Movimiento silencioso sería una de las posibles definiciones, creo, de marioneta: mueve los hilos de la vida, de los sueños, del personaje no expresamente humano pero solapadamente reivindicativo.
El acreditado cineasta Rafael Gordon, afirma: “Escribí La Ley de Sodoma hace veinte años. Me vi obligado a llevarla al cine cuando el horror en que vive el mundo semejaba en todo lo que imaginé cuando escribí el texto. La película intenta desnudar toda la aberración de la Ley que nos lleva a Auschwitz, una y otra vez. Tengo casi ochenta años, soy cinéfilo desde la niñez. Pienso que el cine ha contado las vicisitudes del siglo XX de manera admirable. Pero en el momento en que vivimos, el cine ha detenido en parte su capacidad de denuncia”.
El sello español El Desvelo Ediciones presentó recientemente una nueva novela de la destacada narradora cubana, cuyas dotes autorales son ya muy bien conocidas por sus múltiples lectores a un lado y el otro del Atlántico.
Nos estamos quedando sin campo. Por especulación inmobiliaria que se expande cual sombra del espectro de Brocken o porque se va quedando sin labradores, sin trabajadores que recogen el sueño con las manos.