• Diario Digital | Martes, 21 de Agosto de 2018
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"No le digas a la mama que me ha ido a Mongolia en moto", el libro de viaje que narra un odisea moderna

Si eres aficionado a los libros de narrativa de viaje o simplemente quieres vivir más de cerca cómo fue realmente la Aventura, aquí puedes hacerte con "No le digas a la mama que me ha ido a Mongolia en moto" de Ricardo Fité. En él se narra con detalle cómo fueron los pormenores de la preparación y la ruta, así como la solución a los contratiempos que fueron surgiendo y cómo se pudo hacer frente a las dificultades económicas de este proyecto.

 

"No le digas a la mama que me ha ido a Mongolia en moto", el libro de viaje que narra un odisea moderna

Lo romántico no suele obedecer a un motivo racional y viajar en una moto vieja es, ante todo, muy romántico. Al mismo tiempo, es lo menos práctico que existe por los continuos contratiempos que hay que vencer. Ricardo Fité tardó dos meses en ir de Barcelona a Mongolia en un viaje de 11.000 km sobre una antigua Yamaha de 250 c. c. Puso a prueba la resistencia de la máquina y la suya propia para sortear todas las dificultades que se le iban planteando, desde las técnicas hasta otras más humanas como caídas, escasez de gasolina o la no siempre fácil relación con los habitantes de esos lugares de costumbres tan distintas a las occidentales.

No le digas a la mamaEn este libro cuenta la aventura que le llevó por todo el este de Europa y el corazón de Asia Central a bordo de su motocicleta: República Checa, Polonia, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Uzbekistán y, por último, su destino: Mongolia. En el camino, nos explicará su paso por lugares míticos pero, en realidad, poco conocidos: el mar de Aral, los montes Altái, la antigua Stalingrado, Samarcanda y, por supuesto, Mongolia. Todo ello con un estilo cómplice, rico en detalles y divertidas anécdotas.

Ricardo Fité nació en Barcelona el 4 de enero de 1974. Es licenciado en Educación Física por la Universidad de Barcelona y cinturón negro de judo. Viaja en moto desde los 25 años aunque no fue hasta los 32 que empezó a hacerlo de forma continuada. Después de un primer verano en Marruecos en 2006 le sucederían otros a lugares como Turquía y Cabo Norte pero fue en el verano de 2011 cuando después de una serie de casualidades decidió dar el salto a los viajes de larga distancia. El viaje a Mongolia supuso el inicio de un proceso de aprendizaje que aún dura, viajando en moto cada año a destinos como: Rusia, India, Irán, Tayikistán, Siberia,... Ojalá este periodo de grandes viajes no acabe nunca...

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