Hay libros que no nacen de una intención literaria, sino de una necesidad vital de dar orden al caos. Para Beatriz Torregrosa, escribir Te quise, te quiero y SIEMPRE te querré fue el proceso natural de transformar una experiencia de pérdida profunda —la de su hijo y la de su madre— en un testimonio de fortaleza. Lejos de ser un texto sobre el final, esta obra se presenta como un mapa emocional diseñado para quienes buscan entender cómo el amor sobrevive a la ausencia física y se convierte en una presencia nueva y constante.
¿Una trampa que puede poner en riesgo tu vida o un concurso para niños? Esta es la dicotomía que podemos encontrar en la novela negra "El certamen", de Jeff Macfee.
Es una denuncia. Es una tristeza, un dolor, una persecución, una diáspora, la locura de la pertenencia y no dejar que otros tengan su espacio y se pueda convivir, no ya sin rencillas, sino sin guerras.