CUANDO LA MENTIRA BUSCA DISFRAZARSE DE VERDAD:
PODER Y MANIPULACIÓN DE LAS REDES SOCIALES
jueves 06 de agosto de 2026, 11:10h
El pasado 31 de julio de 2026, Walter Torres Rodríguez y Carla Pravisani hicieron publicaciones en Facebook en donde se me acusa de incurrir en mentiras en mi artículo de investigación “La capilla literaria “Obandx” y su proyección en el contexto de la tercera revolución industrial, respecto a la premiación de un libro a Walter Torres Rodríguez, trabajado en los talleres de escritura creativa de su maestra Carla Pravisani, quien niega toda responsabilidad.
Este asunto se desmiente de manera detallada en mi artículo “Walter Torres Rodríguez y los talleres de su maestra Carla Pravisani: ¿una mentira estratégica?” y además, se establece un diálogo comparativo con un caso similar sucedido en México, entre Jesús Ernesto Guevara Villareal y Elma Correa, quienes en un principio, al ser descubierto que un libro premiado había sido trabajado en los talleres literarios de una de las personas en el jurado que lo premió, recurrieron inmediatamente a decir que no se conocían. No obstante, tras esta declaración, comenzaron a salir pruebas que indican lo contrario: una amistad de años e incluso presencia de comentarios de obras.

(Walter Torres Rodríguez y Carla Pravisani, en la presentación del libro Cabeza' e Chancho, el día 20 de agoto de 2025, en El Lobo Mestizo, San José, Costa Rica)
Dicho esto, resumo enseguida lo sucedido tras las comunicaciones públicas de Torres Rodríguez y Pravisani, invitando a reflexiones abiertas y con fundamento crítico:
- Pravisani tuvo que salir a defender lo indefendible y recurrir al lugar común de la mentira, como lo hizo en otro caso que ya fue retirado por estafa. No debemos ignorar, en este contexto, su fuerte relación de amistad con Fadir Delgado, a quien recientemente se le retiró el 34 Premio de Poesía Tiflos, a pesar de que la propia Pravisani, cuando anuncié por primera vez que había posibles irregularidades, se puso en contra de manera pública, alegando falta de seriedad de mi parte...
- Tampoco debemos ignorar que Pravisani ha sido publicada recientemente por Abecedaria Editoras (cuyos libros están hoy en Duluoz, a cargo de Gustavo Adolfo Chaves, uno de los principal integrantes de la capilla literaria Obandx), cuya encargada María del Mar Obando Boza, forma parte de la capilla literaria Obandx. Asimismo, otra encargada de tal editorial, Rocío R. Soto, ha incurrido en fuertes ataques, burlas y campañas masivas e invasivas de odio en redes sociales y a través de sus contactos privados:

- Pravisani y Torres Rodríguez asumen cuestiones que no fueron dichas en mi artículo publicado por Cuadernos de Investigación Filológica de la Universidad de La Rioja, y las simplifican y tergiversan. Allí no aparece la palabra fraude: puede constatarse.
- El caso de Torres Rodríguez y Pravisani está muy mal, sí, pero no son los únicos, y por eso mi interés principal es poner foco en el sistema que normaliza las mentiras, buscar defender lo indefendible y creer que la violencia es un camino sano y hasta óptimo. Ahora bien, hay casos peores y que entran en la línea de estafa y fraude. Eso creo que un lector común lo tiene muy claro.
- Lo más cierto de todo es que la Editorial Costa Rica rechazó el libro de Walter Torres porque no contaba con la calidad requerida por la editorial y meses después fue aprobado y posteriormente premiado. No es opinión personal, existe un acta pública que así lo determina. Es un documento oficial, no chisme.
- En su publicación, Torres Rodríguez sube fragmentos de evaluaciones, no así del rechazo, y en ningún lado aparecen los nombres de los evaluadores. Hay fondos públicos de por medio. Los datos abiertos son un derecho civil. Esto aplica para cualquier autor publicado en una editorial estatal, de cualquier país. Si usted paga de su bolsillo, ok, haga lo que quiera, con fondos públicos no.
