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Grito, boda y sangre
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Grito, boda y sangre

GRITO, BODA Y SANGRE

Que a mi voz la atrape el silencio
domingo 01 de febrero de 2026, 15:14h

Grito y silencio, labios sin palabras, labios sin besos, ardiente pasión, mirada interior, sangre callada, desafección en el resto de la sociedad que excluye al diferente, al que tiene algún impedimento, castillos en el aire, la fantasía de una boda, los celos, y otros problemas personales, la música, el desentendimiento, la capacidad de amar.

Grito, boda y sangre
Grito, boda y sangre

Que nadie es libre es bien sabido. Pero hay quienes tienen todavía más trabas para conseguirlo. La dificultad del habla, o de la escucha, mejor dicho, la incomprensión por permanecer en silencio forzado, los intentos de integración formal, las pequeñas cosas a las que es más dificultoso acceder porque no se es la mayoría.

Así parece plantearse este Grito, boda y sangre, basado en las famosas y brutales Bodas de sangre del gran Federico García Lorca. Pero, en este caso, ese argumento, ese espejo del llanto y el amor frustrado resuelto con navajas, con un cuchillito, pasa a convertirse en una necesidad de expresión de dos amigas, jovencísimas estudiantes que no pueden participar de un ensayo del grupo de teatro de su instituto porque son sordas. Pero ellas demostrarán que eso no es una traba. Y tienen libre la imaginación, tienen libre el sentimiento, el poder de crear y crecer en sus emociones, basándose en los personajes literarios de Bodas de sangre.

Está toda la dramaturgia y la fuerza del texto del poeta granadino. Toda la raíz, toda la pasión, los deseos, los celos, la frustración de antaño, el pasado retorcido, y la belleza de los dibujos de Lorca, y la magia de la música en directo, y extiendo mis brazos para que a mi voz la atrape el silencio.

Mari López y Emma Vallejo son las actrices que se comunican entre ellas y con nosotros, que nos dan a conocer sus sombras y su rica lengua de gestos. Diego Illán y Josete Ordóñez ponen las músicas traspasando horizontes, golpeando el corazón del ritmo, y nos sitúan en una complicidad sin límites.

Me ha situado con su dramaturgia sensible y certera Iker Azkoitia, bajo la dirección de Ángela Ibáñez Castaño en un confín entre vida y muerte, desgarrando los velos ensangrentados de la novia, además con todos los elementos escenográficos y teatrales de Lorca, sus dibujos, sus títeres de Cachiporra, el teatro de sombras, las figuras simbólicas como la Luna y La Muerte en forma de pordiosera.

Con el tiempo se nos van mermando las percepciones. Con el tiempo la memoria falla y los recuerdos se convierten en fugaces. Pero, también con el tiempo, vamos aprendiendo que el camino hay que allanarlo para facilitar su tránsito y dar visibilidad a estas propuestas accesibles para todo el mundo, y que el teatro no sea un espacio frío de títulos repetidos y conocidos actores de éxito mediático. En igualdad de condiciones, dice Ángela Ibáñez en el programa de la obra. Vale, pero con distinta mirada, con nuevas posibilidades escénicas, con el riesgo de quien cree en ello y quiere dárnoslo a conocer. ¿Grito, boda y sangre? Y lo que ha de venir. Lo espero.

INFORMACIÓN

GRITO, BODA Y SANGRE

Basada en la obra de Federico García Lorca

Dramaturgia: Iker Azkoitia

Dirección: Ángela Ibáñez Castaño

Dirección asociada: Julián Fuentes Reta

Reparto: Mari López y Emma Vallejo

Música en directo: Diego Illán y Josete Ordóñez

Voz flamenca: Noemí Humanes

Escenografía: Laura Ordás y José Luis Raymond

Producción: Centro Dramático Nacional

Espacio: Teatro María Guerrero – Sala de La Princesa

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