Sus poemas han sido publicados en diversas revistas literarias, entre las que se encuentran Tinta en la Medianoche, Aquarellen y Aullido. Asimismo, ha sido parte de varias antologías, tales como Versos desde el corazón III (2017), Tragedias poéticas III (2018), Versos en el aire VIII (2018) y Luz de luna IV (2018). En 2021, su primer libro de poesía, Poemas de una polilla, fue lanzado por Ediciones Vitruvio dentro de la colección Baños del Carmen.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Nací en Madrid 1981 y escribo desde que recuerdo, ya que mis padres fomentaron y animaron mi gusto por la lectura y la escritura desde que era muy pequeña. Escribo tanto narrativa como poesía, pero en la actualidad me he centrado en esta última.
Mis poemas beben de la experiencia, pero no se limitan a contarla o a testificarla; la procesan en busca de una comprensión humanamente universal, de un conocimiento que sane, libere y nos abrace.
He publicado Poemas de una polilla, Ediciones Vitruvio (2021), Ahora que me llamas bruja, Aliar Ediciones (2023) y, recientemente, La seducción de Venus, de Ondina Ediciones (abril 2025), que es un libro de poesía erótica escrito junto a Laura Redondo.
Además, mis poemas forman parte de las siguientes antologías: Versos desde el corazón III (2017), Tragedias poéticas III (2018), Versos en el aire VIII (2018) y Luz de luna IV (2018). También he publicado algunos de mis poemas en diversas revistas literarias como Herederos del Kaos, Aquarellen, Aullido, Tinta en la medianoche, Global de Masticadores de Letras, Revista Almiar, entre otras.
Organizo eventos literarios siempre que puedo y me gusta participar de forma activa en la difusión de la poesía y en recitales.
El año que viene publicaré mi cuarto libro de poemas.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas de poesía y qué autores le influyeron?
En un principio, leía lo que encontraba por casa, la mayoría, libros de mi padre, que también fue poeta: Garcilaso de la Vega, Góngora, Lope de Vega, Cervantes, Miguel Hernández, Federico García Lorca, Antonio Machado, Valente, William Shakespeare, Gustavo Adolfo Bécquer.
En la adolescencia, tomé prestados libros de prosa y verso que pertenecían a mi madre, que era maestra, y que han influido en mis poemas: Simone de Beauvoir, Virginia Wolf, Jane Austen, Rosalía de Castro, Edgar Allan Poe, Baudelaire, Mallarmé, Lord Byron, Bram Stoker, Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez, Mary Shelley, Carolina Coronado, Teresa de Jesús, Las hermanas Brontë, Isabel Allende, Carmen Martín Gaite, Almudena Grandes, Emily Dickinson…
Más tarde, emprendí la búsqueda de autoras, ya fuese de narrativa o poesía, porque en clase aprendíamos, sobre todo, autores. Algunas de ellas fueron: Delmira Agustini, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Anaïs Nin, Clarice Lispector, María Zambrano, Carmen Conde, Emilia Pardo Bazán, Carmen Laforet, Idea Vilariño, Alfonsina Storni, Silvina Ocampo, Elise Cowen, Marge Piercy, Diane di Prima, entre otras muchas.
¿Cómo definiría sus poemas?
No me siento cómoda definiendo mi propia poesía. Si acaso, me gustaría apuntar que intento que no sean poemas muy extensos. Trato utilizar un lenguaje sencillo. No me gustan las florituras, ya que los temas que abordo son complejos y no querría que el lector se perdiese en la forma y le fatigase llegar al fondo.
¿Cree que el poeta "evoluciona" en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje a lo largo de los años?
Quiero pensar que he evolucionado.
En mi opinión, un poeta siempre debe aspirar a mejorar su estilo. Si nos relajamos, corremos el riesgo de encasillarnos, repetirnos o quedarnos en blanco.
Soy partidaria de que en poesía menos es más y un poema excesivamente extenso y repetitivo termina por agotar al lector. Prefiero condensar esas emociones en menos versos para aumentar el impacto del mensaje.
Con el tiempo, cambian nuestras inquietudes y, por tanto, las temáticas.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Supongo que mi autoexigencia como escritora me obliga consciente e inconscientemente a corregir cuanto pueda. Siento que un poema nunca está terminado por completo. Siempre es mejorable, pero llega un momento en el que me digo que debo frenar. No existe la perfección.
Consulto, además, con algún compañero poeta y, finalmente, lo envío a un corrector de textos. Cuando me devuelve el manuscrito, vuelvo a repasar y a corregir si es necesario.
¿Cuál es el fin que le gustaría encontrar con su poesía?
