Antonio Fernádez Grilo: la belleza de la formaAntonio Fernández Grilo (Córdoba 1845-Madrid, 1906) editó su primer libro -Poesías- en 1869, patrocinado por el conde de Torres Cabrera. Una vez en Madrid, se dedicó al periodismo, y se hizo célebre como animador de fiestas sociales y veladas aristocráticas.
El molino
Sigue el agua su camino,
y al pasar por la arboleda
mueve impaciente la rueda
del solitario molino.
Cantan alegres
los molineros
llevando el trigo
de los graneros;
trémula el agua
lenta camina:
rueda la rueda,
brota la harina. ¡Y allá en el fondo
del caserío,
al par del hombre
trabaja el río!
La campesina tarea
cesa con el sol poniente,
¡y la luna solamente
guarda la paz de la aldea!
Antonio Fernández Grilo: Versos para niños. Antología lírica ilustrada de poesías recitables.Barcelona, Editorial Miguel A. Salvatella, 1954, 2.ª edición.
El periodista cordobés Ricardo de Montis nos da de él la siguiente descripción: Hallábase dotado de un carácter bullicioso; había nacido para vivir en sociedad; tenía don de gentes. Profundo conocedor de las debibilidades humanas, plenamente convencido de que el mundo es una comedia y dispuesto a pasar la vida todo lo mejor que le fuera posible, nunca mostrábase parco en el elogio. Jamás rehusaba halagar las ajenas vanidades, siempre estaba en situación- como dicen los actores- al representar su papel en el teatro social, y procuraba cuidadosamente que la risa no asomara a sus labios cuando debía aparecer triste, ni que la expresión del dolor saliera a otros cuando debía estar alegre. Incluso se ganó el favor de Alfonso XII, hasta el punto de que se convirtió en “poeta real”, con pensión vitalicia. Más aún: Isabel II le costeó la edición de Ideales. Poesías escogidas, libro editado en Paris (Sánchez y Cía, 1891). Y en 1929 se publicó en Madrid, sin nombre de editorial, Sus mejores versos. Lo cierto es que como poeta alcanzó una alta reputación -hasta el propio José Zorrilla lo colmó de elogios-, y llegó a convertirse en uno de los primeros poetas del periodo de la Restauración. Eran del dominio público poemas como los titulados “El Invierno”, “La chimenea campesina”, “La Nochebuena”, “El dos de mayo”, “El siglo XX” y, sobre todo, “Las ermitas de Córdoba”. Fue elegido académico el 5 de febrero de 1906; sin embargo, murió a los pocos meses y nunca llegó a ocupar el sillón C de la Academia. De una prodigiosa fecundidad para escribir, anteponiendo la belleza de la forma, es buena muestra este poema, en el que Fernández Grilo presenta la rústica escena de la molienda del trigo, acompañada por personajes y paisaje descritos con gran musicalidad. Componen el poema 20 versos: 8 octosílabos (primer y último agrupamientos estrófico: dos redondillas con rimas consonantes diferentes rimas consonantes: Versos 1-4: “camino/arboleda/rueda/molino". Versos 17-20: “tarea/poniente/solamente/aldea”
Los 12 versos restantes son pentasílabos (versos 5-16), y se organizan en tres coplas en las que los versos impares quedan libres y los pares riman en consonante: Versos 5-8 (pares): “molineros/graneros”. Versos 9-12 (pares): “camina/harina”. Versos 13-16: “caserio/río”.
Sin duda, esta distribución de versos, agrupamientos estróficos y rimas son los responsables de la grata eufonía que se difunde por todo el poema, acorde con su contenido. Pese a los dos encabalgamientos (versos 3-4: “la rueda / del solitario molino”: versos 7-8: “el trigo / de los graneros”), el poema avanza lentamente, y a ello contribuye la abundante adjetivación. Destaca la función predicativas de algunos adjetivos: * “El agua […] / mueve impaciente” (versos 1 y 3) [= “agua impaciente”, “mover con impaciencia o impacientemente”]. * “Cantan alegres / los molineros (versos 5-6) [“molineros alegres”, “canta con alegría o alegremente”]. * “trémula el agua / lenta camina” (versos 9-10) [“agua lenta”, camina con lentitud o lentamente”]. El poema contiene otros tres adjetivos antepuestos al nombre, que desarrollan sugestivos matices connotativos: “solitario molino” (verso 4), “trémula el agua” (verso 9) y “campesina tarea” (verso 17) En cuanto a “sol poniente”. (verso 18) es una expresión pluriverbal que designa un concepto unitario: hace referencia a cuando el sol se oculta por el oeste en el horizonte. Y precisamente con la caída de la tarde cesan las labores agrícolas (versos 17-18), al tiempo que aparece la luna creando un ambiente de apacibilidad en la aldea (versos 19-20, enmarcados por signos de exclamación). A ese clima de sosiego contribuye también, fonéticamente, una leve aliteración del fonema /l/: “¡y la luna solamente /guarda la paz de la aldea!”.
Ciertas reiteraciones léxicas coadyuvan a la progresión temática: * “Sigue el agua su camino” (verso 1)/“el agua / lenta camina” (versos 9-10).(verso 3)/ * “[El agua] mueve impaciente la rueda” (verso 3)/”[El agua] rueda la rueda” (verso 11).
Precisamente en el verso 11 aparece un caso de homonimia homográfica, montada sobre una aliteración de vibrantes que sugieren “el esfuerzo” con que la muela del molino convierte el trigo en harina: “rueda la rueda”. En el primer caso, “rueda” es un verbo: la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo “rodar” (irregular, con diptongación vocálica [o > ué] en el grupo de presentes; y, en el segundo caso, “rueda” es un nombre común: ?pieza mecánica en forma de disco que gira alrededor de un eje’. Un afortunado juego de palabras este. Y son varios los hipérbatos en los que el verbo se antepone al sujeto, ya sesa porque la métrica lo exige, ya sea por darle una mayor relevancia semántica a la acción que al sujeto que la realiza: * “Sigue el agua su camino” (verso m1). * “Cantan alegres / los molineros” (versos 5-6). * “rueda la rueda” (verso 11). * “trabaja el río” (verso 16).
La locución adverbial “al par” -verso 15- (‘juntamente o a un tiempo”) ayuda a igualar “la campesina tarea” -verso 17- con el trabajo del río -verso 16- que aporta el agua necesaria para que con su movimiento trepidante -verso 9: ”trémulo”- le permita a la rueda del molino hacer “brotar” la harina. Es el trabajo del hombre y el de la naturaleza canalizada por este. En definitiva, el poema es de una sencillez aparente, porque está muy cuidado en la forma lingüística y en su dimensión estilística, y destinado a provocar un placer estético tomando como pretexto una escena campestre: un molino fabricando harina -con el trigo aportado por los molineros desde sus graneros- y unos labradores ocupados en sus labores agrícolas; y por fondo, un caserío/aldea que el crepúsculo vespertino envuelve en un clima de tranquilidad y sosiego. Y todo ello expresado en un lenguaje tan bello como emotivo. Puedes comprar su obra en:
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