un ejemplo de lo que habían sido las hijas de Rómulo o Numa muchos siglos atrás, de lo que fueron la virtuosa Lucrecia y la casta Virginia. Era de esperar que en ella se reuniera lo mejor de cada una de las mujeres romanas que habían pasado a los anales de la historia. Había sido educada para ser una hija responsable, una buena esposa, una madre ejemplar. Una romana intachable. Y en cada instante de su vida, Cornelia se esforzaba por hacer de aquel ideal de austeridad, sobriedad y entrega una realidad encarnada en su persona”. Tiberio Sempronio Graco “el Joven” participará como tribuno-militar en el mando de las legiones que serán las responsables de uno de los mayores genocidios de la Historia, como fue la denominada por Roma, Tercera Guerra Púnica. La historia se hace realidad palpable en la descripción muy rigurosa y documentada sobre lo que eran las dos grandes ciudades de esa época histórica, la cosmopolita y laboriosa Cartago, y la Roma que ya está viviendo de la explotación de todas las conquistas que va consiguiendo, manu militari, y por medio de las guerras será la fórmula por la que estará capacitada para alterar el modus vivendi et operandi de las ciudades conquistadas. «‘Recuerda que eres mortal o Roma te lo hará pagar’. Roma, mediados del siglo II a.C. El pequeño Tiberio Sempronio Graco empieza a conocer el convulso mundo en el que vive: la feroz pugna por el poder en el seno de la nobleza romana, ávida de prebendas y gloria; la cada vez más ancha fractura entre esa aristocracia terrateniente y un campesinado sin tierras, con problemas para subsistir y empero obligado a servir en las legiones; el choque entre los viejos valores romanos y el helenismo… Un mundo que cambiaba a pasos agigantados, tan rápido como rápidas eran las dentelladas que la Loba daba a la ecúmene. De la mano de su padre, Tiberio iniciará su educación política, de su severa madre Cornelia aprenderá cuál es su lugar en el mundo, como hombre y como romano, y con su primo Escipión Emiliano asumirá que tiene un futuro por delante y que deberá tomar decisiones, no siempre sencillas. Esta novela recrea la infancia y juventud de una figura que, como tribuno de la plebe, cambiaría la res publica romana para siempre. Pero antes de eso, fue tribuno de las legiones en África y empezó a forjar una carrera militar que lo llevó a protagonizar algunas hazañas y a encajar algunas humillaciones. De las calles de una Roma donde conviven altivos patricios con miríadas de desposeídos, pedagogos griegos y senadores de relumbrón, a ser el primero en escalar los altos muros de una Cartago condenada a la destrucción, el joven Tiberio aprenderá el valor de la amistad, pero también el regusto amargo que deja la traición, dos enseñanzas que marcarán una vida que encarnó todas las contradicciones de esa Roma que de ciudad se trocaba a imperio». Siguiendo la calificación de la familia y de la obra, deseo definir el libro como: ¡Extraordinaria novela-histórica, que merece los mayores de mis parabienes! «Extra Historiam nulla salus Regno Legionis. ET. Pulvis, cinis, nihil». Puedes comprar el libro en:
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