Siempre que he decidido publicar poemas, ha sido por contar una historia que pueda aportar algo a quien la lea. Más que compartir un aprendizaje, me gustaría que fuese un lugar en el que el lector pudiera sentirse comprendido identificando los mismos miedos, errores, deseos o ilusiones.
La poesía nace para recitarse
¿Qué lugar ocupan para usted las lecturas en vivo?
Veo muy necesarios los recitales poéticos. La poesía nace para recitarse. De lo contrario, son poemas inertes, para mí.
Lo que sí me gustaría destacar es que me desagrada cuando, en ocasiones, se convierten en lugares donde algunos poetas se pavonean y tratan de menospreciar al compañero.
Para mí, este tipo de actos deben ser lugares donde la poesía y el compañerismo sean los verdaderos protagonistas y los poetas supongan tan solo la voz entregada a ese poema.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?
Todo medio que se utilice para difundir la literatura y llegar lo más lejos posible, para mí es bienvenido. Sin perder nunca, por supuesto, el factor humano ni la conexión con el lector. A mí me encantan los libros y las revistas en papel, pero cuando es imposible debido al alto coste que supondría su compra para alguien que vive a miles de kilómetros, un libro digital me parece una buena opción. También es una alternativa para personas con alguna discapacidad, que encuentran en los medios electrónicos la forma de llegar hasta la literatura.
¿Podría recomendarnos un poema de otros autores que le haya gustado mucho?
Aparte de magníficos autores contemporáneos como Pedro López Lara, Eugenio Rivera, Alberto Morate, Carlos Crespo, Feliciano González, Fernando Sarría, Jose María Ysmer, Javier Gallego Dueñas, Alberto Ávila Morales, Tito Muñoz, Raúl Nieto de la Torre, César Rodríguez de Sepúlveda, Francisco Caro, Valentín García Alonso, Javier Rodríguez del Barrio, Rubén Romero Sánchez y un largo etcétera, puedo recomendar autoras que me encantan como Patricia Iniesto, Lucía Bleusvet, Andrea Aguirre, Aurora da Cruz, Amelia Serraller, Isabel Garrido, Begoña Cabezas, Sara Martín, Efi Cubero, Carolina Corvillo, Brunhilde Román, Marta Pumarega, Elena Muñoz, Sol Cerrato, Débora Pol, Pilar García Torres, Maripau González, Laura Redondo entre otras muchas que me dejo por falta de espacio.
Este siglo nos está regalando maravillosas autoras, pero por ceñirme a la pregunta, dejo el poema de Patricia Iniesto de la página 23 de su libro Toda palabra es una duda. Bajamar Editores:
La palabra anfibio significa
ambas vidas.
También mi piel
conjuga distintos tiempos verbales
cuatrocientos millones de años de evolución
guardando en su memoria
pasado y presente
articulando como una telaraña de agua
su latido amniótico.
¿Qué libro está leyendo actualmente?
Una novela de Marisa Martínez Pérsico: Animales blancos. Editorial Ril.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor que se inicia en este camino de la poesía?
Que no se desanime, que luche por encontrar su sitio en este competitivo e injusto mundo literario. Así como hay quien solo desea vernos caer, también hallará compañeros que de verdad deseen prestarle apoyo.
Por último, lo interesante es dar con un estilo propio, pero sin dejar nunca de aprender y mejorarnos día a día.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Complejo. Tanto para el autor como para el pequeño editor.
En mi caso, solo puedo hablar del sector de edición tradicional, que es el que conozco. Hay editoriales valientes que siguen apostando por la poesía a pesar de las pérdidas económicas o escasas ganancias que esta aporta como Ondina Ediciones, Bajamar, Con M de mujer, Ediciones escondidas, Liliputienses o Bohemia Ediciones.
Otras son más comerciales y buscan autores ya muy conocidos y reconocidos.
Otras, por evitarse pérdidas, o no pagan o pagan muy poco a sus autores y/o les hacen invertir cantidades descomunales por publicar.
¿Cuál es su mayor virtud?
Mi sensibilidad. Me permite comprender mi entorno en profundidad y degustar las artes con especial disfrute. Aunque, en el pasado, me jugó malas pasadas y sigue viéndose como una debilidad, yo la considero una fortaleza.
¿Y su mayor fracaso?
No haber creído en mi potencial cuando era adolescente. Aun así, logré recuperar ese tiempo perdido y corregir ocho poemas de aquella época, que se incluyen, junto otros de mi edad adulta, en el primer libro que publiqué, Poemas de una polilla, en la parte titulada: Poemas de una aparición enamorada.