"Amanda Black. El último minuto", de Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes", es un libro lleno de aventuras repletas de misterio, acción trepidante y un ritmo frenético.
Ignoro si ha sucedido con toda intención o, como parece, por mera coincidencia, pero ciertamente presentaba algo de celebración de la Diada, aunque carente de las suspicacias, de los agrios desafíos en los discursos y de los pitidos y gritos insultantes que suelen envolver en la actualidad a los actos de esta conmemoración en Barcelona; pues, por el exacto solapamiento de las fechas, lo acontecido en Madrid no podía escamotear un ineludible eco a esta fiesta; sin embargo, en sosegada, en espléndida y, sobre todo, en merecida; ni más ni menos que, tras ciento veinte años desde que el entonces empresario del Liceo, Alberto Bernis, se negase al estreno de La Celestina (1902), el Teatro de la Zarzuela subía a escena esta tragicomedia lírica de ese gran y siempre memorable catalán, que fue Felipe Pedrell; de quien, por otra parte, este agosto, se ha cumplido, bajo el más ominoso silencio oficial, el centenario de su muerte.
Es un proyecto único. Se han recopilado y definido 250 nuevos términos relacionados con los museos, la ciencia y la investigación. Entre las nuevas palabras, hay nombres de aves, mamíferos terrestres y marinos, invertebrados, rocas y minerales y conceptos muy mencionados en los últimos años como cambio climático, restauración ecológica o zoonosis que se han incluido en "Ciencia signada", una ampliación del Diccionario de la Lengua de Signos Española (DILSE).
¿Se puede predecir el futuro, o son las sinergias del azar que en determinadas ocasiones gobiernan nuestro destino las que en verdad posibilitan que nuestras vidas sean de una forma y no de otra? A simple vista parece que disponemos de diferentes opciones a la hora de construir nuestro futuro. El esfuerzo, el trabajo, la dedicación plena a una actividad en concreto. Todo ello, sin duda, en aras de no facilitar la dispersión o la incertidumbre.
Arriesguemos de entrada una hipótesis discutible. Hay generaciones que hacen historia y otras que padecen la historia que hicieron sus mayores. No creo que sea muy original, pero tampoco doy ahora en el trastero desordenado de mi memoria lectora con un precedente claro de mi teoría. Vamos, pues, con la casuística, que será, me parece, lo más clarificador.
"Días sin sol", de Félix García Hernán, es un crudo retrato de banqueros, magistrados, funcionarios corruptos y otros personajes deshonestos que fueron los protagonistas de una época no tan lejana.
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– “Las sociedades van cambiando así como cambian los valores, pero siempre que busquemos un acercamiento entre las personas la música ha de estar presente. La música posee grandes valores que nos forman como personas, la música no entiende de razas, ni de idiomas, a ti te gusta la música y estás tocando con tu instrumento en la calle y aunque hables otro idioma siempre conectas, la música tiene su propio idioma universal, que mejor que ese idioma para unir a los pueblos”.
Una buena forma de superar el pasado es volviendo a él. Eso sucede en "Tierras raras", donde el protagonista decide regresar a sus orígenes para vencer un trauma que todavía le perturba. En este nuevo título de suspense, publicado por la editorial Caligrama, del Grupo Lantia, destaca la culpabilidad junto al ansia de libertad, además de la lucha entre la razón y la fuerza bruta.
Preservar una cierta memoria, apostar por la objetividad, no ocultar la escalada de mayúsculos sinsentidos que han llevado a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, ante el relato que nos presentan a diario las grandes cadenas audiovisuales, te convierte poco menos que en un enemigo de Occidente, si no en un peligroso antisistema. Lo canónico, entonces, será comulgar con ruedas de molino. Sólo ahora, cuando comenzamos a sentir su presión aplastante, pero también cuando ya no cabe marcha atrás, descubrimos lo obvio y tanto más dramático: no es Putin, somos nosotros quienes nos hemos disparado una bala en el pie.
Tras el gran éxito mundial de Mi dulce niña, la escritora Romy Hausmann nos sorprende con una historia más madura y compleja, pero no menos absorbente, que nos introduce en la piel de una mujer que se verá de pronto empujada a una situación terrible en la que tendrá que luchar para demostrar su inocencia y para evitar convertirse en el monstruo en el que un personaje oscuro, surgido de las tinieblas de su pasado, pretende transformarla.
La escritora abulense Azucena del Valle del Tiétar nos sorprende con un nuevo relato con tintes más mexicanos que de su tierra. No es una chingada, güey.
2001 Odisea en el espacio de Kubrick, una película más que predictiva.
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