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Crescencia

Nuestro poema de cada día

La compatibilidad del “realismo estricto” de Pérez Galdós con su profunda sensibilidad poética. VI

Pérez Galdós ante la “sinfonía coral” de la miseria y su espiritualización lírica
30/10/2026@11:11:00

En la descripción de las tres viejas pordioseras que piden limosna a las puertas de la iglesia de san Sebastián -en la novela Misericordia-, Pérez Galdós sabe extraer poesía y belleza de la pobreza más extrema, que presenta impregnada de un lirismo que va más allá de lo puramente estético. Por muy desagradable que resulte la “mendicidad profesional”, Pérez Galdós se las ingenia para que el lector sienta una intensa “misericordia poética” ante el sufrimiento humano. El fragmento que reproducimos y comentamos a continuación, con una prosa de marcado calado rítmico, trasciende la mera visión costumbrista, insuflada por un aliento a la vez trágico y lírico.

Pérez Galdós y la reanudación de la tradición novelística española del Siglo de Oro

Es necesario llegar a Benito Pérez Galdós (1842-1920) para que se restaure nuestra tradición novelística. Cuando Pérez Galdós publica su primera novela, La fontana de oro [1] -que parece preludiar los Episodios Nacionales-, no se habían escrito aún ni Pepita Jiménez [Juan Valera, 1874], ni Las ilusiones del doctor Faustino [Juan Valera, 1875], ni El escándalo [Pedro Antonio de Alarcón, 1875], ni Sotileza [José María Pereda, 1885], ni Peñas arribas [José María Pereda, 1885]”. Porque, en efecto, Pérez Galdós es nuestro mayor novelista después de Cervantes, y puede emparejarse con cualquiera de su siglo (Dickens, Balzac, Zola, Flaubert, Doistoievski o Tolstoi); y pocos novelistas europeos -más bien ninguno- pueden competir con él en capacidad creadora: así lo atestiguan los cerca de ocho mil personajes producto de su rica inventiva; unos personajes que sorprenden por su variedad y por su caracterización psicológica, que permite comprobar el interés que el autor siente por su condición humana.
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