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"Esparta. Ciudad de la virtud y de la guerra", de César Fornis

La Esfera de los Libros. 2025
17/04/2026@20:20:00

Estamos ante una extraordinaria civilización helénica, muy importante para la evolución de la Hélade, y por lo tanto es de agradecer, de forma superlativa, que la editorial La Esfera de los Libros nos aproxime a la ciudad de la virtud y de la guerra. Me ha entusiasmado el rigor indiscutible del profesor César Fornis con relación a que era o como se denominaba en la Antigüedad, precisamente, a la ciudad de Esparta.

Palencia se prepara para la Romería de Santo Toribio

Se trata de la la más singular y divertida de la ciudad, donde los rezos se entremezclan con la fiesta y el lanzamiento de pan y quesillo

El viajero que llega a Palencia el domingo más cercano al 16 de abril (este año, el 19), debe aceptar un consejo de amigo: no hay que mirar solo al frente para admirar la belleza de la ciudad; también hay que hacerlo hacia arriba. Y es solo por el impresionante Cristo del Otero, una de las figuras de Jesús más altas del mundo, sino porque desde sus pies están a punto de lloverte miles de bolsas de pan y queso... y habrá que competir por conseguir una.

PEDIR PERDÓN (s'excuser)

Ahora que está de moda pedir perdón por cosillas de la historia, no estaría mal que los franceses de Napoleón nos lo pidieran por todo lo que nos robaron. Aunque también tiene su enjundía lo que hacía el tontolaba de Fernando VII, que le regaló al duque de Wellington todo lo que rescató a los gabachos. ¡Menuda tropa! que dijo un insigne ministro aznaril. Nos cuenta la historia de estos robos Azucena del Valle en PEDIR PERDÓN (s'excuser). Estos gabachos fueron peor que los nazis en la Segunda Guerra Mundial. ¡Manda güevos!, que dijo el insigne ministro en otra ocasión.

Nuestro poema de cada día

Luis Rosales y su poema "De cómo entró por la ventana el primer rayo de sol": Una reflexión sobre la Natividad

El poema "De cómo entró por la ventana el primer rayo de sol" de Luis Rosales presenta la gestación de María con sencillez y profundidad. A través del silencio compartido entre María y José, se evoca el misterio divino de la Natividad, culminando en una imagen poética de luz y reverberación.