- Mientras la Editorial Costa Rica termina publicando y premiando libros, meses después, que inicialmente fueron rechazados, otros autores no reciben el mismo trato. Según lo expuso el escritor costarricense Danny Torres Calderón, en la página de Facebook de la Editorial Costa Rica: envió una novela a dicho sello, sin embargo, se le ignoró. Nunca se comunicaron con él ni siquiera para externarle un rechazo.
- En la literatura costarricense existen círculos sectarios que se premian unos a otros, de manera cerrada, sí. Que solo en Costa Rica sucede esto: no. Es importante poner ejemplos a dialogar, entre varios países, no centrarse en uno solo. Hay autores que incluso lo aceptan y se callan y ya. No obstante, hay niveles de niveles. Negar y mentir no favorece, hunde el sector literario.
- Torres Rodríguez fue publicado en la Editorial de la UNED, dirigida por Gustavo Solórzano Alfaro (razón por la cual las publicaciones de amigos suyos y que le han hecho favores sobrepasan los 30 títulos), por evaluación y recomendación de Gustavo Arroyo Chaves, otro integrante de la capilla literaria Obandx y uno de los principales adeptos de Solórzano Alfaro, desde poco antes del blog “Las peras y el olmo”, al mando, como se ha dicho desde su inicio, por los tres “Tavos”.
- Respecto a talleres literarios y premios entre alumnos y maestros, merece recordar un caso previo en Costa Rica: Alejandro Marín era maestro de talleres literarios de Gustavo Solórzano Alfaro y de Gustavo Adolfo Chaves, los principales interegrantes de la capilla literaria Obandx. En 2018, Marín, con un libro que a juicio crítico no me parece nada bueno, por cierto, (porque hay libros buenos, medianos y malísimos), ganó dos premios: UNA PALABRA y Aquileo. En ambos premios estaban sus alumnos de jurado: Gustavo Adolfo Chaves en el primero y Gustavo Solórzano Alfaro en el segundo. Las malas y viejas mañas se copian y transmiten. Nuevamente fondos públicos en juego.
- Torres Rodríguez está joven, sí. A pesar de su pertenencia en la capilla Obandx, donde aparecen personas de transparencia bastante dudosa, que hacen mal uso de fondos públicos y otras más en estado pasivo, por asuntos de poder y visibilidad, nadie, hasta donde tengo conocimiento, le está buscando poner el serrucho, con el propósito de vetarlo. En su caso hay una reproducción de una situación constante, no es el primer ejemplo ni el último. Que le siga poniendo y ojalá acepte lo que tenga que aceptar, y sino, allá él. Cada quien es responsable de sus decisiones y acciones.
- Los premios no dicen nada en términos de calidad (por lo cual decir “tengo x premio, lo que sostiene mis méritos”, como lo hace Torres Rodríguez, no blinda a nadie de la crítica, que es necesaria), ahora bien, sí ayudan, favorecen el camino para publicar y dar más visibilidad, por el capital simbólico detrás. Lo ideal es ganarlos sin “patas”, sino mejor no ganarlos y seguir escribiendo. Permitir que mis amigos, mis alumnos y/o mis maestros ayuden para ganar un premio solo representa un irrespeto y poca vergüenza con uno mismo, ni se diga con los lectores y con la propia literatura.
- Responder a una crítica de manera agresiva y vulgar teniendo que utilizar expresiones desagradables como “métase mi miembro en su boca”, como lo ha hecho públicamente Torres Rodríguez, quien es docente de educación primaria, no solo fortalece la crítica, sino que expande otras cuestiones corrosivas que están mal en el sistema y que tienen que ver con educación emocional y global. Una base importante de la escritura es la educación, pilar fundamental.
