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Inaciu Galán
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Entrevista a Inaciu Galán: "Llitersria Xixón, quiere ser un faro para la difusión de la literatura dentro y fuera de Asturies"

domingo 04 de octubre de 2026, 11:10h
Actualizado el: 10/04/2026 20:49h

Inaciu Galán es escritor, profesor, periodista, gestor cultural y activista a favor del asturiano. Doctor por la Universidad de Oviedo y miembro de número de la Academia de la Lengua Asturiana, fundó la ONG Iniciativa por el Asturiano y dirige Cuatro Gotes Producciones y la Residencia Literaria Gijón. En el ámbito de la comunicación presenta programas de radio y televisión como Sentir Asturias.

¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

Bueno, pues soy un escritor asturiano que comenzó su andanza por la literatura muy joven, vinculando sobre todo a la militancia lingüística por el asturiano. Yo me incorporé a la literatura asturiana con la intención de poder aportar mi granito de arena a la escritura en una lengua que era mi lengua familiar, que era una lengua ambiental en Xixón, una lengua en la que no me habían educado en la escuela, sino todo lo contrario, que me habían reprimido, pero que yo quería rescatar, quería conservar en mi vida y la literatura fue uno de los muchos caminos que encontré. Pronto encontré también el periodismo, el audiovisual, encontré la reivindicación lingüística, la enseñanza… Pero la escritura me atrapó especialmente y bueno, empecé a ganar algunos premio y pues llevo algo más de una docena de libros publicados como autor, otros muchos como editor… y se ha convertido una parte importante de mi vida. Esta presencia en la literatura me ha llevado también, por ejemplo, a fundar primero la revista Formientu, para escritores jóvenes en asturiano, que dirijí muchos años y ahora edito con Cuatro Gotes Ediciones, y más tarde la Residencia Llitersria Xixón, un espacio al que estamos trayendo a escritores de otros lugares y estamos haciendo un intercambio cultural muy bonito, con traducciones, actividades, becas… Quiere ser un faro para la difusión de la literatura dentro y fuera de Asturies, a través del intercambio con literaturas en otras lenguas, permitiéndonos tener a escritores de primerísimo nivel aquí, como David Uclés, Ramón Caride o Marisa Martínez Pérsico, entre otros muchos.

¿Cuáles fueron sus primeras lecturas y qué autores le influyeron?

Mis primera lecturas fueron en la escuela, recuerdo leer con fascinación a Carmen Gómez Ojeda, que nos visitó en el colegio y a la que con los años tuve la suerte de conocer de forma más personal. Pero el libro que probablemente me marcó más fue la Antologia del Bable. Dos volúmenes editados con la Gran Enciclopedia Asturiana que llegaron a miles de casas en Asturies a finales de los sesenta y que mis abuelos maternos tenían en La Collá, Siero, en donde viven. Para mi, que no había tenido una formación sobre el asturiano que me permitiera saber exactamente qué era aquello, ver escrito lo que oía en casa, lo que hablábamos, fue un impacto. Con ocho o diez años me marcó, me hizo ser consciente de que mi propia lengua familiar existía. Luego ya vino mi proceso de autoinmersión lingüística, en el que me fui leyendo todo lo que llegaba a mi, escuchando música… y con mi implicación en el asturianismo cultural, político y reivindicativo, pues fui conociendo a todos aquellos autores y autoras que había leido.

¿Cómo definiría su poesía y escritura, en general?

Mi poesía es un viaje por la nostalgia, un camino por la memoria familiar y la propia, que se entremezclan. Es un catálogo de impactos vitales en carne propia y otros que llegan por  testimonios. Tengo también una voz más reivindicativa y social que asoma constantemente. Creo que en la narrativa aparecen también estos elementos, me gusta mucho por la narrativa corta e hipercorta, buscando sorprender al lector con finales inesperados. En la investigación y el ensayo está mi lado más divulgativo. Asturies necesita conocerse más a si mismo, habitamos un país que no es muchas veces muy desconocido en numerosos aspectos, pues se nos ha ocultado. Me gusta aportar luz y dejar constancia de esas cuestiones que están, cada vez menos, eso sí, en la sombra.

¿Cree que el poeta o el escritor "evoluciona" en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje a lo largo de los años?

Hombre, quien no lo intente al menos, no sé, algo falla (risas). Otra cosa es que se logre. Para mi seguir formándome, leyendo, conociendo a autores y sus visiones, es imprescindible para avanzar en tu poesía propia. Creo que en los últimos años mi poesía ha pasado de la nostalgia al grito reivindicativo, también a una visión más vinculada a lo urbano. Para mi un escritor debe ser una persona comprometida con sus valores y con remover conciencias. Estamos en un momento que me da mucho miedo, los fascismos vuelven con fuerza y debemos ejercer un papel de altavoz de la alerta en la que debemos estar las personas que creemos en las libertades y la democracia. La ultraderecha trabaja con mucha efectividad para difundir sus ideas de odio al diferente y en conseguir que una parte de los más jóvenes las asuman. Necesitamos combatirlas con toda la energía y buscando frentes amplios entre los demócratas. Debe quedar claro que nos encontramos ante movimientos que trabajan para llevarnos de nuevo a tiempos oscuros y trágicos que Europa conoce bien. La poesía por si sola no los va a parar, pero tiene, como todas las artes, la capacidad de remover conciencias y aportar a esa lucha, o debería.

¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

Uno nunca ve una obra terminada del todo, así que debe ponerse fechas y decir: hasta aquí hemos llegado (risas), no conozco otra forma de hacerlo. Lo mejor es tener buenos amigos sinceros y conocedores de la literatura que lean la obra y te den buenos consejos. Es necesario dejar los poemas secar, como los oleos, y volver con el tiempo para poder verlos con un ojo más externo y mejorar aquello que no veas que funcione. Los recitales son también una prueba de oro para los poemas. La reacción del público, ver si llegan o no llegan, es clave. Los concursos, además de ponerte a prueba, son también una manera de poner fecha al fin de un texto.

Para mí la poesía es contar el mundo de forma en que impacte al lector

¿Cuál es el fin que le gustaría encontrar con su poética?

Para mi la poesía es contar el mundo de forma en que impacte al lector. No siempre busco la belleza o la armonía, a veces busco la estridencia que impacte y genere una reflexión en el lector. Sobre todo creo que un poema fracasa cuando pasa sin pena ni gloria por los lectores, cuando no genera emociones.

¿Qué lugar ocupa para usted las lecturas en vivo?

La lectura en vivo, las lecturas colectivas, los recitales, todo tipo de performance de la poesía, o sea, donde la literatura en general esté presente me parecen herramientas poderosísimas para la difusión de la literatura y de las ideas que lleva consigo. Esto es especialmente importante en el caso de la literatura asturiana, una literatura escrita en una lengua que muchos hablan, pero muchos menos escriben o leen, ya que no hay una alfabetización generalizada de la sociedad por las circunstancias de minorización y por la falta de oficialidad de la lengua. Por lo tanto, el poder encontrarse con literatura en su propia lengua, pero en forma oral, es una puerta abierta para los hablantes no alfabetizados, para la sociedad, y además hace muy atractivo a la literatura, la hace mucho más atractiva que el texto escrito. Yo creo que es, en ese sentido, una herramienta que tenemos que aprovechar más. Eso no significa que todos los escritores sepan recitar bien ni que todos los recitales estén bien organizados, no. Hay que hacer las cosas bien y creo que muchas veces no todos los escritores deberían recitar, o deberían hacerlo siempre. Creo que muchas ocasiones es mejor dejar eso en manos de profesionales de actores, de rapsodas, no de personas que necesarimante lean sus propios textos. Es muy probable que sepan realmente hacer llegar mucho mejor a los corazones de la gente con con sus lecturas, aunque no sean sus propios textos. Pero esto requiere una mayor profesionalización del sistema literario asturiano.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

Bueno, creo que ya no podemos hablar de “nuevas”. No creo que podamos hablar ya de unos medios que están ya completamente introducidos en nuestro día día de la sociedad como novedad. Las redes sociales, internet por supuesto, todos los medios de comunicación y redes sociales que hoy en día utilizamos y son una herramienta poderosísima para estar en contacto con otros escritores, para leer, para conocer lo que están haciendo fuera de nuestra zona más cercana y en cualquier lengua, para conocer las novedades literarias, para oír recitando a los autores, que hoy en día es muy fácil poder hacerlo, e incluso poder preguntarles dudas por Internet a nuestros escritores preferidos. Casi todos son muy accesibles y creo que realmente estamos viviendo un momento muy positivo en ese sentido, que también, claro, democratiza mucho el ámbito literario. Casi cualquier persona puede autopublicar y tener miles de lectores rápidamente a través de las redes sociales y esto, pues bueno, hace que haya una gran variedad de personas y de géneros que se publican en redes, así que creo que no podemos más que estar agradecidos a la esistencia de estas estas herramientas

¿Podría recomendarnos un poema y una novela de otros autores que le haya gustado mucho?

Este año con la despedida prematura de Xuan Bello he vuelto muchos sobre sus textos, es una nanera de sentir que sigue aquí. «Variaciones del mio nome» me parece un poema interesante, como tantísimos de Bello. Y en narrativa, aunque no es una novela, ahora estoy volviendo sobre el conjunto de relatos «El ríu la fame», de Pilar Arnaldo. La estamos leyendo en el club de lectura que coordino en Uviéu y es impresionante que capacidad tiene la autora para impactarnos con sus historias.

¿Qué libro está leyendo actualmente?

Siempre hago una lectura plural siempre tengo varios libros empezados a la vez y voy picoteando de uno en otro y lo cierto es que eso me gusta más que centrarme un libro aunque es verdad que cuando aparece un libro que te apasiona pues te centras completamente y y lo devoras, ¿no? Me ha pasado últimamente con el ensayo de Xuan Xosé Sánchez Vicente «El cuestu camín hacia la normalidá. La normativa llingüística del Principáu d’Asturies: ésitos y milagros», donde desgrana momentos clave de la historia reciente de Asturies, contado con una prosa muy novelística.