- Hacerse perfiles falsos para atacar, burlarse e intentar callar es el estado más bajo al que puede apostar un campo cultural. Por tanto, apoyar páginas creadas por integrantes de la capilla Obandx (con antecedentes de intentos de cancelación y recurrencia a las amenazas), tal es el caso de “Yordancony Errante”, las cuales, sin presencia de identificación fáctica, promueven posibles delitos como el acoso y el hostigamiento, la incitación al odio e incurren en suplantación y manipulación de identidad e imagen, y brincar de felicidad ante ellas solo demuestra lo siguiente: el crimen organizado existe en la cultura letrada y se transformó al entrar en contacto, chocar y polarizarse con las redes sociales. ¿Callamos o nos pronunciamos? Callar es ser cómplice. Los poetas deben ser revolucionarios, salir de lo común y lo corrosivo.
- Entre otros indicadores más, sin que esto implique acusaciones, lo cual le corresponde a un juez, el año de nacimiento que aparece en la página promotora de odio, “Yordancony Errante”, es 1990, mismo año de nacimiento de Rocío R. Soto. Además, en cuanto al hecho de compartir publicaciones de otras personas, para darle publicidad, al único comentario al que se le ha dado espacio es a uno de María del Mar Obando Boza, primera persona que siguió la página, anterior a Walter Torres Rodríguez (el segundo usuario seguido). Debe tenerse en cuenta que Obando Boza, además de ser una de las principales encargadas de Abecedaria Editora, es pareja de Rocío R. Soto.
- Otra de las integrantes de Abecedaria Editoras, Natalia Pérez Hidalgo, hizo serias acusaciones públicas, en donde alega que mis publicaciones científicas son gracias a padrinos académicos. Al consultarle el nombre de estos padrinos, para demostrarle que estaba incurriendo en calumnias, me dijo el nombre de dos personas que ni siquiera son académicos, demostrando ser parte de un chisme creado desde dentro de su núcleo. Además, gracias a una poeta muy cercana a mí, pude constatar que ha incurrido en mentiras, señalándole asuntos a esta autora, que atentan contra el honor de la verdad, con el propósito de alejarla de mí y desprestigiarme.
- En la actualidad existen dudas respecto a algunos integrantes de la capilla Obandx, que más bien deberían ser estudiados a partir del término “mafia”, lo que reduciría el número de integrantes a un aproximado de tres a cinco personas, con un cabecilla, como sucede en toda banda de crimen organizado.
- Las publicaciones del día 31 de julio de 2026, de Pravisani y Torres Rodríguez, han provocado un desvío de un asunto que debería preocuparnos, para buscar y proponer cambios en la cultura y en las leyes de los premios: se ha normalizado que un autor pueda incurrir en delitos de estafa con tal de coleccionar medallas, muy mal ejemplo para las juventudes presentes y futuras y la sociedad en general. Es necesario actuar.
- Existen actores culturales que polarizan la información en las redes sociales y contribuyen a la tergiversación y manipulación de hechos y datos, incitando el odio, entre ellos, internautas como Luis Rodríguez Romero y Rocío Soto, quienes recurren a acusaciones, en distintos espacios digitales, bajo el uso de calificativos como “nazi”, “fascista”, “trol”, “misógino”, “loco”, “monigote”, entre otros, a quien o quienes se preocupan por una cultura más transparente y han logrado hallar delitos como “estafas”, “plagios” y presencia de “crimen organizado”, según declaraciones judiciales, con sede en España y sede en Costa Rica.
- Por su parte, Luis Rodríguez Romero, entre ataques promotores de odio y encubrimiento de malas prácticas, alega que los escritores necesitan más tiempo para dedicarse a la escritura y la lectura y no para leer chismes y tonterías; no obstante, sus alegatos demuestran una contradicción respecto al oficio de cualquier escritor: los hace cargado de faltas ortográficas, no menores.
La cultura costarricense está dividida en diferentes grupos, concentrados en San José. Entre ellos, además de “Obandx”, aparece uno integrado por Carlos Villalobos, Fadir Delgado Acosta, Byron Ramírez y otros, entre cuyos recursos visibles se encuentran la victimización, la tergiversación del relato, presencia de perfiles falsos, falsificación de documentos y uso de la posverdad. Este tipo de registros también son fáciles de
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