¿Qué consejos le daría a un joven escritor que se inicia en este camino de la poesía o de la escritura?

La verdad es que no me veo con suficiente trayectoria como para dar consejos a otros escritores más jóvenes. Aún no he llegado a los cuarenta, me queda mucho para poder llegar a ese punto. Pero bueno, si hacemos un ejercicio de, más que consejos, intentar hablarles de mi experiencia, y de cómo a ellos les puede venir bien hacer algunas cosas que con el tiempo uno va viendo, sí que creo que es importante que uno tenga en cuenta que escribir es un oficio difícil, es un oficio en el que siempre se sigue aprendiendo y que es importante formarse leyendo, participando en talleres literarios, hablando con otros autores… Creo que la traducción también es una herramienta interesantísima para aprender. Yo he aprendido muchísimo traduciendo autores al asturiano de este otras lenguas, desde las lenguas que tengo más cercanas y conozco y puedo traducir: del inglés, del francés, del gallego, del catalán, del portugués… y creo que que es una manera de analizar muy bien otras estructuras literarias y también incorporar a tu experiencia, por esa reescritura que es la la traducción. Además te hace reflexionar mejor sobre tu propia lengua y sus estructuras, al compararla con otra.

¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

Bueno, de la industria editorial yo conozco sobre toda la industria editorial asturiana. Dirijo Cuatro Gotes Producciones, una empresa cultural que tiene una pequeña línea editorial y en la que editamos unos pocos libros al año. También formamos parte del Gremiu d’Editores d’Asturies y conozco bien el sector y creo que el sector asturiano es muy variado y rico con editores de grandísima calidad, pero tiene el problema de que tenemos un tamaño pequeño. No son todos editoriales pequeñas, hay alguna mediana pero no hay grandes editoriales en Asturies y están lejos de serlo. Eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Hay una editoriales muy asentadas y otras muy volubles, que aparecen y desaparecen. Pero realmente creo que se hace un trabajo magnífico y señal de ello es que en los últimos años desde varias editoriales volvimos a impulsar el Gremiu d’Editores d’Asturies, que llevaba unos años digamos de inactividad. Ahora se ha logrado una gran actividad alrededor de él. Se ha impulsado también que los ayuntamientos pongan en marcha numerosas ferias del libro y esto pues bueno la verdad es que ha sido un revulsivo para el sector literario. Creo que también cada vez más editoriales editan en lengua asturiana, aunque no sea su lengua principal, pero cada vez más apuestan por ello y eso es una alegría y es una sensación de unos mayores pasos de normalización para el idioma. A mí me alegra, me hace ver que cada vez hay menos prejuicios en el mundo cultural y la sociedad general también, por supuesto, hacia la lengua asturiana.

¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

Bueno, aunque es una pregunta que siempre es un poco tópica en qué proyectos estás trabajando en qué estás en qué estás ahora mismo sobre que tienes sobre la mesa en este momento no. Yo creo que debería hablar de un poemario que tengo prácticamente terminado, que tengo muchas ganas de que pueda ver la luz después de bastantes años sin publicar poesía. Además este año acaba de salir, está ya llegando a las librerías, mi segundo ensayo, mi segunda investigación, que es una dedicada a las mujeres escritoras en la historia de la literatura asturiana. se llama «Los cuartos propios de la lliteratura asturiana. Una conversación colectiva» y fue premio Yolanda Huergo en 2023. Ahora ve la luz con Trabe y es un honor porque entrevisté a más de setenta mujeres escritoras asturianas e investigadoras para incorporarlas a este estudio, a esta conversación colectiva en la que yo soy pues un poco el que las invita a hablar, el que hila y da sentido al conjunto, pero ellas son las auténticas protagonistas.

¿Cuál es su mayor virtud?

Es difícil hablar que unu hable de sus propias virtudes. Yo tiendo más a ver mis defectos. Creo que nos pasa a todos y que es sano eso, siempre que no nos bloqueen nuestra nuestra vida, nuestra actividad, hay que tener un equilibrio. Pero como me poner en el ejercicio incómodos, quizás podría decir que una de mis virtudes es que soy una persona paciente, a veces me dicen que demasiado, pero creo que ayuda mucho a la hora de tratar con otras personas. Quizás es porque me siento bastante empático y eso ayuda a entender mejor al otro y tener más tranquilidad a la hora de tratar las cuestiones y de pensar las decisiones con calma. Esa empatía de la que hablo en ocasiones te hace sufrir o te hace responsabilizarte demasiado de de otras personas o de situaciones que no siempre están en tu mano, pero creo que también es imprescindible tener empatía para poder de alguna manera ser buena persona, que debe ser el objetivo en el que deberíamos todos trabajar cada día y en el que yo desde luego estoy. 

¿Y su mayor fracaso?

Mi mayor fracaso quizás sea que dejo que la militancia y el trabajo robe más tiempo del que debería a mis relaciones personales. El compromiso con Asturies y su lengua para mi es mi prioridad vital pero uno debe aprender a compatibilizarlo con dedicar más tiempo de calidad a las relaciones personales. Tengo la suerte de tener una familia que me apoya y buenos amigos y amigas que están siempre ahí.

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